El clima de desconfianza entre el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Casa Rosada tuvo un breve impasse este lunes luego del cierre del acuerdo para pagar la deuda por coparticipación que Nación contrajo en el último año.
Los $ 800.000 millones, con una tasa de 2,5% y a pagarse con bonos a siete meses, le aseguran a Jorge Macri y Luis Caputo cerrar un frente que se había abierto después del acuerdo, Corte Suprema mediante, cuando desde el Ejecutivo dejaron de transferir el 1,55% que le correspondía añadir al 1,4% que ya se paga.
Pero no toda la discusión está zanjada. El fondo implica un reclamo de pago también de US$ 6.000 millones de deuda que contrajo Alberto Fernández con la administración de Horacio Rodríguez Larreta entre 2020 y 2023, cuando le redujo 1,18 punto de goteo de coparticipación para darle los fondos al gobierno de la provincia de Buenos Aires. No se incluyó en esta negociación.
Además, hay un punto determinante a resolver a futuro. La Ciudad reclama que ese 1,55% que se paga en cuatro transferencias semanales, cada viernes, se ubique al menos en torno al 1,6% (con Mauricio Macri se pagaba un global de 4,5%) y se gire junto al goteo del 1,4% que se transfiere por coparticipación. En el Gobierno, cuando conversan sobre ese fondo, plantean que el goteo debe ser de entre 1,1% y 1,2%, muy por debajo del actual 1,55%.
La buena relación entre Jorge Macri y Luis Caputo colaboró a las negociaciones que llevaron adelante Gustavo Arengo, desde el Ministerio de Hacienda y Finanzas porteño, y el tándem de los secretarios Carlos Guberman y Valeria Sánchez por Nación.
“Bancame, en el primer trimestre no tenemos caja, pero después lo vamos a resolver”, le habría prometido Caputo a Macri en una de las charlas habituales entre ambos. Cumplió, aunque la desconfianza todavía está, aunque no lo admitan.
En Uspallata no descartan que el Gobierno pueda volver a incumplirles pagos en el corto plazo. Se irán enterando viernes a viernes, cuando continúe el flujo de 1,55% que se transfiere y que muchas veces llegó con retrasos. “Es una posibilidad, pero se volverá a conversar si pasa, y se resolverá de nuevo”, dicen.

La negociación electoral, en el medio
El acuerdo cerrado cruza las diferencias electorales que existen entre el PRO y la Libertad Avanza, sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, donde se perfila una elección con ambos espacios enfrentados el año que viene, tal como pasó en 2025.
No fue casual el tuit de Pilar Ramírez, principal espada legislativa de Karina Milei en la Ciudad. “Ningún presidente, ni siquiera los que fueron jefes de Gobierno, hicieron tanto por la Ciudad como Javier Milei. Gracias por devolverle a los porteños lo que el kirchnerismo les robó. Gracias Luis Caputo por liderar el mejor equipo de la historia”, tuiteó apenas se conoció el acuerdo.
Desde la Ciudad vieron con buenos ojos una respuesta a ese tuit que surgió desde la cuenta de Facundo del Gaiso, legislador por la Coalición Cívica. “No Pilar Ramírez, justo eso que decís es falso. Nos devolvió la que no nos estaba pagando Milei. No era dinero de Nacion, era de los porteños. Nos dio “la nuestra”… Son $ 800.000 millones. Y la que nos robó el kirchnerismo, bien gracias, son US$ 6.000 millones”, le pegó.
La tensión en redes anticipa la pelea por la jefatura de Gobierno. En la Ciudad, por ahora, no descartan ningún escenario, pero celebran la caída en desgracia de Manuel Adorni y que Patricia Bullrich coquetee con una ruptura con el Gobierno en lugar de apuntalar directamente su candidatura porteña.
Ese escenario deja a Pilar Ramírez, incluso con bajo conocimiento a nivel local, como principal referente porteña de los libertarios. Alguien en la Ciudad deslizó en las últimas horas que podría ser una buena candidata a vicejefa de Macri si se llegara a un acuerdo político de cara a 2027. Parece impensado, sobre todo porque los libertarios quieren apuntar a quitarle al PRO el bastión que gobierna desde hace casi dos décadas.