Entrevista Radio Up
Una charla informal entre vecinos de la Chacra 149 de Posadas fue el germen de una iniciativa que crece para hacer frente a la crisis. Vivian Camacho, impulsora del “Trueque de la Bendición”, relató cómo una simple idea se transformó en un punto de encuentro masivo donde la gente intercambia bienes y servicios para cubrir sus necesidades.
La organizadora explicó que el proyecto nació de manera espontánea, a partir de la observación de las dificultades económicas en su entorno. “Tomándonos un mate con la vecina, estuvimos charlando con ella y vimos la necesidad de toda la gente porque todos están mal. Y hablamos con ella y mi marido, y pensamos en hacer un trueque acá atrás en la plaza que tenemos un lindo espacio”, contó. Tras recibir la aprobación del delegado barrial, la difusión a través de un grupo de WhatsApp desató una respuesta inmediata y masiva.
“Hice un grupo de WhatsApp, les digo a mis chicos, ‘inviten a sus amigos, a sus amigas y vamos a empezar a hacer un trueque acá’. Empezaron a esparramar así, a hacer las invitaciones, todo. Y habrá pasado unas tres, cuatro horas, más o menos. Mi vecina me dice, ‘Che, Vivi, me están pidiendo tu número porque quieren hablar con vos’. Y bueno, y ahí empecé a hacer otro grupo más porque uno es de feria y trueque y otro es solo trueque. Y ahí empezaron a unirse. Cada vez eran más, y es como que eso se hizo una revolución acá”, afirmó Camacho.
Una respuesta a la necesidad
Para la referente barrial, el éxito de la convocatoria refleja una situación económica delicada, aunque la diferenció de crisis pasadas. Según su perspectiva, la iniciativa surgió como una herramienta preventiva. “La necesidad, mira, yo creo que esto lo estamos agarrando a tiempo porque no es como en el 2001. El 2001 era un desastre. Hoy no es tan así, pero se nota la necesidad. Se ve la necesidad en la familia”, sostuvo.
En los encuentros, los vecinos intercambian una amplia variedad de productos y trabajos. Camacho detalló que muchos buscan principalmente mercadería y ofrecen desde servicios de discoteca por mano de obra de albañilería hasta ropa o pan casero. “La gente que viene a traer sus cosas, muchos quieren mercadería, ofrecen servicio por mercadería. Estos días vino un chico y me dijo, ‘mira, yo tengo carnet sanitario y quiero ofrecer pan’, trajo pan calentito. La gente recontenta, ya llevó el pan, llevó la harina, llevó el azúcar, fideos, todo a su casa”, ejemplificó.
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Impacto social y expansión
Además del alivio económico, el trueque generó un fuerte impacto social y anímico en la comunidad. La organizadora destacó que el espacio sirve como un lugar de encuentro que ayuda a las personas a sobrellevar momentos difíciles. “Hay personas que me estaban contando que están enfermas y dicen, ‘yo me olvidé que estoy enferma desde que pasó esto. Toda la semana pienso a ver qué puedo lavar, qué puedo planchar, qué puedo preparar para el trueque y me olvido de que estoy enferma’”, compartió.
El fenómeno no se limita a los adultos, ya que los más chicos también participan activamente. “Los niños también hacen trueque. Vos le ves con sus cositas que piden un fideo o una zapatilla”, agregó. La iniciativa ya trascendió los límites de la ciudad y se replicó en el interior. “En San José también abrimos un trueque ya. Nosotros le pusimos nombre a nuestro trueque, que se llama La Bendición, porque es una bendición para todos”, señaló.