Qué son los numbats, los pequeños marsupiales que renuevan la esperanza en Australia

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Qué son los numbats, los pequeños marsupiales que renuevan la esperanza en Australia

En los bosques del suroeste de Australia, un pequeño marsupial de pelaje rayado, hocico alargado y lengua especializada en capturar termitas protagoniza una recuperación excepcional. Se trata del numbat, un animal cuya población había quedado reducida a niveles críticos y que, después de décadas de monitoreo, reproducción y protección ambiental, consiguió mejorar su clasificación internacional de conservación.

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La especie, que llegó a registrar menos de 50 ejemplares en el bosque de Dryandra durante la década de 1980, cuenta actualmente con alrededor de 3.000 individuos en toda Australia. Su situación pasó de la categoría de especie en peligro de extinción a la de casi amenazada, un avance significativo que, de todos modos, no elimina los riesgos sobre su futuro.

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La recuperación se produce en un contexto alarmante. Australia encabeza la lista mundial de extinciones de mamíferos y pierde aproximadamente cuatro especies por década, según la información reunida por investigadores y conservacionistas. La destrucción del hábitat, los depredadores introducidos, las enfermedades y el cambio climático presionan a una biodiversidad que, en gran parte, no existe en ningún otro lugar del planeta.

Qué es un numbat y por qué este marsupial australiano estuvo al borde de la extinción

El numbat es un pequeño marsupial australiano que se caracteriza por su pelaje con franjas, su cuerpo de tamaño similar al de una ardilla y una lengua especialmente larga. Su alimentación está compuesta casi exclusivamente por termitas, una particularidad que explica tanto su anatomía como su dependencia de determinados ambientes naturales.

los numbats

Durante décadas, estos animales fueron abundantes en amplias zonas de la mitad sur del continente australiano. Sin embargo, la transformación del paisaje y el avance de amenazas introducidas redujeron drásticamente su distribución.

Hoy, el bosque de Dryandra, en el estado de Australia Occidental, constituye uno de los pocos lugares donde todavía pueden encontrarse numbats salvajes. El entorno protegido se encuentra rodeado por tierras agrícolas, una imagen que refleja la fragmentación del hábitat que afecta a numerosas especies australianas.

Cuando el especialista Tony Friend comenzó a trabajar en Dryandra en los años 80, la población local había descendido a menos de medio centenar de ejemplares. Desde entonces, el número de animales en esa zona se multiplicó por diez, aunque el resultado fue posible gracias a una vigilancia sostenida y a medidas específicas de conservación.

Cómo lograron recuperar la población de numbats en Australia

La recuperación de los numbats en Australia combina el seguimiento científico, la participación de voluntarios, los programas de cría y el control de depredadores. En Dryandra, una de las tareas centrales consiste en realizar un relevamiento anual para estimar el tamaño y la evolución de la población.

Durante dos semanas de cada primavera, cuando las crías comienzan a salir de sus refugios, integrantes del Grupo de Trabajo Numbat recorren diariamente circuitos del bosque en vehículos y registran cada ejemplar observado.

Los equipos anotan las coordenadas GPS, calculan la distancia entre el animal y el camino y utilizan esos datos para estimar la densidad de individuos dentro del área protegida. El procedimiento permite evaluar si la población aumenta, se mantiene estable o enfrenta nuevas dificultades.

La identificación no es sencilla. Los numbats tienen un tamaño reducido y una capacidad de camuflaje que dificulta su observación entre troncos, arbustos y flores silvestres. Por ese motivo, varios participantes vigilan simultáneamente distintos sectores del terreno durante los recorridos.

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El trabajo también depende de voluntarios como Rob McLean, presidente del Grupo de Trabajo Numbat, y de investigadores que sostienen las tareas con recursos limitados. De acuerdo con el relevamiento citado por la BBC, el conteo más reciente fue uno de los mejores registrados hasta el momento.

El zoológico de Perth y la importancia de preservar la diversidad genética

Otro componente fundamental de la estrategia es el programa de reproducción desarrollado en el zoológico de Perth. Allí, los especialistas crían ejemplares que posteriormente pueden ser liberados en espacios naturales como Dryandra.

La incorporación de nuevos individuos busca reforzar la diversidad genética de los numbats, un aspecto especialmente importante cuando las poblaciones silvestres han atravesado reducciones severas.

La cuidadora Vicki Power, vinculada desde hace años a estos esfuerzos, explicó que uno de los principales indicadores de éxito aparece cuando los animales liberados logran reproducirse en libertad.

Los programas de cría también permitieron crear poblaciones adicionales de otras especies amenazadas en Australia. Sin embargo, los especialistas advierten que estas iniciativas no siempre garantizan una recuperación sostenible cuando persisten las amenazas en el ambiente natural.

En algunos casos, los animales deben ser trasladados a reservas cercadas, donde reciben mayor protección frente a depredadores. Estos espacios, sin embargo, requieren mantenimiento constante y pueden presentar problemas asociados con la endogamia y la superpoblación.

Gatos y zorros salvajes: los depredadores que amenazan a la fauna australiana

La recuperación del numbat también depende del control de gatos y zorros salvajes, dos de los principales depredadores introducidos que afectan a la fauna autóctona australiana.

En Dryandra se utilizan dispositivos capaces de detectar a estos animales y aplicarles sustancias tóxicas destinadas a reducir su impacto sobre especies vulnerables.

La magnitud del problema excede ampliamente a los numbats. Según las estimaciones mencionadas en el informe, los gatos salvajes matan alrededor de 3.000 millones de animales por año en Australia.

A estos depredadores se suman otras especies introducidas que alteran los ecosistemas, entre ellas las hormigas rojas, los sapos de caña, los conejos y distintas plantas invasoras. La lantana, por ejemplo, desplaza y asfixia vegetación autóctona en áreas afectadas.

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El resultado es una presión acumulada sobre animales que, en muchos casos, ya sobreviven en fragmentos de hábitat cada vez más pequeños y aislados.

Australia, epicentro mundial de la extinción de mamíferos

Australia alberga una biodiversidad extraordinaria: más del 80% de sus especies de plantas y animales no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Esa singularidad, sin embargo, también significa que su desaparición implica una pérdida global e irreversible.

La lista oficial del gobierno australiano contabiliza 67 especies extintas, aunque investigadores sostienen que al menos 100 especies de plantas y animales desaparecieron definitivamente.

Los especialistas advierten, además, que el número real podría ser superior, ya que continúan identificándose especies cuya existencia solo puede reconstruirse después de su desaparición.

Aunque la tasa estimada de extinción se mantiene en torno a cuatro especies por década, la cantidad de animales y plantas amenazados continúa en aumento. A esto se suma el deterioro acelerado de poblaciones que todavía subsisten, pero en condiciones cada vez más frágiles.

El ecólogo Euan Ritchie cuestionó el contraste entre la capacidad económica y científica del país y sus resultados ambientales. Según planteó, Australia posee investigadores de reconocimiento internacional y altos niveles de riqueza, pero mantiene un historial deficiente en la protección de su biodiversidad.

Las amenazas sobre la fauna australiana no se limitan a los depredadores invasores. La deforestación asociada con la expansión urbana, la agricultura, la minería y la explotación forestal reduce los espacios disponibles para numerosas especies.

Las enfermedades también ocupan un lugar central. La clamidia afectó gravemente a poblaciones de koalas en distintas regiones, mientras que el hongo quítrido, que daña la piel de los anfibios, fue relacionado con la extinción de siete especies de ranas en Australia.

El cambio climático introduce presiones adicionales. Las temperaturas extremas provocan episodios de mortalidad masiva entre los zorros voladores autóctonos, mientras que otras especies pierden fuentes de alimento o enfrentan transformaciones en sus entornos naturales.

Los grandes incendios forestales constituyen otro factor decisivo. Durante el llamado “verano negro” de 2019 y 2020, aproximadamente 3.000 millones de animales murieron, según la cifra incluida en el informe.

A estos episodios se sumaron inundaciones de gran extensión en años posteriores, cuyo impacto total sobre la fauna silvestre no pudo calcularse con precisión.

La combinación de estos fenómenos produce un efecto acumulativo: las especies que sobreviven a una amenaza quedan más expuestas a la siguiente, especialmente cuando sus poblaciones están aisladas o carecen de suficientes individuos para recuperarse.

Qué otras especies australianas están en peligro de extinción

El caso del numbat comparte escenario con otros animales australianos sometidos a fuertes presiones. Entre ellos se encuentra la cacatúa negra de Carnaby, una especie amenazada que todavía puede observarse en el suroeste del país.

También enfrenta una situación delicada el potoroo de Gilbert, un marsupial extremadamente escaso que conserva uno de sus últimos refugios en una isla próxima a la costa.

El león marino australiano aparece igualmente entre las especies cuya presencia se redujo, mientras que otros animales mencionados en el panorama de conservación incluyen a la tortuga del río Mary y al mielero regente.

La desaparición de estas especies no solo afecta el equilibrio ecológico. El ecólogo Jack Pascoe, integrante de la nación aborigen Yuin, señaló que la pérdida de biodiversidad también compromete actividades económicas, posibles avances científicos y la continuidad cultural de los pueblos indígenas.

Para estas comunidades, la relación con la naturaleza incluye responsabilidades de cuidado y pertenencia. Por eso, la desaparición de animales y plantas representa también una pérdida social, histórica y espiritual.

Las políticas ambientales de Australia y el debate por la financiación

El gobierno laborista australiano llegó al poder en 2022 con la promesa de evitar nuevas extinciones durante su gestión. Desde entonces impulsó medidas relacionadas con la reducción de emisiones, la expansión de energías renovables y la modificación de las leyes ambientales.

Las reformas aprobadas durante el año anterior fueron presentadas como las más importantes en una generación. Sin embargo, diversos especialistas consideran que su impacto dependerá de la definición de normas ambientales nacionales y de la capacidad de un organismo federal para hacerlas cumplir.

Australia también fijó como objetivo detener y revertir la pérdida de biodiversidad para 2030, aunque investigadores y conservacionistas cuestionan si los recursos disponibles resultan suficientes para alcanzar esa meta.

El gobierno federal destina de manera directa alrededor de US$500 millones a la protección de la naturaleza. En contraste, organizaciones y expertos estiman que serían necesarios aproximadamente US$23.000 millones, equivalentes al 1% del producto interno bruto.

El conservacionista Paul Elton sostuvo, además, que su investigación identificó más de US$18.000 millones en subvenciones vinculadas con sectores como la minería, la agricultura intensiva y los combustibles. El gobierno australiano cuestiona esa estimación.

La discusión refleja una tensión persistente entre la conservación y actividades económicas que aportan ingresos, empleo y recursos fiscales. El exministro de Medio Ambiente Robert Hill reconoció que sucesivos gobiernos, incluido el suyo, no protegieron adecuadamente el entorno natural durante las últimas décadas.

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