Las pequeñas y medianas empresas atraviesan un escenario en el que vender dejó de ser el único desafío. Con el consumo debilitado y los costos operativos en aumento, el margen de rentabilidad se vuelve cada vez más estrecho y obliga a las compañías a prestar mayor atención a cada peso que entra y sale de sus cuentas.
Las ventas minoristas pyme cayeron 3,8% interanual en julio y acumularon una contracción de 2,7% entre enero y julio de 2026, de acuerdo con el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). A esto se suma el diagnóstico de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme): el 62,5% de las pymes consultadas aseguró que su situación empeoró durante el primer semestre, mientras que apenas el 2,6% señaló una mejora.
El problema no pasa solamente por vender menos. Las empresas también enfrentan aumentos de costos que, ante la menor demanda, no siempre pueden trasladar a los precios. El resultado es una ecuación cada vez más ajustada: menos ventas, costos que suben y un margen que se achica.
En ese contexto, la gestión de la liquidez se convirtió en una variable central para las pymes. Entre el momento en que una empresa cobra una factura y el día en que debe afrontar salarios, proveedores o impuestos pueden pasar días o semanas. Dejar ese dinero inmovilizado implica resignar rendimiento en un contexto en el que la inflación continúa erosionando su valor.
Pero existe otro punto que puede tener un impacto directo sobre la caja: los saldos a favor impositivos. Se trata de fondos que las empresas tienen reconocidos frente al fisco, pero que no siempre pueden utilizar inmediatamente y que, en muchos casos, no se actualizan por inflación.
Según explica Melody Guelman, Asociada de Tax & Legal de SMS Buenos Aires, una gestión eficiente de estos saldos puede ayudar a liberar liquidez y evitar que los fondos permanezcan estancados durante períodos prolongados.

El primer paso: saber cuánto dinero está inmovilizado
Antes de avanzar con un pedido de devolución o transferencia, el punto de partida es realizar un diagnóstico de la situación tributaria actual y proyectar la actividad de los próximos seis a doce meses.
La clave es determinar si esos saldos podrán ser absorbidos por la propia actividad de la empresa o si, por el contrario, continuarán acumulándose.
Cuando el análisis muestra que el saldo difícilmente se reduzca por sí solo, existen mecanismos para frenar su crecimiento, como los certificados de exclusión o atenuación de retenciones y percepciones. Y, si aun así el crédito fiscal continúa siendo significativo, puede evaluarse un proceso de devolución o transferencia a terceros.
La estrategia, por lo tanto, no consiste solamente en esperar a que el saldo se consuma con futuras obligaciones. En determinados casos, la empresa puede actuar para evitar que siga creciendo y buscar la forma de transformarlo nuevamente en liquidez.
Ganancias: cómo recuperar un saldo a favor
En el caso del Impuesto a las Ganancias, Guelman detalla que para solicitar un certificado de exclusión de retenciones y/o percepciones es necesario contar con un Estado de Resultados real del período en curso y una proyección para los meses restantes del ejercicio fiscal.
“Con esa información se estima la declaración jurada de Ganancias, que debería arrojar saldo a favor del contribuyente, considerando las retenciones y percepciones reales y estimadas”, explica la asociada de SMS Buenos Aires.
Una vez presentada la solicitud, ARCA realiza controles sistémicos que pueden generar observaciones. Según Guelman, algunas de esas observaciones pueden subsanarse mediante una presentación digital, mientras que otras pueden implicar el desistimiento del trámite y la realización de un nuevo análisis.
La especialista también señala que el certificado puede tener una vigencia máxima de hasta tres meses posteriores al cierre del ejercicio comercial. “En una empresa con cierre en diciembre, por ejemplo, podrá extenderse como máximo hasta marzo del año siguiente”, precisa.
¿Qué sucede si, aun con el certificado, el saldo sigue siendo elevado? Guelman explica que en ese caso puede iniciarse un proceso de devolución, que implica una fiscalización por parte de ARCA para validar la existencia y veracidad del saldo.
Además, desde la presentación de la solicitud hasta su aprobación se devenga una tasa de interés a favor del contribuyente, actualmente del 0,50% mensual.
IVA: no todos los saldos a favor tienen el mismo tratamiento
En el IVA existe una diferencia fundamental entre los tipos de saldos a favor. Por un lado está el saldo técnico o de primer párrafo y, por otro, el saldo de libre disponibilidad o de segundo párrafo.
“Para definir el mecanismo de recuperación es fundamental conocer el origen del saldo, su evolución y la proyección de los períodos siguientes”, explica Guelman.
La especialista señala que el saldo técnico surge de la diferencia entre débito y crédito fiscal. En ese escenario, recomienda monitorear las ventas y planificar las compras o el stock para favorecer su absorción mediante la actividad habitual.
Al mismo tiempo, Guelman destaca que la normativa contempla procedimientos específicos para solicitar la devolución de determinados créditos fiscales vinculados con inversiones en bienes de uso, exportaciones y actividad editorial, siempre bajo las condiciones previstas.
En el caso del saldo de libre disponibilidad, se origina principalmente en las retenciones y percepciones sufridas. Allí, debe analizarse si se cumplen los requisitos de la Resolución General 2226 para solicitar un certificado de exclusión.
Entre las condiciones mencionadas por Guelman se encuentra que la suma de los débitos fiscales de los últimos 12 meses sea superior a los créditos fiscales correspondientes al mismo período.
ARCA también realizará controles sistémicos y podrá requerir información adicional para validar el saldo y la correcta liquidación del impuesto. “Una vez superados estos controles, el certificado puede tener una vigencia máxima de seis meses”, detalla la especialista.
Si el saldo de libre disponibilidad persiste durante ese período, puede iniciarse un proceso de repetición, con la posibilidad de optar por su devolución o transferencia a un tercero.
Al igual que en Ganancias, el procedimiento implica una fiscalización y genera un interés a favor del contribuyente desde la presentación de la solicitud hasta la convalidación del saldo.
Ingresos Brutos: las alternativas cambian según la jurisdicción
El tratamiento de los saldos a favor de Ingresos Brutos depende de la jurisdicción donde opere la empresa. Por eso, Guelman advierte que las herramientas disponibles no son iguales en todo el país.
En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, la normativa permite solicitar una atenuación de las alícuotas de retención y percepción cuando la última declaración jurada posee saldo a favor y se cumplen los requisitos formales y cuantitativos establecidos.
Guelman destaca la existencia de la “devolución exprés de Saldos a Favor (SAF)” para montos inferiores a $15 millones. Según explica, se trata de un trámite completamente online y la acreditación de los fondos puede realizarse en un plazo de hasta 96 horas hábiles, siempre que se cumplan los requisitos y no se detecten inconsistencias.
En la provincia de Buenos Aires, en tanto, la especialista identifica dos alternativas vinculadas con las alícuotas de retención y percepción: la atenuación, que puede tener aprobación automática cuando se cumplen los requisitos, y la reducción total o parcial, que requiere presentar información adicional vinculada con clientes, proveedores y cuentas bancarias, entre otros datos.
Asimismo, Guelman señala que la provincia implementó la “Demanda de Repetición Digital”, que permite solicitar la devolución de saldos a favor de hasta $3,5 millones, luego de utilizarlos para compensar accesorios y multas del propio impuesto y deudas de otros tributos asociados a la misma CUIT, como Automotor, Inmobiliario Básico o Complementario y/o Embarcaciones Deportivas y de Recreación.
Mientras tanto, ¿qué hacer con el dinero que sí está disponible?
La recuperación de los saldos impositivos es una parte de la estrategia financiera. La otra consiste en administrar correctamente el dinero que la empresa ya tiene disponible.
Para los excedentes que tienen un destino definido en el corto plazo, aparecen instrumentos como las cauciones bursátiles y los fondos comunes de inversión money market. Permiten colocar el dinero durante períodos muy breves y mantener una disponibilidad prácticamente inmediata.
El objetivo no es necesariamente maximizar el rendimiento, sino evitar que una caja que ya está destinada a salarios, proveedores o impuestos permanezca completamente inmovilizada. Por eso, estos instrumentos funcionan como una primera herramienta para administrar los excedentes de corto plazo.
Tokenización: anticipar cobros sin esperar el vencimiento
Para las empresas que tienen activos o créditos pendientes de cobro, otra alternativa que comienza a ganar espacio es la tokenización de activos reales.
La herramienta permite convertir determinados instrumentos generados por una empresa en representaciones digitales que pueden negociarse antes de su vencimiento. De esta manera, la compañía puede anticipar liquidez sin necesariamente recurrir a un descubierto bancario de alto costo.
Joaquín Linares, cofundador de Blockenfy, explicó que el desafío está en transformar la tecnología blockchain en una herramienta accesible para las empresas y comprensible para los inversores.
“Vimos que el problema no era la tecnología blockchain en sí, sino que no existía una plataforma que tradujera esa tecnología en algo que las empresas pudieran usar de manera simple y sus inversores pudieran entender. Eso fue exactamente lo que decidimos construir”.

ON Pyme: otra vía para financiar capital de trabajo
Para necesidades algo más allá del día a día, la Comisión Nacional de Valores mantiene un régimen simplificado de Obligaciones Negociables Pyme, pensado específicamente para que empresas medianas puedan financiarse en el mercado de capitales sin la estructura y los costos de una emisión corporativa tradicional.
Puede tratarse de una opción menos conocida que el crédito bancario, pero útil para compañías que necesitan financiar capital de trabajo y buscan una estructura de deuda diferente.
En un escenario de tasas elevadas y crédito bancario costoso, las ON Pyme pueden funcionar como un puente entre el financiamiento de corto plazo y una estructura de deuda más ordenada.
AM