En medio de una delicada situación financiera que mantiene en vilo la prestación de servicios esenciales y el pago de salarios en el municipio de Morón, una controvertida resolución del intendente Lucas Ghi encendió las alarmas de la oposición y de sus propios socios políticos. El jefe comunal autorizó una contratación directa por la suma de 51 millones de pesos destinada a Ninja Contenidos S.R.L., la empresa detrás del portal digital Sol Bonaerense.
Esta firma, responsable del portal, tiene como socios principales a Agustín Manganiello —contador muy cercano a Matías Lammens, que lo acompañó tanto en su gestión San Lorenzo como en el Ministerio de Turismo— y a Felipe Albistur, hijo del publicista “Pepe” Albistur. La maniobra, ejecutada sin licitación previa, ha sido denunciada por sectores opositores ante PERFIL como una “vía de financiamiento con fondos públicos” para una estructura comunicacional al servicio de intereses particulares del “albertismo” residual.

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Detrás de la fachada de Ninja Contenidos aparece como también como uno de sus dueños Alejandro Williams, quien se desempeñó como responsable de prensa del exministro Carlos Tomada. Para los analistas de la interna peronista, la sociedad entre Lammens y Albistur en este portal no es casual: el objetivo estratégico es el despliegue de operaciones de prensa destinadas a erosionar al kirchnerismo.

La contratación resulta especialmente sensible dado el contexto de emergencia en el distrito, donde los centros de salud denuncian falta de insumos básicos y el Municipio debió postergar pagos para cubrir el aguinaldo de los trabajadores. Mientras la gestión de Lucas Ghi se fractura y se distancia definitivamente de quienes fueron sus compañeros en Nuevo Encuentro, el financiamiento a este portal es interpretado como un respaldo económico a la campaña de desprestigio contra Martín Sabbatella en Morón y Damián Selci en Hurlingham.

Aunque aseguran que las entradas en este portal son ínfimas, cerca del sabbatelismo señalaron que allí se publican notas con denuncias falsas que luego son replicadas por cuentas fake en redes y alimentadas publicitariamente para su difusión.
De esta manera, el flujo de millones desde las arcas municipales hacia los socios Lammens y Albistur queda expuesto no solo como una irregularidad administrativa, sino como el combustible de una guerra mediática hacia el interior del peronismo.
ML