Un enfermero de 44 años fue encontrado muerto este viernes en su departamento del barrio porteño de Palermo. La Justicia ahora investiga si el deceso ocurrió por una intoxicación con drogas potentes como el propofol y el fentanilo.
El hombre, oriundo de Gualeguaychú, fue hallado a las 16:10, aunque su círculo íntimo no tenía noticias de él desde el 30 de marzo. Su hermana fue quien radicó la denuncia porque no respondía a sus llamados. A raíz de la alerta, los efectivos policiales ingresaron al inmueble junto a ella con la ayuda de la propietaria, quien facilitó una copia de la llave.
Dentro del departamento, los investigadores encontraron a la víctima sentada en una silla del comedor, con sangre en la boca y sin signos vitales. La escena motivó el inicio de una investigación para determinar las causas de la muerte y si está asociada al robo y consumo de sustancias de uso clínico. En el lugar, los peritos encontraron un guante de látex, una jeringa y una amplia variedad de medicamentos.
La lista de fármacos que la Justicia secuestró incluye ampollas de propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metroclopramida, diazepam, ketorolac, cloruro de potasio, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina. Además, incautaron tres teléfonos celulares.
Un antecedente que preocupa
Este caso presenta similitudes con la muerte de Alejandro Zalazar, un anestesista de 29 años, a quien encontraron muerto el pasado 20 de febrero en su departamento, también en Palermo. Las fuentes oficiales informaron que la investigación apunta a que la causa del fallecimiento fue una sobredosis de propofol y fentanilo.
Aquel episodio destapó una trama que combina el consumo de drogas, el robo de fármacos en un hospital y la organización de fiestas clandestinas. Zalazar trabajaba como anestesiólogo de guardia en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y era exresidente del Hospital Rivadavia.
El día de su muerte, el joven médico debía presentarse a trabajar en la Fundación Favaloro para una operación. Como no llegó ni respondió los llamados, su familia alertó al 911. La policía lo encontró en su domicilio de Juncal al 4600. En el lugar se secuestraron medicamentos anestésicos y una bomba de infusión, un equipo médico que se utiliza para administrar drogas intravenosas. El parte policial detalló que el cuerpo tenía una vía conectada en el pie derecho y la marca de un catéter en el izquierdo. La autopsia determinó que la causa de muerte fue congestión y edema pulmonar y meningoencefálico, compatible con una sobredosis.