La irrupción de nuevas formas de interacción digital y los desafíos virales en plataformas como TikTok exponen a niños y adolescentes a situaciones de violencia inéditas. Karen Baukloh, psicopedagoga y magíster en familia, analizó el fenómeno y llamó a la comunidad a no minimizar sus efectos.
Una Nueva Violencia
Baukloh explicó que se trata de un fenómeno reciente y una nueva forma de violencia que cobra mayor envergadura por sus condimentos actuales. “Lo primero que hay que dejar en claro es no minimizar esto, no pensar que es una simple moda. Uno le quita a veces el valor por el nombre, que es un tanto amarillista, pero sin lugar a dudas tiene un impacto directo en el desarrollo de nuestros jóvenes, de nuestras infancias, y realmente estamos frente a una problemática que hay que atender y acompañar”, afirmó la especialista.
Para la psicopedagoga, la complejidad de la situación impide culpar a una o dos cuestiones. “Claramente hay cosas que ajustar y que pasan por la familia, por la escuela, por la comunidad en general”, puntualizó. La profesional propuso correrse del mensaje pesimista y catastrófico que a veces tiene la noticia para promover mensajes que trabajen sobre el bienestar. “Hay que volver a instalar mensajes que tengan que ver con el amor, con la ternura, con el cuidado”, sostuvo. Estas subculturas digitales trabajan y potencian emociones que tienen un impacto negativo en una población más pequeña, que transita ciertas vulnerabilidades. “La instalación del odio, del rencor, como modo de interacción, un poco la fascinación o este acto de idolatrar a estas formas de violencia, porque estamos hablando de formas de violencias nuevas, representadas en armas, en idolatrar situaciones”, detalló.
La Desconexión Digital
Baukloh subrayó la importancia de que, como padres, educadores y comunidad, se empiece a pensar en lo opuesto: lo que hace bien, lo que cuida. “Es la presencia, la escucha, la mirada; volver a reconectar con nuestros jóvenes, con nuestras adolescencias, con todos. También venimos en una época donde hay cierta desconexión”, explicó. La especialista indicó que no cualquiera ingresa a estos movimientos, sino que deben darse una serie de circunstancias, una de las cuales es el aislamiento social. “Tengo que de alguna manera romper mi vínculo con la realidad”, aseveró.
La psicopedagoga diferenció el mundo virtual de la realidad y resaltó la importancia del contacto cara a cara, la escucha, el diálogo, la mirada, el juego y el aire libre. “Eso se empieza a cortar por los nuevos modos de habitar y convivir con el desarrollo tecnológico. Esta es la primera puerta de entrada: un niño que se aísla, que se siente solo, que empieza a transitar un montón de cuestiones y no tiene a alguien cerca o, quizás lo tiene, pero no está recibiendo cuestiones que hacen al vínculo y a la salud emocional que deben estar”, argumentó Baukloh. Remarcó que estas cuestiones empiezan por algo tan grandioso y sencillo como el amor, el cariño, la presencia y un cuidado que no sea materialista.
“Hay cosas a lo largo de la historia que no debieron haber cambiado, como lo son un almuerzo sin dispositivos. Ese momento donde vos te encontrabas con mamá, con papá, con quienes te cuidan y conversabas, contabas lo que hacías”, recordó. Esos escenarios se perdieron porque se pasó de una infancia basada en el juego a otra centrada en el teléfono, y también a adolescencias que se basan en el dispositivo. “Esto tendrá un costo que ya se observa”, sentenció la profesional. Además, destacó que sociedades académicas investigan este fenómeno y levantaron las banderas hace años. “Los dispositivos en la primera infancia no”, afirmó.
Roles y Valores
Baukloh consideró que, si bien no hay vuelta atrás con la era digital, se puede y debe restringir y limitar el uso de los dispositivos. Celebró las medidas de algunos colegios de Posadas que prohibieron el uso de celulares, a pesar de las críticas. “Hablamos del buen uso y ahí otra vez aparecen esta potencialidad que tienen la educación, las comunidades en general, en acompañar al buen uso”, señaló. La experta explicó que los dispositivos y juegos en red están planificados para captar la atención de manera inmediata. “Tenemos que ir batallando y luchando en contra de estímulos que hoy están pensando más que una palabra”, comentó.
La psicopedagoga enumeró algunas alertas y comportamientos que los padres deben tener en cuenta: el tiempo de aislamiento del hijo respecto de la configuración familiar, horas solo o encerrado, falta de comunicación. “Observar esto y tratar de recuperar esta instancia de diálogo. Hablar, informarnos como adultos de qué está mirando, qué está jugando, que nos explique”, aconsejó Baukloh. Insistió en no desentenderse y en preguntar para entender los códigos de lenguaje y las simbologías que usan los jóvenes. “Prestar atención hasta la alimentación, con quiénes habla, si por ahí cambió el tono del lenguaje”, añadió.
La especialista alertó sobre la confusión del sentido de la amistad en el ámbito virtual. Para quienes asisten a escuelas que recibieron mensajes de amenazas, Baukloh recomendó no huir, sino pedir ayuda, hablar, informar y no ser parte de la trama. “Si ves o escuchaste o te enteraste que otro compañero o compañera estaba siendo parte de esto o que lo estaba viralizando, da el aviso, habla al respecto, no viralices tampoco la información”, enfatizó. También instó a los adultos a no compartir imágenes o información excesiva, lo que activa otras comunidades.
Baukloh relató que escuchó un audio viral de adolescentes que hablaban entre ellos. “Uno percibe que no están sintiendo nada; hay un no darse cuenta de la gravedad de lo que pasa”, explicó. Para la psicopedagoga, se enajenan a un punto donde se fragiliza la plena conciencia del impacto de las decisiones y la jerarquía de valores. “La escuela y la familia tienen que reforzar su relación, su vínculo. Es un desafío que si bien está, tenemos que seguir trabajando en consecuencia y tratar de volver al encuentro con los menores”, sentenció. También hizo un llamado a los adultos a regular su propio uso de la tecnología, ya que son un reflejo para los jóvenes, y a pedir ayuda profesional sin temor.
La psicopedagoga reflexionó sobre la actual cultura del “guita rápida” y el exitismo, donde muchos jóvenes aspiran a ser millonarios de la noche a la mañana, sin sacrificio ni estudio. “La tolerancia a la frustración es algo que se tiene que dar también, y eso lo vemos. No puedo entender el rechazo o el sufrimiento para llegar a algo”, observó. La nula resistencia al fracaso es trágica, según Baukloh. “Se ha metido en la cabeza a los adolescentes que esa marca de celular hay que tener para ser uno que esté diez puntos. Todas esas cosas ha traído esta modernidad”, lamentó.
Finalmente, Baukloh destacó que los procesos identificatorios siempre existieron, pero la variable actual es el acceso a la información y el desarrollo tecnológico. “Empezás a idealizarte o a identificarte con una serie de personajes cuya jerarquía de valores no serían quizás las óptimas para lograr ciertas cosas. Hay cosas que los niños, las niñas, los adolescentes deben pasar, y una de esas es la tolerancia a la frustración. Debo aprender a resolver un problema, a desarrollar maneras de defenderme, de cuidarme, de autorresolver, de autogestionar cosas que se aprendían con experiencias en el campo social, que es lo que hoy dejamos de tener”, concluyó.