Máximo Kirchner presentó este lunes un proyecto de ley para redefinir la relación de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en una jornada cargada de simbolismo político: la iniciativa fue dada a conocer el mismo día en que el presidente Javier Milei mantiene una reunión con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva.
La propuesta del titular del bloque de Unión por la Patria en la Cámara de Diputados busca que toda decisión vinculada al endeudamiento con el FMI deba contar con la aprobación del Congreso, impidiendo que este tipo de acuerdos pueda concretarse mediante decretos del Poder Ejecutivo. Además, establece un límite legal al nivel de deuda externa y plantea que el Gobierno argentino reclame al organismo una revisión del monto que excede la cuota que le corresponde al país dentro del Fondo.
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Según los fundamentos del proyecto, el objetivo es diferenciar entre las obligaciones financieras que la Argentina debe afrontar y la porción de la deuda originada en el acuerdo firmado en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri, al considerar que ese programa incumplió normas institucionales tanto por parte del Estado argentino como del propio FMI.
La iniciativa sostiene que el organismo multilateral no aplicó los mecanismos previstos para evitar la fuga de capitales y que aprobó un préstamo excepcional sin respetar sus estándares de gobernanza. En ese sentido, invoca el principio de “corresponsabilidad entre acreedor y deudor”, con el argumento de que las consecuencias de un programa fallido no pueden recaer exclusivamente sobre el país prestatario.
El proyecto también propone abrir una negociación para redefinir el monto y el cronograma de pagos del denominado “excedente político” del préstamo de 2018, con un esquema vinculado al crecimiento de la economía y sin que implique nuevos ajustes sobre los ingresos de la población. De acuerdo con el texto, el tramo de deuda que debería revisarse oscila entre los 30.000 y los 37.800 millones de dólares.
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La presentación de la iniciativa también reavivó un antecedente político dentro del propio kirchnerismo. En marzo de 2022, durante la presidencia de Alberto Fernández, Máximo Kirchner decidió no acompañar en la Cámara de Diputados el acuerdo con el FMI impulsado por el entonces ministro de Economía, Martín Guzmán. En aquella oportunidad renunció previamente a la presidencia del bloque oficialista por sus diferencias con la negociación y se ausentó de la votación, marcando su rechazo al entendimiento alcanzado con el organismo.
El proyecto lleva además las firmas de Germán Martínez, Cecilia Moreau, Pablo Yedlin, Carlos Castagneto, Itai Hagman, Hilda Aguirre, Nicolás Trotta, María Elena Velázquez, Marcelo Barbur, Agustín Rossi, Sergio Palazzo, Agustina Propato, Julia Strada, Sabrina Selva y Jimena López.