Hace 23 años, la “Teoría Maradona” revolucionó la discusión académica cuando el titular del Banco de Inglaterra, Mervyn King, eligió el talento de Diego para ejemplificar cómo manejaba la política monetaria.
Ahora es Lionel Messi el ejemplo elegido por el Citigroup para explicar cómo se mueve el nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, al establecer la tasa de interés.
“Menos pases, más espera”. Así sintetizó Adam Pickett, analista del Citi, a la “Teoría Messi de las tasas de interés”, referida a la reacción de Warsh ante los movimientos del mercado.
El analista plantea que Warsh, en lugar de ofrecer continuamente pistas al mercado, prefiere mirar atentamente la evolución de la economía y actuar únicamente cuando sea necesario.
Según la explicación de Pickett, Warsh aplica “una política de escasa orientación al mercado, en la que la Fed espera, observa y actúa únicamente cuando lo considera necesario, dejando que las condiciones financieras se ajusten de forma natural”.
En 2005, el entonces presidente del Banco de Inglaterra comparó la orientación futura de la política monetaria con el segundo gol de Diego Maradona a los ingleses en 1986: los defensores esperaban que cambiara de dirección y esa expectativa le permitió seguir prácticamente en línea recta hasta el gol. King sostenía que la política monetaria funciona de forma similar, porque los mercados reaccionan a lo que esperan que haga el banco central.
El plnateo de Warsh es otro. “Esperar en silencio, observar y actuar solo cuando sea necesario. Parece más Messi que Maradona”, dijo Pickett.
Según el analista, la ausencia de una orientación más explícita deja que los mercados endurezcan por sí mismos las condiciones financieras.
El banco sostiene que la reacción de los mercados tras la última reunión de la Fed, con caídas de los activos, refleja dudas sobre el camino elegido por Warsh. Pero destaca que la Fed todavía dispone de margen.
“Puede corregir fácilmente proporcionando más orientación de la que recibimos actualmente”, sostiene el informe, que sitúa el simposio de Jackson Hole, que ocurrirá el 27 de agosto, como uno de los próximos momentos clave para esa posible aclaración.
Más allá de la analogía futbolística, Citi sostiene que la evolución de la comunicación de la Fed será determinante para medir si los mercados continúan haciendo parte del ajuste de las condiciones financieras o reclaman una guía más explícita.
“En nuestra opinión, este cambio representa uno de los mayores giros en la comunicación de la Reserva Federal desde la crisis financiera. Durante los próximos meses, los mercados probablemente tendrán que acostumbrarse a convivir con menos mensajes y más incertidumbre, donde cada dato macroeconómico volverá a tener una importancia mucho mayor”, indicó Manuel Pinto, analista financiero.