Los responsables de la política monetaria de la Reserva Federal mantuvieron sin cambios las tasas de interés, aunque una votación dividida reflejó una creciente convicción entre algunos miembros de que será necesario elevarlas para contener el resurgimiento de la inflación.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) votó por 9 a 3 mantener la tasa de referencia en un rango de entre 3,5% y 3,75%. La presidenta de la Reserva Federal de Dallas, Lorie Logan; la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack; y el presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, votaron en contra al respaldar un incremento de un cuarto de punto porcentual.
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El comunicado publicado tras la reunión fue, por lo demás, idéntico al emitido después del encuentro de junio. Los responsables de la política monetaria reiteraron su compromiso de “garantizar la estabilidad de precios”.
Durante la conferencia de prensa posterior a la reunión, y en contraste con la decisión de mantener las tasas sin cambios, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, reforzó su mensaje de compromiso con el combate a la inflación.
“Para algunos hogares, empresas y participantes del mercado, cinco años de elevada inflación han dejado una impresión equivocada —y difícil de revertir— de que el objetivo implícito de inflación de la Fed estaría por encima del 2%”, afirmó Warsh. “Permítanme reiterarlo: no existe un objetivo de inflación flexible. No existe un objetivo implícito flexible mientras este comité esté al mando”.
La decisión marca la quinta reunión consecutiva en la que los miembros de la Fed optan por mantener las tasas sin cambios. Sin embargo, los votos disidentes sugieren que podría resultar cada vez más difícil para el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien asumió el cargo en mayo, seguir manteniendo las tasas estables si aumentan los temores inflacionarios.
Warsh tenía previsto responder preguntas de la prensa a las 2:30 p.m. en Washington. Tras conocerse la decisión, el S&P 500 moderó sus pérdidas, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a dos años descendieron.
El nuevo presidente de la Fed ha prometido devolver la inflación a la meta del 2%, aunque evitó afirmar que elevaría las tasas para lograrlo.
Varios miembros del banco central han señalado que la política monetaria está bien posicionada por ahora, pero también indicaron que podrían respaldar aumentos de tasas si las presiones sobre los precios no disminuyen pronto. El indicador de inflación preferido de la Fed se aceleró en los últimos meses hasta alcanzar el 3,4% interanual en mayo. Los responsables de la política monetaria conocerán nuevos datos de inflación el jueves.

Presiones crecientes
Un dato de inflación de junio más débil de lo esperado alivió parte de la presión sobre los banqueros centrales para elevar las tasas en esta reunión. Los precios al consumidor en Estados Unidos cayeron el mes pasado por primera vez en seis años, impulsados por el descenso de los precios de la gasolina durante una pausa en la guerra con Irán. Otro informe mostró que los precios al productor también aumentaron menos de lo previsto.
Aun así, los miembros de la junta de gobernadores enfrentan crecientes presiones inflacionarias después de que la reanudación de la guerra impulsara al Brent por encima de los US$100 por barril. Aunque los precios del petróleo volvieron a bajar en los últimos días, el Brent se mantenía cerca de US$90 la mañana del miércoles.
La incertidumbre en torno al conflicto, junto con una nueva ronda de aranceles y un auge de la demanda impulsado por la inteligencia artificial, ha reforzado los temores de que la inflación permanezca elevada durante un período prolongado.
Mientras tanto, el mercado laboral ha registrado varios meses de crecimiento moderado pero constante del empleo y una tasa de desempleo estable.
Esa combinación llevó a Logan a pedir este mes tasas modestamente más altas. Hammack también se pronunció en ese sentido al afirmar que la inflación representa una preocupación mayor que el empleo.
El comunicado de la Fed reiteró que la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo “sólido” y volvió a destacar que la inversión de capital y el crecimiento de la productividad siguen siendo fuertes. Los responsables de la política monetaria también mantuvieron su evaluación de que la inflación continúa elevada respecto de la meta del 2% del banco central.
Especulación sobre un alza
Antes de la reunión, algunos economistas habían previsto que Warsh podría sorprender a los inversionistas respaldando un aumento de tasas. Los futuros sobre fondos federales llegaron a asignar una probabilidad cercana al 40% a esa posibilidad en los días previos al encuentro.
Algunos analistas consideraban que esa decisión podría resultar políticamente conveniente, dado que un aumento de tasas más cerca de las elecciones legislativas de noviembre podría provocar una reacción adversa del presidente Donald Trump.
Trump ha pedido reiteradamente tasas más bajas, incluso este lunes. Warsh, nominado por Trump para dirigir la Fed previamente este año, ha afirmado que mantendrá las decisiones de política monetaria independientes de cualquier influencia política.