El abogado peruano David Silva Rojas, que es además investigador y narrador ganó hoy la primera edición del Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat, que le otorgará 20 mil euros y la publicación de su novela Donde el agua trabaja en América Latina y España. El autor se impuso a los argentinos Félix Bruzzone por el libro El cazador de caracoles e Ivo Marinich con El sulky, y la boliviana Camila de Urioste por su obra Fiebre.

El jurado del Premio estuvo integrado por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, que decidieron por unanimidad otorgar el reconocimiento a la novela Donde el agua trabaja, entre 2,204 manuscritos provenientes de 22 países y cuatro continentes.
Donde el agua trabaja es una novela que explora la explotación laboral y las formas contemporáneas de la vulnerabilidad a través de una escritura de gran sutileza, que utiliza los silencios como elemento compositivo.
“Es magistral el uso de los silencios; tal vez justamente el silencio sea lo más elocuente de la novela: el silencio como lazo entre la narradora y la única amiga que hace en el trabajo; el silencio ante las injusticias de los capataces; el silencio extendido como una mancha voraz. Como si toda la novela estuviera dicha bajo el agua”, señaló el jurado en su dictamen.
Atmósfera opresiva
Además, añadió: “Donde el agua trabaja construye la atmósfera opresiva de la explotación laboral, la vulnerabilidad y la relación desigual entre trabajadoras y capataces con un lenguaje sutil, oraciones breves como el goteo de los regadores en las viñas, sin caer nunca en la tentación del panfleto ni la declamación”.
El autor, David Silva Rojas, atravesó una temprana mudanza a Japón que dejó una marca en su literatura, que se fue consolidando en los programas de escritura dramática de Gamagōri y en los talleres de guion del NHK Bunka Center.
De su experiencia nipona aprendió una concepción narrativa influida por principios estéticos orientales como el Ma (el valor expresivo del vacío y el silencio), la economía verbal del haiku y una construcción dramática donde el sentido suele revelarse a través de lo que permanece fuera de escena.
Al recibir la noticia del premio, David Silva Rojas expresó: “Durante muchos años escuché hablar del éxito de la agroexportación peruana, de sus cifras y de su crecimiento. Yo quise escribir sobre las personas que hacen posible ese éxito y que, sin embargo, casi nunca ocupan el centro de la historia”.
Y completó: “Al principio creía que estaba escribiendo una novela sobre la dureza del trabajo agrícola. Cuando la terminé descubrí que, en realidad, hablaba del amor silencioso de quienes sacrifican su propia vida para que otra persona tenga una vida mejor”.
Desde septiembre
La novela será publicada a partir de septiembre de 2026 en distintos países y posteriormente iniciará una gira internacional de presentación que incluirá actividades en Colombia, Argentina, Perú, España y México.

En tanto presidenta del jurado, la narradora Cristina Rivera Garza consideró: “Un aspecto muy importante de la novela es la manera en que se acerca a los procesos de trabajo, y a procesos de trabajo particularmente duros en el campo. Me parece del todo fundamental, muy relevante en nuestros tiempos, cuando durante tantos años la novela estuvo, de alguna manera, secuestrada por la ciudad y por las clases medias urbanas. Esta novela nos invita justamente a explorar el desgaste y la explotación del cuerpo desde una cercanía muy poco frecuente”.