La falta de demanda, que se refleja en una baja de 11% en la producción interanual, al nivel más bajo en 7 años, es la principal preocupación de las pymes industriales, según un 81% de las firmas relevadas por la Fundación Observatorio Pyme.
Pero por primera vez debajo de la caída de las ventas aparece la tensión en la cadena de pagos: el 62 % de las empresas chicas y medianas del sector fabril sufrieron una extensión en los plazos de cobro a sus clientes.
En paralelo, el 24 % de las compañías se atrasó en sus propios vencimientos (cifra que se duplicó en un año), sobre todo en el pago de impuestos y proveedores.
El corte en la cadena de pagos desplazó del segundo lugar a la preocupación por el alza de costos de las materias primas (bajó de 67% en el primer trimestre a 60% en el segundo) y en cuarto lugar se ubicaron las importaciones (47%).
Los costos en general subieron por encima de los precios para el 73 % de las PyME, con fuerte incidencia de energía y transporte, provocando que la rentabilidad empeore para el 69 % de las empresas.
“Frente a la pérdida de mercado interno, las estrategias de supervivencia y reestructuración observadas son la sustitución (el 25% de las firmas sustituyó insumos nacionales o parte de su producción propia por bienes finales o intermedios importados) y la ampliación de cartera (el 15% de las PyME optó por complementar su oferta con productos terminados del exterior)”, dice el trabajo.
En el relevamiento anterior, el alivio de la presión tributaria fue la medida más reclamada por las pymes. La demanda de una reducción en Ingresos Brutos (IIBB) encabeza las urgencias (es prioritaria para un tercio de las industrias), seguida de cerca por la rebaja en las contribuciones patronales, requerida por el 30 % de las firmas como una medida indispensable para amortiguar el impacto sobre el empleo.
Respecto al empleo, la cantidad de ocupados cayó 0,8 % respecto al trimestre anterior y acumula 14 trimestres de retracción y una baja del 4,5 % interanual.