Una nueva audiencia del juicio por el caso de los Cuadernos de las coimas se desarrolló esta semana. Se trata de ex integrantes del Ministerio de Planificación Federal. Fue el turno de Ricardo Ciriellii, titular del gremio de los técnicos aeronáuticos que se desempeñó como subsecretario de la cartera de Transporte que tuvo a su cargo Ricardo Jaime. “Yo lo vi con bolsos, y los empleados eran los que me decían que cambiaban los billetes de baja denominación por billetes de alta denominación”. Cuando Cirielli preguntaba adónde iba con esos bolsos “me decía que iba a ver a Néstor Kirchner. Se iba a Casa de Gobierno tipo 21, 22 hs y después el helicóptero presidencial se iba”.
La fiscal general Fabiana León, propuso al Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) -integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli- una serie de testigos que trabajaron en el Ministerio de Planificación Federal, con el fin de reconstruir el circuito de coimas que la justicia federal determinó que se gestaban allí para ser exigidas a empresarios contratistas del Estado.
Este jueves subió al estrado bajo juramento de decir verdad Ricardo Cirielli que trabajo en la Secretaría de Transporte a cargo de Ricardo Jaime. “De vestirse más o menos pasó a aparecer con trajes de lujo. Las azafatas de Southern Winds le decían Mario Barakus o el señor de los anillos, porque estaba lleno de oro”, fue una de las descripciones realizadas y que buscaban reflejar el incremento patrimonial del funcionario, a quien definió como alguien “que llegó sin plata y mal vestido”.
Ricardo Jaime “se vestía mal, su ropa no combinaba. Recuerdo que vino desde Córdoba en micro, no tenía plata. Yo le pagaba los sándwiches que almorzaba”, contó el testigo ante el TOF 7 que desde noviembre tiene a su cargo el juicio por el caso Cuadernos, donde uno de los casos conexos se concentra en el circuito de sobornos que se cobraban desde la Secretaría de Transporte a empresarios de dicho sector.
La primera reunión que el testigo mantuvo con Jaime fue junto a Julio De Vido. “El nos contó qué tenía en mente para el Ministerio de Planificación. Ahí fue el mismo Ricardo el que me reconoció que no sabía nada de Transporte”, pero “a los pocos días salió el decreto de designación”.
Al continuar con su relato, Cirielli manifestó: “Un día, de hecho, me preguntó si tenía un hotel sindical porque no tenía plata. Vivió en ese hotel sindical durante dos o tres días. Yo se lo conseguí a través del Momo Venegas -fallecido titular del gremio de los trabajadores rurales-, a quien le dije que cuando Jaime tuviera plata, le iba a pagar. Meses, después me enteré que se mudó cerca del hotel Four Seasons”, en Recoleta.
Mientras avanzó con su declaración testimonial, Cirielli no ocultó su enfrentamiento con el ex Secretario de Transporte, a quien definió como “un tránsfuga” y recordó que el ex funcionario kirchnerista “era un tipo bastante maltratador con los empleados.
Para sustentar esos dichos, relató que que había un mozo del Ministerio que un día “me preguntó si podía atenderme, le dije que sí y le consulté porque me pedía permiso, y me dijo que Ricardo Jaime no quería que lo atienda porque era morocho, un peruano morocho”.
E testigo recordó que “cuando empezó a tener menos poder, los mismos trabajadores empezaron a contar cosas que él hacía”.
Respecto a la función pública, Cirielli dijo que había gente en la Secretaría de Transporte que “no estaba de acuerdo con lo que hacía, firmaba muchas cosas sin pasar por Legales”. Entonces el área de Legales pertenecía al Ministerio de Economía. “Un asesor de Jaime me contó que se iba, que se volvía a Córdoba diciéndome eso”.
La fiscal León le preguntó a Cirielli si las quejas que él escuchó respecto a Ricardo Jaime eran por sus acciones como funcionario o por maltrato al personal. “Laura Gouber era una secretaria personal de él y era de Córdoba, creo que falleció. Ella me contaba que tenía miedo porque la mandaban con bolsos que venían con billetes de baja denominación y la enviaban abajo en el subte, donde había un Banco Nación, y la mandaban a cambiarlos por una mayor denominación”.
Después, continuó el testigo, “cuando Jaime empezó a caer, hubo otro que me dijo que tenía un yate, porque fue él había sido el responsable de comprar los motores para el yate. En 2003 había pedido el hotel sindical y esto fue en 2005, más o menos”.
Fue en ese instante que se refirió al ex funcionario y la posesión de bolsos. La fiscal León le consultó: “¿Usted vio a Ricardo Jaime con bolsos?”. Cirielli contó lo siguiente: “Sí, a veces compartíamos el ascensor que sólo usaban los funcionarios y que iba directo a las cocheras. Subía con bolsos y le pregunté a dónde iba y él me decía que a ver al ‘loco’, como apodaba a Néstor Kirchner. Eso era tipo 21, 22 horas. Jaime se iba a la Casa de Gobierno y después se escuchaba al helicóptero presidencial retirarse”.
La pregunta siguiente fue si esos bolsos contenían dinero. “Era lo que los trabajadores de Jaime me decían, como la secretaria a la que mandaban a cambiar los billetes de baja denominación”.
Más adelante, el abogado de la Unidad de información Financiera (UIF), Mariano Galpern, le consultó con qué frecuencia veía a Jaime con los bolsos. “Nosotros no coincidíamos siempre en el ascensor, pero cada quince días yo lo veía en esa situación”, respondió Cirielli.
Después añadió más detalles: “Siempre lo vi con un bolso, de 70 – 80 centímetros, de cuero, eran pesados cuando los apoyaba en el piso, pero no creo que haya llevado expedientes ahí”.
La nota anónima
Al avanzar con su relato, Cirielli contó que en un momento le llegó una “denuncia anónima, una nota que decía que había una persona pidiendo coimas para un contrato en el área del automotor. Pedían 50 mil dólares”.
La fiscal León le consultó sobre una persona en particular, Hilario Lago: “esa era la persona de la que se hablaba en la nota anónima. Le saqué una fotocopia a la denuncia y se la mostré a Jaime, y me dijo que no era nada”.
La situación no concluyó allí. Una persona de la Secretaría de Transporte le sugirió al testigo que formule la denuncia correspondiente porque si ese hecho se corroboraba podía quedar implicado. “Entonces hice la denuncia ante la SIGEN y la Oficina Anticorrupción. Eso generó que la relación con Jaime sea aún peor, y a los meses me fui”.
Cirielli contó que Ricardo Jaime le cambió la cerradura y le disolvió la subsecretaría que tenía a cargo. “Ese fue el fin”, recordó.
Cuando se le consultó qué pasó con Hilario Lago, contó: “Siguió dando vueltas por ahí y después me enteré que lo designaron en la junta de investigación de accidentes aéreos, porque en vez de castigarlo o aislarlo lo premiaron, lo pasaron a ser parte de un staff de intereses no legales”.
El vínculo con el Ministro de Planificación
En un momento de la declaración testimonial, la fiscal León le consultó al testigo respecto a la relación de Julio De Vido con Ricardo Jaime. La respuesta no tardó en pronunciarse: “era muy distante, de hecho Jaime me dijo una vez que él hablaba directamente con Néstor Kirchner y que de hecho Kirchner le podía pedir de todo menos la renuncia. Nunca supe porqué decía eso. Pero el vínculo con De Vido no era bueno, de hecho en algunas reuniones con él me preguntaba si iba a criticar a Jaime y le dije que Jaime era problema de ellos, no mío”.
En esa misma línea de su relato, el testigo admitió que “yo estaba enfrentado con Jaime, en un momento me trajeron tres balances juntos para firmar y les dije que no iba a hacerlo”. Relató que en el tramo final de su participación en la Secretaría de Transporte, un día llegó y Ricardo Jaime “me cambió la cerradura y fue el fin, disolvió su secretaría y me quedé sin cargo. Se creó la ANAC y anularon la subsecretaría”.
Volvió a señalar: “Ricardo Jaime era un tránsfuga, bah para mí lo sigue siendo, un tránsfuga”.