Las declaraciones de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, sobre la situación económica argentina fueron interpretadas por Juan Pablo Costa como un respaldo político al Gobierno, aunque con advertencias implícitas sobre los desafíos financieros que deberá afrontar el país en los próximos años.
Para el economista, el mensaje de la titular del organismo fue previsible en el marco de una visita oficial. “La Argentina avanza en materia de reservas internacionales y por tanto está en una posición más sólida y por lo tanto no requiere de mayor asistencia“, resumió Costa al explicar la lectura que hace del discurso de Georgieva. Sin embargo, advirtió que detrás de esa señal positiva persisten diferencias técnicas entre el FMI y el equipo económico.
El debate entre el Gobierno y el FMI por el financiamiento
Costa explicó que el principal punto de desacuerdo pasa por la estrategia financiera para afrontar los vencimientos de deuda. Mientras el Gobierno apuesta por el financiamiento de organismos multilaterales, el Fondo considera que será necesario regresar al mercado voluntario de crédito.
“El fondo monetario dice para que esto cierre, tenés que empezar a ir a los mercados de deuda voluntario, a los mercados de capitales“, afirmó el economista. Según detalló, las proyecciones del FMI contemplan mayores necesidades de endeudamiento a partir de 2027 que las previstas oficialmente.
Además, recordó que el país enfrentará importantes compromisos financieros durante los próximos años. “Para el año que viene, para todo el año son 8000 millones de dólares, no de requerimiento financiero que tiene el país. Bueno, 8000 millones de dólares no es poco“, advirtió, al señalar que el contexto electoral agregará presión sobre el mercado cambiario.
Las razones detrás de la presión sobre el dólar
Consultado por la reciente ampliación de la brecha cambiaria, Costa sostuvo que confluyen varios factores. Entre ellos, mencionó las declaraciones del vocero presidencial sobre una eventual cotización del dólar en niveles superiores y el cambio de las condiciones estacionales que habían favorecido la oferta de divisas durante el primer semestre.
“Muchos decíamos ojo, que esto no va a durar indefinidamente, sí que en algún momento, por algún lado te va a empezar a apretar el zapato“, recordó el economista, quien consideró que el Gobierno deberá elegir entre seguir acumulando reservas o permitir una mayor corrección del tipo de cambio, con el consecuente impacto sobre la inflación.
En ese sentido, concluyó que el desafío será sostener la estabilidad cambiaria sin deteriorar el proceso de desinflación ni afectar el respaldo político al programa económico.