La interna del peronismo vuelve a tener a la provincia de Buenos Aires como uno de sus principales escenarios de disputa. Con Axel Kicillof consolidado como el dirigente opositor mejor posicionado y Sergio Massa nuevamente en escena, el espacio enfrenta una discusión sobre liderazgos, candidaturas y el peso que todavía conserva Cristina Kirchner en la definición del futuro electoral.
En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el periodista y consultor político Juan Courel analizó el mapa interno del peronismo, las posibilidades de Kicillof y Massa y el rol que podría jugar Cristina en una eventual definición. También se refirió a la creciente influencia de los intendentes bonaerenses, al posible desdoblamiento de las elecciones provinciales y a las chances de que haya PASO a nivel nacional.
Juan Courel es un licenciado en Comunicación Social, periodista y consultor político. Es socio fundador y presidente de Alaska Comunicación, una firma especializada en discurso y estrategia pública. Fue secretario de Comunicación Pública en el Gobierno de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Scioli, presidente del Consejo Consultivo de los Medios Públicos de la República Argentina.
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Juan, Jorge Fontevecchia, te saludo, un gusto volver a hablar con vos. Conocedor como pocos del peronismo bonaerense en particular, pareciera ser que la interna del peronismo nuevamente se resuelve en la provincia de Buenos Aires. Todo parece indicar que el candidato a representar al peronismo terminaría siendo el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Aparece ahora, a partir de la derrota en el Senado la semana pasada del Gobierno, surgiendo, resurgiendo, siguiendo, apareciendo nuevamente Sergio Massa. Aparecen, también habían aparecido la semana anterior, ciertos acercamientos por parte de Máximo Kirchner hacia Kicillof. Me gustaría un balance del estado del arte del peronismo hoy en general y de la provincia de Buenos Aires en particular.
Sí, es interesante plantearlo como el estado del arte, porque realmente hay que hacer una revisión específica, epistemológica, de lo que implica el peronismo a nivel nacional y cómo la provincia de Buenos Aires, en gran medida, le fue cambiando la identidad y lo convirtió en este partido centralizado en el AMBA y con potencia electoral casi exclusivamente en el conurbano, y en el resto del país más desperdigada su intención de voto. Por lo tanto, lo que pasa en la provincia de Buenos Aires tiene tiene, sin lugar a dudas, para el peronismo un eco nacional. Y sí, el gobernador viene desde ya hace mucho tiempo y hace muchos años instalado y posicionado, tal vez, como el referente que primero aparece en la imagen de la gente cuando vislumbra un posible contendiente contra el actual Gobierno. Lo referencian como el principal opositor. Pero es cierto también que falta bastante. Así que ese posicionamiento que ha sabido construir a lo largo de los años tiene dos riesgos principales. Uno, que llamativamente lo viene sorteando hasta el momento sin ningún tipo de mácula, que es el hecho de estar gobernando un distrito tan nación-dependiente como es la provincia de Buenos Aires, con tantas dificultades para solucionar los problemas sociales, o las demandas sociales y productivas, o de infraestructura como es la provincia que, como pocas otras, tiene un déficit presupuestario crónico, histórico, que tiene que ver con un desbalance de lo que se le aporta a la provincia de Buenos Aires con respecto a otras provincias. Pero bueno, a pesar de eso, el gobernador no está con problemas de gestión visibles, o por lo menos en la conversación pública. Tal vez porque Milei, tan preocupado que está por dejar en claro que no quiere hacer obras públicas o que no quiere financiar el Estado, se lleva la marca y termina protegiendo a su hasta hoy principal rival. Después, el exministro de Economía, Sergio Massa, tiene una característica, que es que, si bien cuenta sobre su espalda con el peso de haber sido el último ministro del gobierno del Frente de Todos, cuyo registro, cuyos recuerdos, es muy negativo en el común de la sociedad, lo que estamos viendo en los estudios. Nosotros hacemos con Shila Vilker un estudio contrafáctico hace dos años, que es qué pasaría si se vuelve a dar el ballotage de 2023. Y todos los meses, o casi todos los meses, durante los dos primeros años de Milei, daba que el resultado se repetiría, se hubiera repetido. Pero ya este semestre, desde que el Gobierno empieza a enfrentar sus primeros problemas de gestión, Massa vuelve a aparecer, o aparece como más competitivo que el propio presidente para un eventual ballotage. Y considerando que existe una interna, por lo menos en los sectores más informados, o en los sectores políticos y el periodismo que se expresa entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner, bueno, esto le da a Massa una pequeña oportunidad para volver a competir. Ya sería su tercera candidatura presidencial y podría llegar a generar alguna expectativa. Y Máximo Kirchner, con una agenda que parece más encaminada, más dirigida a sostener el liderazgo de Cristina, que no tiene la libertad como para estar dando sus propios discursos, haciendo su propia construcción política, pero para mantener el liderazgo de Cristina, más que para construir su imagen propia. Y bueno, entre estos tres actores, más un cuarto actor que empieza a emerger, una liga de intendentes, que por primera vez en mucho tiempo quiere empezar a tallar en la toma de decisiones. No olvidemos que la provincia de Buenos Aires, desde el 83 para acá, nunca tuvo un gobernador que hubiera sido intendente en el período inmediatamente anterior a haber sido electo. El único gobernador intendente fue Eduardo Duhalde, pero después de pasar por la vicepresidencia. Y ahí aparece un nuevo actor que dice: “No, bueno, nosotros también queremos tener opinión, queremos tener la posibilidad de imponer un candidato”. Dentro de esos cuatro actores se va a definir, en gran parte, todo el armado opositor del año que viene, porque después los liderazgos federales, los liderazgos provinciales, les falta una potencia masiva de votos que les permita construir una candidatura favorable.
Vos decías que, con Shila , hacen continuamente una repetición del mismo escenario del ballotage de 2023 y cómo se va modificando la opinión pública, podríamos decir, directamente proporcional con la caída de la imagen del Gobierno y la aceptación de sus políticas económicas. Ahora, no sé si realizan o se puede inferir de ella un eventual paso entre Kicillof y Massa. Aunque no lo hayan hecho conjeturalmente, ¿qué imaginás que pasaría?
Hoy Kicillof es el candidato más competitivo a nivel interno en la provincia de Buenos Aires y a nivel nacional también. Es el más instalado, es el que tiene mayor intención de voto, sobre todo con Cristina afuera. Ya si una la pone a Cristina en el mismo listado, eso empieza a ser más discutible. Pero bueno, hoy Cristina, no pudiendo ser candidata como no puede ser hasta ahora, le liberaría ese espacio a Axel. ¿Pero por qué? Porque el votante peronista, a lo largo de los años se fue mimetizando bastante con el votante kirchnerista. Quienes apoyan a Kicillof son prioritariamente, o casi absolutamente —me refiero a más del 90% de los votantes potenciales de Kicillof— personas que guardan un buen recuerdo de los gobiernos kirchneristas, que guardan un lazo afectivo muy profundo con Cristina y que lo identifican a él como el representante más claro de esa identidad política. Entonces, frente a eso, hoy el escenario lo favorece. Ahora bien, si esa interna de la que se habla toma otro cariz y empieza a tener un volumen más alto, hay que ver qué pasa con estos votantes que guardan un lazo afectivo con Cristina, pero lo eligen hoy a Kicillof como ventana hacia el futuro.
O sea, concretamente, si Cristina dijera: “Mi candidato es Massa”, para ponerlo en términos concretos.
Hay que ver qué pasa. No ha pasado. Y tampoco es tan lineal. Si bien en 2019, lo que se conoció como el dedo de Cristina le permitió a Alberto Fernández, que en ese momento no tenía ningún tipo de instalación pública, ser candidato a presidente y ganar por mucha diferencia, no significa que eso se tenga que repetir necesariamente en cada ocasión que juegue ese dedo de Cristina. Pero yo no la subestimaría ni subestimaría su liderazgo sobre amplios sectores de estos votantes, de estos votantes que están convencidos de votar un peronista, están convencidos de votar un opositor y probablemente no ven matices ni diferencias entre el gobernador y la expresidenta.
A ver, Juan, si lo pongo en estos términos y vos me corregís. Kicillof necesita hacer esfuerzos para ser separado de la carga negativa, el capital simbólico negativo que significa Cristina Kirchner para aquellas personas que eventualmente, en un ballotage, nunca votarían a nada cercano al kirchnerismo. Kicillof, hasta coinciden las primeras dos letras de su apellido con las dos letras del significante kirchnerista en el apellido de Néstor Kirchner. Mientras que Massa, al revés, viniendo originalmente de la UCD, no tendría problema de abrazar a Cristina y que nadie tenga miedo de que sea kirchnerista, porque se lo percibe alguien que no tiene fidelidades políticas. ¿Es correcto decir que Massa podría absorber a Cristina Kirchner como aliada sin problema y que Kicillof, todo por el contrario, lo que necesita es mostrarse más distante y que ahí está el dilema?
Sí, pero Massa necesitaría tomar un posicionamiento más activo y presente en la conversación pública, porque hoy Massa no está en la cabeza de la gente. Massa, hace mucho tiempo, desde que terminó el gobierno anterior, pasó a un segundo plano. Se ha salido de los grandes escenarios, en algunos casos ha dejado de tomar posiciones, de dar discursos, de opinar sobre la agenda, una característica que había sido propia de toda su construcción política. Él siempre había sido un dirigente con mucha capacidad para opinar sobre todos los temas y dar una definición que le permitiera consolidar su imagen pública. Hoy no lo está haciendo. Alcanza solamente cuando Cristina diga “lo apoyo a él” y yo me imagino que a eso le va a tener que alimentar con otros elementos. Sobre todo porque estamos en una era, por un lado, de polarización ideológica y afectiva, en la cual los votantes se agrupan a través de contrastes muy nítidos, en diferencias muy claras entre modelos, y eso es lo que hace que, a pesar del fracaso del Frente de Todos, la principal oposición a Milei no es una tercera fuerza, no es una cuarta fuerza, es el peronismo. Y, por otro lado, que también estamos en una era donde la atención es muy efímera y es necesario tener una participación muy activa en la discusión pública para estar en la cabeza de la gente. Si uno no llama la atención sobre lo que uno está diciendo, si uno no está permanentemente generando información e instalándola en la conversación, es muy difícil lograr apoyos políticos. Entonces, para resumirlo, si Cristina lo apoyara a Massa, Massa tendría una oportunidad para madrugarle la candidatura a Kicillof. Pero no alcanza solo con eso. Va a hacer falta que Massa también haga su parte.
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El otro tema que planteaba será la liga de intendentes. Hay cuatro candidatos, tres de ellos intendentes: Ferraresi, de Avellaneda; Katopodis, que hoy es ministro y fue intendente; Alak, que es intendente de La Plata; y el cuarto candidato sería el candidato del propio gobernador, Carli Bianco. ¿Hay algún otro más? ¿Cómo imaginás esta interna para gobernar la provincia de Buenos Aires? ¿La disputa entre ellos por la gobernación es un escollo para ponerse de acuerdo en el nivel de influencia que tengan en la candidatura de quien sea finalmente candidato del PJ?
Hay dos sectores. Uno, este sector que está muy más identificado con el gobernador y que uno imagina que, si imponen un candidato, va a ser respaldado o con una selección previa del propio Kicillof. Por otro lado, hay otro grupo más autónomo de la discusión nacional que agrupa a otros intendentes: el intendente de Lomas de Zamora, el intendente de Pilar, de Ezeiza, la intendente de Moreno, que también dicen: “Nosotros también queremos opinar, pero no queremos jugar en la interna”. Nosotros estamos pidiendo que no haya una interna, o por lo menos que la interna no perjudique nuestras posibilidades de sostener la provincia de Buenos Aires en la elección del año que viene. Pero lo que va a depender, lo que va a ser un factor muy decisivo para esa discusión, va a ser si hay o no nuevamente desdoblamiento en la provincia de Buenos Aires. Porque hubo un antecedente, el gobernador generó el antecedente de un desdoblamiento. Ahora hay que ver si sigue considerando que ese desdoblamiento lo favorece para la construcción de su candidatura presidencial. Sería la primera vez, desde el 83 para acá, sin contar el lapso del 2003 donde la gobernación de Buenos Aires va desacoplada. Y bueno, esa discusión todavía no se dio. Los intendentes presionan para que la provincia de Buenos Aires pueda tener una elección autónoma de la nacional, especulando que de esa manera, como suele pasar en otras provincias, el resultado sea más favorable para el oficialismo, para el oficialismo local. Ese va a ser un factor muy importante.
Ahora, ya de pura experiencia y pálpito, ¿creés que va a haber desdoblamiento en las elecciones en la provincia de Buenos Aires y creés que finalmente va a haber PASO o no?
Es muy difícil anticiparlo, pero yo creo que el gobernador probablemente no busque un desdoblamiento porque considera que la potencia electoral que le dan los intendentes al peronismo, pueden favorecer su candidatura presidencial. Pero bueno, por otro lado, el peronismo creo que prioriza, que tiene una gran necesidad de no arriesgar ese resultado. Y la verdad que tuvo un antecedente el año pasado que le dice que, cuando la elección es solamente local, vota menos gente; cuando vota menos gente, ganan más los oficialismos. Y eso le podría dar una ventaja, entonces hay que ver lo que talla más a la hora de tomar las decisiones. No me animo a decirlo. Algo similar pasa con las primarias… lo que si… ¿Qué pasaría con las primerias? Si uno tiene antecedentes de la última vez que hubo una interna para gobernador en la provincia de Buenos Aires, fue la interna entre Aníbal Fernández y Julián Dominguez, que no terminó bien para el peronismo. Fue una interna muy agresiva donde el que terminó imponiéndose tal vez no fue el mejor candidato que tenía el peronismo para presentar ante la opinión pública y después de un desgaste importante a nivel territorial, a nivel político. Entonces, ¿volverán a apuntar a eso?, difícil saberlo.
¿Pero creés que va a haber PASO a nivel nacional o que el Gobierno va a lograr posponerlas o erradicarlas?
Yo creo que es muy probable que el Gobierno las pueda posponer porque no tiene los suficientes… Ningún espacio tiene un incentivo demasiado grande como para sostenerla, ni siquiera el peronismo. Porque aunque hoy se hable mucho de internas, la realidad es que lo que demuestra es que el peronismo siempre encuentra una manera de eludir esa competencia. Creo que capaz que Kicillof hoy imagina que tiene una ventaja para ir a unas primarias y por eso su sector lo plantea como necesario. Pero el sector de enfrente no tiene incentivos para hacerlo en este momento. Entonces no me imagino que ese sea un camino que tengan mucha voluntad de defender ni de recorrer.
Juan Courel, muchísimas gracias. Te mandamos un abrazo y nos mantenemos en contacto como siempre.