Después del triunfo por 3-1 a Lanús con el interinato de Matheu y Tuzzio, en Independiente llegó el momento del debut de Jadson Viera, ese entrenador ignoto que contrató esta comisión directiva a cuatro meses de que dejen la gestión del club. Y como en el Rojo todo es posible, hasta se rompió la sentencia de que técnico que debuta, gana. El cero a cero califica a un equipo que insiste con los mismos errores.
No se evidenciaron cambios en Independiente de Avellaneda. El arranque del ciclo Viera dejó la misma impresión que el equipo que dirigía Gustavo Quinteros: previsible, impreciso, con la intención de hacer circular la pelota pero sin sorpresa.
En un primer tiempo insulso y sin demasiadas emociones, el Independiente mendocino estuvo más cerca. Una salvada en la línea de Arrayago y una tapada mano a mano del arquero Rodrigo Rey a Matías Fernández marcaron lo que fue la primera etapa. El Rojo sólo inquietó en los minutos finales.
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Los hinchas del Rojo de Avellaneda tuvieron 45 minutos de paciencia. Al límite de la tolerancia, desde el principio de la segunda etapa desde las tribunas bajaron murmullos y reprobación por cada jugada que no se concretaba.
El ingreso de Gutiérrez por Montiel derivó en una jugada inexplicable: el delantero quedó frente al arco después de un rechazo deficiente pero definió por encima del travesaño. Minutos despuésa lo tuvo Millán, pero tapó el arquero. Al final, el Rojo dejó una mejor impresión.