La 60ª edición de la Fenasoja, que se desarrolla en Santa Rosa, no solo expone el potencial del agro brasileño, sino también el rol estratégico de las cooperativas en el desarrollo regional. En ese contexto, Taciano, representante de la cooperativa Cotrirosa, dialogó con Misiones Online y puso el foco en la producción de soja, la expansión del sector y los desafíos tecnológicos del campo.
“La feria es muy importante para nuestro municipio, para la región. La feria de la soja está cumpliendo 60 años. La cooperativa que presentamos aquí es una referencia en el municipio y en toda la región del noroeste del estado de Río Grande do Sul”, señaló, al destacar la magnitud del evento.
La Fenasoja, considerada la mayor feria multisectorial de Brasil, reúne este año a más de 600 expositores en el Parque de Exposiciones Alfredo Leandro Carlson. En apenas tres días superó los 104.000 visitantes, consolidándose como una edición histórica. Solo el domingo, el predio registró 45.740 personas, en un evento que combina negocios, innovación, tecnología y cultura.
En ese entramado productivo, Cotrirosa ocupa un lugar central. Fundada en 1968 por 77 productores, la cooperativa creció hasta consolidarse como una de las principales estructuras del agro regional. Hoy cuenta con más de 5.000 asociados y presencia en 18 municipios, con actividades que abarcan desde la comercialización de insumos hasta la industrialización de alimentos.
“Cotrirosa es una cooperativa que actúa en 18 municipios, con una gran área de actuación. Atiende con mercados, fábrica de raciones, centros logísticos, cerealistas y tiendas agropecuarias. Tiene una participación muy fuerte con sus asociados”, explicó.
La base productiva de la región tiene un eje claro: la soja. “La producción más fuerte hoy es la soja. Es la principal cultura en la región, con un área expresiva de aproximadamente 210.000 hectáreas que atendemos”, detalló.
Este cultivo no solo domina el esquema productivo local, sino que tiene un impacto estructural en la economía brasileña. El complejo sojero —grano, harina y aceite— representa cerca del 6% del PIB de Brasil y posiciona al país como el mayor productor y exportador mundial. De una producción de 206.000 toneladas en 1960, se proyectan 179,2 millones de toneladas para la campaña 2025/26.
Además, la evolución genética permitió mejorar la productividad de manera exponencial: de rendimientos promedio de 1.000 kilos por hectárea en sus inicios a cerca de 4.000 kilos en la actualidad.
En paralelo, Taciano explicó que otras producciones también crecen dentro del esquema agrícola regional: “El maíz viene en crecimiento, el trigo viene perdiendo un poco de espacio, pero sigue siendo importante, y la canola también está creciendo, especialmente como cultivo de invierno”.
La cercanía con la provincia de Misiones abre interrogantes sobre la expansión del cultivo. En ese sentido, el referente de Cotrirosa no descartó esa posibilidad, aunque planteó condicionantes: “Creo que se podría producir soja en Misiones, hay que ver la estructura, pero el suelo es parecido. Es una cultura bien adaptada y hoy tenemos tecnología para llevarla a otras regiones”.
El desarrollo tecnológico es, justamente, uno de los pilares del crecimiento del sector. “Hoy la tecnología está muy enfocada en la genética. Buscamos materiales adaptados a cada región para lograr productividad con rentabilidad”, explicó.
A eso se suma el uso de biotecnología aplicada al control de plagas y malezas: “Trabajamos con productos específicos para el control de insectos y plantas daninas, lo que permite aumentar la productividad”.
También destacó el avance de modelos más sostenibles: “Hoy entra muy fuerte la línea biológica, con una combinación entre productos químicos y biológicos. Esto permite mejorar la calidad del suelo y aumentar la producción”.
Uno de los desafíos actuales del agro en el sur de Brasil está vinculado al clima, especialmente al estrés hídrico. “Estamos trabajando mucho en mejorar el suelo para mantener la productividad y enfrentar estos momentos de sequía que se han dado en los últimos años”, señaló.
En ese sentido, remarcó la importancia del manejo agronómico: “Hoy se invierte mucho en corrección de suelos y en cultivos que ayuden a mejorar su estructura. Todo eso está impactando directamente en mejores rendimientos”.
La Fenasoja, en este contexto, funciona como una vidriera de todo ese proceso. Con entrada gratuita gracias a un acuerdo con Sicredi União RS/ES, y un operativo de seguridad reforzado con tecnología de inteligencia artificial, el evento seguirá abierto al público hasta el 10 de mayo.
Con una convocatoria que sigue creciendo y una fuerte presencia del sector productivo, la feria reafirma el protagonismo del agro brasileño y el papel de las cooperativas como actores clave en la generación de valor, empleo y desarrollo regional.