Especialistas explicaron cómo proteger techos y paredes de filtraciones y humedad ante las intensas lluvias que traerá El Niño a Misiones

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Especialistas explicaron cómo proteger techos y paredes de filtraciones y humedad ante las intensas lluvias que traerá El Niño a Misiones

Ante períodos de precipitaciones abundantes y las condiciones de elevada humedad características de Misiones, la prevención en viviendas y edificios cobra especial importancia. Revisar techos, paredes y sectores donde existen antecedentes de filtraciones permite detectar problemas antes de que el ingreso de agua provoque daños mayores en pinturas, revestimientos y revoques.

Max Cardozo, asesor de ventas de PM; Guillermo Escobar, asesor de ventas de Mix Pinturerías; y Mario Mounier, asesor técnico-comercial de Panambí Colors, explicaron las principales alternativas disponibles para impermeabilizar una construcción y coincidieron en que el producto elegido representa solamente una parte del trabajo: antes de aplicarlo resulta necesario determinar de dónde proviene la humedad y preparar correctamente la superficie.

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Distintos productos según el origen de la humedad

Cardozo explicó que la solución cambia según se trate de un techo, una pared exterior o un ambiente interior. Para las cubiertas existen impermeabilizantes de base caucho que, además de impedir el paso del agua, pueden contribuir a reducir el ruido producido por las lluvias sobre las chapas y disminuir la transmisión de temperatura hacia el interior de la vivienda.

Otra alternativa mencionada por el especialista es la denominada membrana zinc, que puede utilizarse sobre cubiertas de chapa y membranas aluminizadas deterioradas para recuperar su protección y extender su vida útil. Para los ambientes interiores sometidos a condensación, como baños o cielorrasos, existen además pinturas especialmente formuladas para condiciones de humedad y para prevenir la aparición de hongos y bacterias.

Cuando ya aparecen manchas producidas por filtraciones, Cardozo recomendó no limitarse a cubrirlas nuevamente con pintura. En esos casos deben emplearse bloqueantes u otros tratamientos específicos después de establecer y solucionar el ingreso de humedad que produjo el deterioro.

Escobar señaló que otra opción son los impermeabilizantes elaborados con poliuretano, que pueden colocarse en techos de chapa, losas, terrazas y paredes exteriores. Su elasticidad permite que acompañen determinados movimientos de las superficies y disminuyan las posibilidades de fisuración del revestimiento con el transcurso del tiempo.

En las variantes de color blanco, agregó, algunos de estos materiales también poseen propiedades térmicas y permiten reducir la transmisión del calor hacia el interior. Según explicó, pueden generar una disminución de entre cinco y siete grados durante el verano, dependiendo de las condiciones de la construcción.

Mounier insistió, en tanto, en que antes de comprar un producto resulta fundamental reconocer qué tipo de humedad afecta la construcción. Entre las posibilidades aparecen la humedad ascendente desde los cimientos, las filtraciones provenientes del techo, las pérdidas en instalaciones sanitarias y la humedad ambiental. Cada situación requiere un tratamiento diferente.

Para las cubiertas, destacó particularmente las membranas térmicas, cuya función combina la impermeabilización con una disminución de la transmisión del calor desde las chapas hacia los ambientes interiores.

La preparación de la superficie define buena parte del resultado

Más allá del tipo de producto, los especialistas remarcaron que ninguna impermeabilización puede garantizar buenos resultados cuando se trabaja sobre una superficie deteriorada, húmeda o con suciedad acumulada. Cardozo sostuvo que “el 80% de la calidad de un trabajo es la preparación de superficie”.

Max Cardozo, asesor de ventas PM.

En paredes donde existen restos de pintura desprendida, verdín o moho, el primer paso consiste en efectuar una limpieza profunda. Dependiendo de las condiciones puede utilizarse hidrolavado y, posteriormente, retirar mediante espátula o rasqueteado todas las partes flojas hasta dejar una base firme que permita la adherencia del nuevo revestimiento.

Después de completar ese proceso puede iniciarse la impermeabilización. Algunos productos requieren una primera aplicación diluida que funciona como base para las manos posteriores. En paredes exteriores también pueden utilizarse revestimientos plásticos preparados para acompañar pequeños movimientos estructurales sin generar rápidamente nuevas fisuras.

Escobar agregó que no alcanza con limpiar: antes de iniciar el trabajo la superficie debe estar completamente seca. Por ese motivo recomendó aprovechar varios días consecutivos sin precipitaciones para evitar que quede humedad retenida debajo del impermeabilizante.

Guillermo Escobar, asesor de ventas Mix pinturerías.

En el caso de los productos con poliuretano mencionados por el especialista, el procedimiento contempla una primera aplicación más diluida, utilizada como imprimación, y posteriormente otras dos manos con una menor proporción de dilución.

Mounier señaló que los techos de chapa también deben inspeccionarse antes de colocar una membrana. La limpieza constituye el primer paso, pero además debe verificarse si existen sectores oxidados. Cuando aparecen signos de corrosión puede resultar necesario aplicar previamente un convertidor de óxido y recién después avanzar con el producto impermeabilizante.

Mario Mounier, asesor técnico – comercial Panambí Colors.

De esta manera, el procedimiento comienza con la identificación del origen de la humedad y continúa con la eliminación de hongos, verdín, suciedad y pintura desprendida. Luego deben repararse los sectores deteriorados y esperar el secado de la superficie antes de comenzar con el sistema seleccionado para cada situación.

Mantenimiento periódico

Una impermeabilización correctamente realizada también necesita controles posteriores. Cardozo recomendó efectuar revisiones al menos una vez al año, preferentemente antes de las temporadas con mayores precipitaciones. Una pequeña mancha puede advertir sobre una filtración incipiente que, sin tratamiento, termina avanzando hacia el revestimiento y el revoque.

Escobar también aconsejó reforzar periódicamente los impermeabilizantes utilizados en techos. Después del tratamiento inicial, compuesto por varias aplicaciones, una nueva mano anual permite recuperar la protección superficial y prolongar la duración del sistema.

Mounier explicó que la periodicidad depende de las condiciones de exposición y del estado de cada cubierta, aunque consideró conveniente renovar la capa de protección cada uno o dos años. Esta intervención preventiva evita que la película superficial comience a agrietarse y pierda progresivamente su capacidad impermeabilizante.

Frente a períodos de lluvias frecuentes, revisar anticipadamente la vivienda resulta tan importante como seleccionar correctamente los materiales. Detectar el origen de una filtración, trabajar únicamente sobre superficies limpias y secas y mantener los revestimientos permite reducir el riesgo de hongos, desprendimientos y reparaciones considerablemente más costosas.

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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024

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