Encuesta | Entre el cuidado de la salud y el peso del bolsillo: qué opinan los posadeños sobre una posible derogación de la ley de etiquetado frontal

Antonela Souza
7 Min Read
Encuesta | Entre el cuidado de la salud y el peso del bolsillo: qué opinan los posadeños sobre una posible derogación de la ley de etiquetado frontal

El Gobierno nacional envió al Senado un proyecto para derogar la ley de etiquetado frontal, la normativa que obliga a los fabricantes e importadores a rotular los alimentos envasados y bebidas con octógonos negros y leyendas precautorias. Ante este debate, salimos a las calles de Posadas para preguntarles a los vecinos qué opinan sobre la medida.

La decisión del Gobierno nacional de enviar al Senado un proyecto para derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable N° 27.642, conocida como ley de etiquetado frontal, reabrió el debate sobre el rol de la información nutricional en la elección de alimentos. Mientras la iniciativa genera cautela entre legisladores de distintos bloques, en las calles de Posadas las opiniones de los consumidores muestran una tendencia clara: la mayoría considera que los octógonos negros son una herramienta útil para conocer qué se consume.

A través de una encuesta realizada por Misiones Online en la capital provincial, vecinos de distintas edades compartieron cómo impacta el etiquetado frontal en sus hábitos de compra y qué piensan sobre la posibilidad de que la norma sea eliminada.

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Para muchos consumidores, la principal ventaja de los sellos es la facilidad para identificar de manera rápida el contenido de los productos. Una joven consultada aseguró que suele prestar atención a los excesos de sodio y grasas, aunque reconoció que los sellos no siempre modifican su decisión de compra. Sin embargo, consideró que la medida debe mantenerse porque permite acceder a información nutricional de forma sencilla y visible.

Está bueno porque tenés más claro los datos. Me parece positivo que siga estando porque tenés más a simple vista la información”, expresó.

Una postura similar manifestó otro vecino, quien destacó que los sellos facilitan la comprensión de aspectos que muchas veces pasan desapercibidos en las etiquetas tradicionales.

Nadie se pone a mirar de qué está compuesto un producto porque la letra chica nadie la lee. En cambio, el etiquetado frontal está bien grande y ayuda mucho”, sostuvo. Además, afirmó que en varias ocasiones descartó productos con múltiples advertencias nutricionales y buscó alternativas más saludables.

La preocupación por el contenido de azúcar aparece como uno de los factores más mencionados por quienes sí utilizan el sistema de etiquetado. En una familia de deportistas, por ejemplo, los sellos se transformaron en una referencia habitual para las compras.

Cuando vemos muchos octógonos negros directamente descartamos el producto. Está bueno porque te advierte rápido qué estás comprando”, comentó una de las entrevistadas.

La misma percepción compartieron personas que deben seguir dietas especiales por cuestiones de salud. Una mujer hipertensa explicó que revisa especialmente las advertencias relacionadas con el sodio y las grasas.

Si sacan los sellos no voy a saber qué elegir. Yo leo todos los productos porque no puedo comer sal y tengo que cuidarme”, señaló.

Otra adulta mayor indicó que presta atención principalmente al contenido de sal debido a las recomendaciones médicas y que suele basar sus compras en esa información.

No obstante, también aparecieron voces que relativizan la importancia de la medida. Para algunos consumidores, el contexto económico actual pesa más que cualquier consideración nutricional.

Con tal de que sea barato”, respondió una mujer al ser consultado sobre si observa los sellos. Según explicó, hoy prioriza el precio por encima de otros factores y la eventual eliminación de la ley no modificaría sus hábitos de compra.

Entre las posiciones intermedias surgió la de quienes consideran que el etiquetado puede resultar útil para determinados sectores de la población, aunque no sea determinante en sus propias decisiones. Un joven que practica actividad física regularmente señaló que procura alimentarse de manera saludable más allá de las advertencias impresas en los envases, aunque reconoció que la información puede servir como orientación para muchas personas.

Puede ser positiva para quienes necesitan esas instrucciones y quieren saber qué están consumiendo”, afirmó.

Más allá de las diferencias individuales, un aspecto se repitió en gran parte de los testimonios: la valoración de contar con información nutricional clara y visible al momento de comprar alimentos.

Quienes respaldan la continuidad de la ley coinciden en que los sellos permiten identificar rápidamente excesos de azúcar, sodio o grasas sin necesidad de interpretar cuadros nutricionales complejos. En cambio, quienes no utilizan el sistema suelen argumentar que las prioridades económicas terminan teniendo mayor influencia en la elección de productos.

Mientras el debate comienza a trasladarse al Senado, donde distintos bloques ya anticiparon que no existe urgencia para tratar el proyecto de derogación, las opiniones recogidas en Posadas reflejan una realidad diversa: para algunos consumidores los octógonos son una herramienta clave para cuidar su salud; para otros, en tiempos de ajuste del presupuesto familiar, el precio sigue siendo el principal factor al momento de llenar el carrito.

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