Una vecina del barrio Hipólito Yrigoyen, que vive a dos cuadras del domicilio donde hallaron a una mujer muerta y a su pareja ahorcada, manifestó su tristeza ante el trágico suceso. La mujer, quien se enteró de la noticia por un vecino, aseguró que no había indicios de problemas en la relación.
La vecina de la zona donde se intersectan la avenida Rademacher y la calle Japón, quien prefirió resguardar su identidad, comentó que conocía a la víctima, Patricia Raquel González, de 54 años, y al femicida y suicida, Luis Roberto Zampedri, de 64. Asimismo, mencionó su vínculo con uno de los nietos de la mujer, al que definió como su “catecúmeno”, y describió al grupo familiar como personas de bien, sin conflictos ni problemas.
La mujer insistió en el carácter apacible de la familia, a la que describió como “normal, tranquila y aseguró “nunca escuché nada extraño de ellos”. La noticia del hallazgo generó una profunda consternación en el barrio, y la vecina no ocultó su dolor por el desenlace.
La relación que mantenía con los miembros de la familia hizo que el impacto de la noticia fuera aún mayor. “Una tristeza, porque conozco a los chicos, son mis catecúmenos, que es alumnos en catequesis, digamos”, explicó.
Asimismo, destacó la participación de la señora en actividades religiosas junto a los menores. “Raquel siempre iba a misa con los chicos, una familia normal”, completó.
La vecina reafirmó que no logró percibir algo negativo en la convivencia de la pareja. “Nunca pasó, nunca parecía algo que fuese notoriamente malo. Nunca. Una familia tranquila, buena. Yo personalmente no sé, no sé nada malo de ellos, ni nada negativo”, concluyó.