Los meteorólogos y especialistas del sur de Brasil siguen con extrema preocupación la evolución de El Niño, que continúa su proceso de intensificación en todo el Pacífico ecuatorial. El fenómeno climático, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas marinas, amenaza con golpear con dureza la región fronteriza durante la primavera y el verano, lo que mantiene en alerta a los productores y organismos de prevención de Misiones por la dinámica atmosférica compartida.
De acuerdo con el último reporte del Sistema de Monitoreo y Tecnología Ambiental de Paraná (Simepar), existe una probabilidad superior al 90% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre fines de este año y principios de 2027. Los técnicos del organismo brasileño detallaron que el calentamiento del Pacífico ecuatorial se profundizó durante el último mes, registrando temperaturas superficiales del mar de hasta 1,4 °C por encima del promedio histórico.
Alertas por tormentas y granizo en la frontera
La inestabilidad ya se siente con fuerza en Rio Grande do Sul, donde rigen alertas meteorológicas por tormentas intensas, granizo y ráfagas de viento que podrían superar los 90 kilómetros por hora. El avance de una zona de baja presión entre Paraguay y el norte de Argentina, sumado al transporte de calor y humedad, potenciará el desarrollo de frentes fríos activos en toda el área de frontera.
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Los especialistas de Simepar advirtieron que las zonas del estado brasileño que presentan mayor previsión de lluvias abundantes son el Oeste, Sudoeste y Centro-Sur, regiones directamente linderas con el territorio misionero. En ese contexto, los expertos anticipan que se registrarán precipitaciones muy superiores a los valores normales, con una alta frecuencia de fenómenos severos como inundaciones y crecidas repentinas de los ríos.

Aunque el fenómeno de El Niño no permite anticipar con precisión el día exacto de cada tormenta, el incremento de la temperatura del océano funciona como un combustible para la atmósfera. Los investigadores explicaron que la aparición de temporales destructivos dependerá de la interacción constante entre este calentamiento global y los frentes fríos locales, un escenario que obliga a los municipios de la región a mantener activos sus protocolos de contingencia ante posibles emergencias climáticas.
Fuente: g1