Malena Mazal, quien impulsa la unificación de las instancias participativas del Concejo Deliberante, explicó que su equipo analizó esta revisión durante dos años y sostuvo que, si bien valoran la existencia de los parlamentos actuales, notaron limitaciones en la ejecución porque “sentían que habían cuestiones que simbólicamente o que en términos de representatividad estaban dadas, pero que en términos de implementación o de quizás ciertas formas que ya consideraban que no estaban siendo del todo innovadoras”.
Es así que la propuesta busca crear un único Parlamento de participación ciudadana. Este nuevo espacio incluirá las temáticas y poblaciones que ya participan en los Parlamentos de la Mujer, de las Personas con Discapacidad, de las Personas Mayores y el Concejo Estudiantil Inclusivo. Además, abrirá las puertas a otros temas y segmentos de la ciudadanía que actualmente no tienen representación.
De este modo, remarcó que el proyecto busca que las personas con discapacidad se sientan representadas sin que el entorno les resulte hostil, ya que reconoció que la organización actual a veces incurre en la exposición de los participantes por desconocer sensibilidades auditivas o limitaciones de movilidad. Sobre este punto, sostuvo que es una obligación “repensar la particularidad del acompañamiento que necesita cada una de las discapacidades” y propuso que familiares, docentes o kinesiólogos puedan intervenir en las sesiones para que “esté representada su voz, pero que también los cuidemos en su particularidad”.
“Creíamos que estaba faltando algo muy interesante, que era quizás la interacción intergeneracional e intersectorial. Teníamos a todas las mujeres pensando políticas de género, las personas con discapacidad, a los jóvenes y por otro lado nuestras personas mayores y creíamos que si bien en su momento, esto representó un gran paso y una apertura del Concejo Deliberante, ahora queríamos probar a ver cuán enriquecedor podía ser este conjunto de gente pensando interconectada políticas para las distintas poblaciones”, explicó.
Mazal aclaró que el proyecto todavía no es una ordenanza aprobada. Por eso, el Concejo Deliberante organiza comisiones abiertas todos los martes a las 9 de la mañana en el anexo. Allí invitan a toda la ciudadanía, incluyendo a quienes representan las temáticas actuales y otras nuevas, a participar y aportar ideas.
Así las cosas, respecto al sustento técnico de la reforma, puntualizó que trabajan junto al IPEC (Instituto Provincial de Estadísticas y Censos) para que la legislación se base en estadísticas concretas y no solo en demandas espontáneas. La intención es que los legisladores dejen de operar sobre representaciones subjetivas de las problemáticas y que “puedan contar con estudios realizados sobre cada una de estas temáticas» al momento de proponer soluciones. A su vez, la iniciativa establece la creación de una unidad de coordinación que tendrá la responsabilidad de “transparentar todos los proyectos que existen en el sistema para no generar la repetición” de iniciativas y de presentar informes anuales sobre qué segmentos de la población logran mayor representatividad.
Superar las limitaciones actuales
Según Mazal las modalidades formales de presentación de proyectos en sesión a menudo generan frustración. Para ella, los legisladores y los ciudadanos tardan mucho en entender el vocabulario y la dinámica. La propuesta busca fortalecer el trabajo en comisiones, un aspecto que, según su perspectiva, no se garantizaba adecuadamente antes.
“Muchas veces eran proyectos repetidos, muchas veces eran proyectos inviables, lo que genera muchas veces frustración en las personas que participan que luego no ven ese proyecto replicado en una política pública”, puntualizó. Esta idea, la edil completó al decir que las capacitaciones de los parlamentos actuales se enfocan solo en una temática, lo que limita la visión de los participantes.
Además, Mazal planteó un desafío sobre la segmentación de roles: “¿Por qué somos las mujeres las que tenemos que generar únicamente políticas de género? Y no somos las mujeres las que tenemos que pensar en soluciones para nuestros estudiantes, en políticas para las personas con discapacidad, discutir sobre la planificación de nuestra ciudad, sobre el presupuesto de nuestra ciudad”. La iniciativa busca que todas las normas incorporen de modo transversal estas perspectivas, sin importar la temática original.
La concejal posadeña afirmó que la propuesta incluye la representación de las poblaciones actuales, como los estudiantes o las mujeres. Además, garantizará la cuestión de género mediante un cupo que asegure que la mitad de los participantes sean mujeres. Mazal confesó que al principio temieron cómo recibirían el proyecto los grupos que defienden cada temática, pero la recepción fue positiva hasta ahora.
En este marco, la propuesta también apunta a profesionalizar el acompañamiento que reciben los ciudadanos mediante la creación de un protocolo unificado de trabajo. Mazal recordó que anteriormente el éxito de una propuesta dependía de la pericia del equipo técnico que le tocaba a cada parlamentario y manifestó que “mientras van aceitando la puesta en marcha de esto, la formación va a ser para los asesores también para que haya una unidad de criterios”.
Por lo tanto, este esquema incluye un calendario que prevé realizar el sorteo de los participantes entre junio y julio, lo que permitiría dedicar agosto a las capacitaciones y septiembre al fortalecimiento del trabajo en comisiones antes de la sesión de cierre en octubre.