La precarización del mercado del trabajo avanza a paso firme en todo el país, y se siente más en las provincias norte.
El director de la consultora Politikon, Alejandro Pegoraro, analizó los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes al primer trimestre del año y advirtió sobre el fuerte deterioro de las condiciones de contratación en la región. Los asalariados urbanos enfrentan un escenario donde las vacantes registradas desaparecen, lo que obliga a miles de familias a refugiarse en el cuentapropismo informal para subsistir.
Alejandro Pegoraro Informe Informalidad en RadioUp.
La velocidad del proceso encendió las alarmas en el sector sociolaboral. Pegoraro detalló el panorama nacional antes de profundizar en la situación local: “La informalidad laboral muestra no solamente un avance en el último año, sino que viene sosteniendo trimestre a trimestre alguna suba siempre”. El economista explicó que el indicador nacional trepó al 44% y remarcó la gravedad del fenómeno: “Los puestos de trabajo informales van creciendo en un volumen muy significativo, mientras que los puestos de trabajo formales al mismo tiempo se destruyen a un ritmo también muy significativo”.
El impacto en la capital misionera
Aunque existen aglomerados con tasas globales más altas, Posadas se convirtió en la ciudad donde más empeoraron las condiciones de contratación en la comparación interanual, según el INDEC. El titular de la consultora detalló que el aglomerado tiene un nivel de informalidad que ronda el 53% si se contemplan todas las modalidades de ocupación.
Pegoraro fue categórico al describir este comportamiento histórico: “En Posadas la informalidad creció 10 puntos porcentuales. Era del 43% en el 2025 y saltó al 53% en este 2026”. Esta suba ubica a la capital provincial como el distrito con el mayor incremento entre los 31 aglomerados urbanos que releva la Encuesta Permanente de Hogares. Para el analista, la explicación detrás de este salto radica en que “el empleo informal en cantidad de puestos de trabajo creció cerca de 30% en Posadas año a año, y el empleo formal se redujo en cerca del 12%”.
Consecuencias en los ingresos y el sistema previsional
La brecha de ingresos entre quienes cuentan con un empleo registrado y aquellos que se desempeñan en la informalidad condiciona de manera directa el consumo de los hogares misioneros. Según los datos del estudio, la distancia salarial en la capital provincial es de las más amplias de la región, lo que golpea el poder adquisitivo en el mostrador.
El director de Politikon puntualizó el impacto real de esta brecha en la economía familiar: “En Posadas la brecha de ingreso es de 2,1, es decir, cuando vos comparás los salarios de los trabajadores formales con el de los informales, la distancia entre ambos es el doble”. Esta diferencia de ingresos se traduce de inmediato en una caída de la calidad de vida de los trabajadores que pierden su encuadre formal.
A mediano y largo plazo, el economista advirtió que el fenómeno desfinancia las cajas del Estado y pone en riesgo el futuro de los propios trabajadores activos. Pegoraro planteó el interrogante en primera persona para graficar la encrucijada: “Si esto evoluciona con el tiempo o se estabiliza la informalidad, mi pregunta es cuando yo me jubile, ¿quién va a pagar mi jubilación?”. Según su visión, el crecimiento de la masa de trabajadores sin aportes “plantea un problema de largo plazo que hace a la sostenibilidad del sistema previsional tal cual como lo conocemos ahora”.
Respecto a las herramientas oficiales para revertir la tendencia, como los cambios en la legislación, el especialista señaló que el principal freno es la recesión generalizada de la actividad interna. Para Pegoraro, la reforma laboral vigente no generó resultados inmediatos porque el problema de fondo es la falta de reactivación en los comercios y las industrias: “Si no se recompone la demanda interna para la industria, para el comercio, para la construcción, el empleo formal no se va a crear”.