Handry Pierotti regresó a Puerto Rico, Misiones, tras casi un mes en Italia. Allí acompañó a su hijo Stefano, quien milita en el club Ferrara, y vivió momentos deportivos, familiares y emotivos que, según afirmó, atesorará por siempre.
“Volvimos el martes, exactamente a mediodía. Estuvimos 20 días y vimos cuatro partidos de básquet de Stefano”, rememoró Pierotti sobre la travesía. El referente delbásquet misioneroregresó “con una sensación linda porque vimos una subida en el nivel de juego de Stefano”, aseguró.
Cabe mencionar que Stefano se unió a Ferrara a mitad de temporada. El equipo, que ascendió a la liga, no tuvo un buen comienzo. Pierotti, sin embargo, se mostró positivo sobre el futuro del club. “Somos optimistas en el sentido de que como está dada la situación, es que queda la última fecha ahora el próximo domingo, el domingo 26. De darse unos resultados, hasta tienen chances de salvarse de los play-out, que son los equipos que juegan hacia abajo”, explicó.
Cambio de entrenador y lesión de tobillo
Pierotti siguió de cerca la evolución de su hijo durante dos temporadas en Italia y su paso por el Prefederal en Mitre. Observó una clara superación en el nivel de Stefano. “Stefano arrancó bien, arrancó los tres primeros partidos con el entrenador que lo pidió, que fue el entrenador con el que ascendió al equipo”, recordó.
Sin embargo, la dirigencia cambió de entrenador tras una derrota previsible. “Trajeron un entrenador nuevo, un hombre ya de 69 años y que tiene un básquet lindo de jugar, pero me parece que el proceder con los jugadores no es el que a mí me satisface y que, sobre todo, lo que hizo fue apagar la chispa de la llegada de Stefano, porque el equipo había, espiritualmente, químicamente, había empezado a subir”, puntualizó Pierotti. Para él, el equipo tardó en acomodarse, pero en la fase final, al menos en los últimos cuatro partidos que presenció, se mostró “mucho más ensamblado, con las reglas de juego más claras”.
Durante el partido en Piombino, una ciudad sobre la costa de la Liguria, Stefano sufrió una lesión. “Le apareció un dolor a nivel de tobillo que se terció una fractura por estrés”, detalló su padre. Pierotti considera que, si Stefano hubiera estado en condiciones, habrían logrado una victoria, ya que el equipo controlaba el partido por una ventaja de cuatro o cinco puntos al momento de la lesión.
A pesar de la dolencia, Stefano decidió jugar el tercer partido de local. “Le dijimos, bueno, decidí qué querés hacer y él dice: ‘Sí, me infiltran’. Charlamos un poco ahí en su departamento. Le digo: ‘Yo te infiltraría, le haría un te haría un estribo’”, comentó Pierotti. Stefano jugó y fue el segundo goleador del encuentro, lo que contribuyó a un importante triunfo.
El último partido que presenció fue en Caserta, un encuentro clave contra un equipo que compartía la punta del campeonato. “Fue todo un clima especial y la verdad, con un equipo muy bueno”, describió Pierotti. Caserta se impuso por su jerarquía, pero Ferrara mostró pasajes de buen juego. La última jornada, el próximo domingo 26, será decisiva. “Si ganan y se dan un resultado que pierda Fabriano y el equipo de Ravenna, de la posición 16, quedarían en 14 y de esa manera entrarían en entre los dos equipos que están en la zona de salvación”, explicó Pierotti. Mientras tanto, Stefano cuida su tobillo para el “partido clave de la temporada”.
El homenaje a Oscar Schmidt
El viaje de Pierotti a Italia tuvo un momento de profunda emoción y significancia histórica: el homenaje póstumo a Oscar Schmidt. “Una situación que creo que va a quedar como uno de los recuerdos más vivos de mi vida basquetbolística”, afirmó Pierotti.

Para Pierotti, la figura de Oscar Schmidt representa un hito inalcanzable en la historia del deporte sudamericano. El entrenador explicó que el brasileño se ubica en el tiempo previo a la aparición de la Generación Dorada y funciona como el equivalente exacto del escolta bahiense para su país: “Es el Manu Ginóbili brasileño”.
Pierotti sostuvo que la dimensión del ídolo es absoluta y la comparó con los máximos altares del fútbol mundial y aseguró que la devoción que existe en esa ciudad de Italia no tiene fisuras: “Óscar Schmidt es a Caserta lo que es Maradona en Nápoles, lo que es Pelé para el Santos”.
El relato del misionero permitió dimensionar la carga emotiva que rodeó al homenaje tras la muerte del goleador. Pierotti detalló que el clima en el estadio fue de una sensibilidad extrema y confesó que el impacto del recuerdo todavía lo conmueve: “De acordarme todavía se me pone la piel de gallina porque éramos muchísimos los que nos emocionamos y mucha gente llorando”.
De este modo, el entrenador resaltó la ética de trabajo y el legado de Schmidt, a quien definió como el escollo principal que tuvo el básquet nacional antes de su época de gloria, pues fue “el último bastión del Brasil triunfador por sobre la Argentina” y recordó que su efectividad nacía de una conducta incansable, ya que tiraba mil triples diarios y no abandonaba la cancha hasta embocar veinte lanzamientos consecutivos.
El presente del básquet brasileño
El entrenador Pierotti analizó la evolución histórica entre el básquet de Brasil y Argentina y rememoró la final del Sudamericano de clubes de 1980. En aquella oportunidad, el Ferro de León Najnudel le “termina ganando la final del Sudamericano a Asociación Francana de Franca, cuyo base era Elio Rubens”, según detalló el especialista sobre aquel hito deportivo.
En la visión del técnico, la superioridad argentina que consolidó la Generación Dorada “empieza a apagarse” en el escenario internacional actual. Pierotti señaló que “Brasil tiene jugadores en NBA” y consideró que el éxito pasado funcionó como una especie de inmunización que alejó al país de esa realidad, ya que mientras Argentina hoy no cuenta con representantes en dicha liga, el básquet brasileño «tiene muchos y son protagonistas a nivel europeo», de acuerdo con su análisis.
Por otro lado, valoró la gestión de Rubén Magnano en el país vecino y afirmó que el cordobés “cambió la mentalidad del básquet brasileño en los años que estuvo allá” tras su paso previo por la selección nacional. Asimismo, remarcó que los técnicos brasileños “se capacitaron mucho” y que cuentan con una gran cantidad de jóvenes en el sistema universitario de Estados Unidos.
A todo esto, Handry Pierotti expresó su deseo de repetir la experiencia, pues afirmó que les “gustó muchísimo Ferrara, la ciudad es muy linda, una ciudad muy bella, muy muy histórica, 130.000 habitantes”, comentó.
El dirigente se refirió a la charla que mantuvo con Stefano sobre la continuidad del jugador y reconoció que le consultó si aceptaría la propuesta “si le ofrecieran la renovación” del contrato.
En relación con el futuro del futbolista, el entrevistado afirmó que la decisión “depende también del entrenador” y admitió que no está conforme con el panorama actual. Sobre este punto, la fuente aseguró que se hace cargo de su postura y subrayó que “con el otro entrenador Ferrara estaría en otra situación», aunque aclaró que es fácil opinar con el resultado puesto ya que «con el diario del lunes todos somos generales”.