El presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, aseguró que el Gobierno no tiene entre sus prioridades eliminar las restricciones cambiarias que aún rigen para las empresas y dejó abierta la posibilidad de que el esquema actual continúe sin modificaciones. El funcionario defendió las regulaciones vigentes al considerar que el foco debe estar puesto en el funcionamiento del comercio exterior y la estabilidad económica.
El presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, afirmó que no es prioritario eliminar las restricciones cambiarias que continúan vigentes para las empresas y sostuvo que el actual esquema “podría quedar así”.
Las declaraciones fueron realizadas durante una conferencia de prensa en la que el funcionario presentó detalles del Informe de Política Monetaria del organismo, acompañado por el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning.
“No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, expresó Bausili.
Actualmente, las personas físicas pueden comprar dólares libremente desde abril de 2025, aunque continúan existiendo limitaciones para distintas operaciones de las empresas.
El titular del Banco Central explicó que reducir o eliminar algunas trabas cambiarias para las firmas, como la restricción cruzada de 90 días para operar en el mercado oficial o financiero, no está dentro de los objetivos inmediatos del organismo debido a los riesgos que podría generar sobre otras variables económicas.
Consultado sobre la posibilidad de que el esquema permanezca sin cambios, respondió: “Podría quedar así”, en referencia al actual andamiaje regulatorio.
“Nos preocupa más el funcionamiento del comercio exterior que la posibilidad de que las empresas puedan atesorar dólares. Nuestra prioridad es el funcionamiento de la economía”, remarcó.
Exportaciones, importaciones y giro de dividendos
Durante la conferencia, Bausili destacó que desde el inicio del actual gobierno se observa un crecimiento sostenido de las exportaciones.
Según señaló, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta un stock exportador de 96.000 millones de dólares para este año.
El funcionario también indicó que las importaciones “se mueven con fluidez”, lo que, según explicó, demuestra que no existen restricciones que impidan a las empresas operar en dólares para desarrollar sus actividades.
Además, se mostró conforme con los 1.600 millones de dólares que las empresas giraron este año a sus casas matrices en concepto de dividendos, algo que consideró una señal de normalización económica “por primera vez en 6 años”.
En ese marco, defendió el funcionamiento del sistema cambiario argentino y aseguró: “En la Argentina, a diferencia de otras épocas, el mercado paralelo es completamente legal. Lo único que se debe hacer es elegir, por un período de 90 días, en qué mercado quieren operar”.
Con esa explicación, rechazó las críticas respecto de que las empresas no puedan manejar capital de trabajo en moneda extranjera.
Incluso, sostuvo que el esquema argentino es “más flexible” que el de otros países de la región, como Brasil, Colombia o México, donde las empresas ni siquiera pueden tener cuentas bancarias en dólares y deben abrirlas en el exterior.
El swap con China seguirá vigente
Bausili también se refirió a la renovación del swap de monedas que el Banco Central mantiene con el Banco Popular de China y que vence a comienzos de agosto.
“Estamos hablando para extenderlo como siempre, en los mismos términos”, afirmó.
El presidente del Banco Central aclaró que la continuidad incluye también el tramo del swap que fue activado por la Argentina para cancelar pagos.
Además, confirmó que viajará a Beijing en junio para participar de un evento y continuar allí las negociaciones con las autoridades chinas.

Por otra parte, el funcionario respondió a las advertencias de analistas del mercado sobre un eventual final del carry trade, estrategia financiera basada en vender dólares, invertir en pesos para obtener rendimientos y luego volver a dolarizarse.
Según Bausili, la participación de inversores no residentes en títulos públicos en pesos para realizar ese tipo de operaciones es “muy marginal”.
“Nadie quedó atrapado en las condiciones financieras anteriores. No es tan fácil salir y por eso no es tan atractivo entrar para los no residentes. Estamos cómodos con la restricción que existe para que no llegue el capital golondrina buscando rentabilidad de corto plazo y se vaya”, sostuvo.
Finalmente, estimó que el stock de inversiones en bonos públicos de corto plazo destinadas a este tipo de arbitraje ronda los 2.000 millones de dólares dentro de un mercado de capitales valuado en aproximadamente 60.000 millones de dólares.