El 80% de los directivos de empresas considera que la situación económica dentro de un año será mejor (68% proyecta una mejora moderada y un 12% anticipa un escenario “mucho mejor”), mientras que apenas un 6% prevé un empeoramiento. Así lo revela la Encuesta de Expectativas de Ejecutivos IDEA 2026, elaborada a partir del testimonio de más de 200 líderes corporativos.
La lectura de los últimos doce meses muestra mayores matices, ya que el 65% de los ejecutivos evalúa que la economía mejoró respecto del período anterior, pero un 21% percibe un impacto negativo y un 14% sostiene que la actividad se mantuvo sin cambios.
Quienes justifican el balance positivo destacan la estabilización de las variables fundamentales, citando el ordenamiento macroeconómico, la desaceleración inflacionaria, un mayor equilibrio en el tipo de cambio, la consecución del superávit fiscal y la acumulación de reservas internacionales, sumado a la recuperación de sectores clave.
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Por otro lado, el segmento con una visión más crítica apunta a la caída o estancamiento del consumo masivo y la consecuente pérdida del poder adquisitivo de la población como condicionantes centrales.
Un índice con expectativas firmes
Cada año, la entidad elabora un índice ponderado de expectativas. En la medición previa, el índice proyectado para el período 2025-2026 había alcanzado los 72 puntos.
No obstante, al realizar la evaluación retrospectiva de dicho ciclo, el valor efectivo descendió a 62 puntos —diez unidades por debajo de la meta estimada—. A pesar de esta brecha entre la previsión y la realidad, la confianza del empresariado no decayó: el índice proyectado para los próximos doce meses se ubicó en 71 puntos.
En el desglose por variables macroeconómicas, la tendencia favorable se consolida:
– Inflación: El 68% prevé un nuevo descenso del nivel general de precios.
– Tasas de interés: El 57% proyecta una baja en el costo del crédito.
– Actividad económica (PBI): El 74% confía en un crecimiento del Producto Bruto Interno para el próximo año.
– Dólar: El 84% anticipa un deslizamiento o aumento moderado del tipo de cambio.
– Empleo: Un 36% cree que el desempleo aumentará, otro 36% que permanecerá estable y un 28% prevé una reducción.
El microclima corporativo: ventas en alza pero disparidad sectorial
A la hora de analizar la realidad de sus propias compañías, las señales siguen siendo positivas, aunque reflejan la asimetría entre la producción y los servicios.
El porcentaje de ejecutivos que considera que su firma está “moderadamente o mucho mejor” que el año pasado se redujo al 44% (frente al 52% anotado en 2025). No obstante, la brecha sectorial es marcada: mientras que en el sector de servicios las respuestas favorables alcanzan el 51%, en la industria caen al 26%.

A pesar de esta coyuntura, la proyección comercial sigue firme:
– Ventas: El 68% prevé un incremento en sus volúmenes comercializados en los próximos doce meses, mientras que un 24% estima mantenerlos estables.
– Inversiones: Un 43% proyecta aumentar sus desembolsos de capital y un 45% mantendrá sus niveles de inversión sin modificaciones.
– Capacidad instalada: Aumentó la proporción de empresas que operan cerca de su tope productivo, alcanzando el 46% (contra el 36% registrado en 2025). Paralelamente, la tasa promedio de inversión sobre facturación anual cedió del 14% al 10%.
Impuestos y reformas: la agenda prioritaria
Consultados sobre las principales trabas que obstaculizan el desarrollo del sector privado, la carga impositiva se consolidó holgadamente en el primer lugar de las preocupaciones, señalada por el 72% de los encuestados. Le siguieron la persistencia de la inflación (30%) y el exceso de regulaciones normativas (27%).
Como contrapartida, el ámbito de la atracción de capitales muestra señales alentadoras: el 83% de los directivos valoró como “significativo o moderadamente positivo” el impacto de instrumentos legislativos como el RIGI o el Súper RIGI para dinamizar las inversiones de gran escala en el país.
Analizando los datos del relevamiento, Santiago Mignone, presidente de IDEA y socio de PwC Argentina, concluyó: “Los resultados muestran una expectativa favorable, pero también una mirada realista sobre los desafíos que todavía enfrenta la economía”.
Y añadió: “La mayor estabilidad macroeconómica es una oportunidad para avanzar hacia una etapa de reformas estructurales especialmente en el sistema tributario, que sigue siendo considerado como un obstáculo para el crecimiento por la mayor parte del sector privado, y contra la informalidad”.