Mientras el entorno de Javier Milei suma causas judiciales —Diego Spagnuolo, Mauricio Novelli, José Luis Espert, Manuel Adorni y ahora Fernando Cerimedo—, el haber armado un blindaje de jueces y fiscales le permite a Mauricio Macri y a exintegrantes de su gestión presidencial brindar por varios fallos judiciales favorables, y así estar cómodo en fiestas sociales y mediáticas con Dolores Teuly, es decir, la “new Juliana”. La verdadera Juliana Awada está desde 24 hora en Suiza, sometiéndose a un tratamiento de bienestar integral en la cotizada Clínica La Prairie.

En la cena que organizó la Asociación de Amigos de Bellas Artes en la embajada de España se escuchó a los anfitriones de la comida diciendo: “Agradecemos la presencia del señor presidente Mauricio Macri”, como también lo hizo el dueño de casa, el diplomático Joaquín de Aristegui Laborde.

Mauricio Macri y Dolores Tuely ocuparon una de las mesas de diez mil dólares –él fue invitado por un empresario– que se montaron en un jardín andaluz creado bajo una carpa de rojo pasión que incluso tenía árboles de cuyas ramas pendían naranjas verdaderas mantenidas en su esplendor de manera artificial. Con Macri, compartieron la mesa su primo Ángelo Calcaterra y su pareja Julia Tonconogy; María Calcaterra y su marido Floro De la Torre Urizar, Alejandro Macfarlane, y otros.
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En la mesa vecina a Macri se ubicó el juez de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz —quien parece no superar su fobia a los flashes—, su mujer Cecilia Cavangh, Adriana Rosenberg —esta vez sin su pareja Paolo Rocca—, el coleccionista y médico Esteban Tedesco, Inés Etchebarne, y estuvo ausente la anfitriona de la mesa, Erica Roberts.

Esta edición de la cena de la Asociación de Amigos de Bellas Artes se llamó Un viaje de ida y vuelta entre España y Argentina, título que puede interpretarse como un ejemplo más de que la promocionada rivalidad pos-Mundial entre ambos países fue solo una acción de redes sociales. Ni el embajador anfitrión hizo mención al resultado mundialista, en cambio, abrazó las cosas que unen a estas dos naciones.

A diferencia de las últimas fiestas, esta vez, personajes de la política potenciaron ese detalle. Además de Mauricio Macri, estuvieron Diego Santilli —quien había tenido la promocionada reunión de Gabinete con Javier Milei presente—, y su esposa Analía Maiorana; Pedro Lines, titular del Indec; el secretario de cultura de Nación Leonardo Cifelli y Gonzalo Demaría, director del Teatro Cervantes; Tulio Andreussi, titular del Fondo Nacional de las Artes; Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de Jorge Macri, y el director del Teatro Colón, Gerardo Grieco.

Fuera del ámbito político, Carlos “Charlie” Blaquier fue uno de los buscados por la subasta que Sotheby’s haría de colección de obras maestras de su padre y madre. Consultado por PERFIL volvió a decir que los herederos —cinco— no harían ningún tipo de declaración para confirmar o desmentir la venta de esos cuadros que están desde hace unos años guardados en Luxemburgo.

Finalmente, el resultado de la gala anual resultó positiva para avanzar con las obras que la Asociación de Amigos ya tiene en marcha en el Bellas Artes. Sobre todo, la creación de una nueva sala financiada por la familia Roemmers, y con la logística de construcción también donada por un empresario privado.
ML