Laura Fernández Delgado asumió este viernes como la presidenta número 50 de Costa Rica y dejó en claro cuál será el eje de su gobierno: una política de seguridad más dura frente al avance del narcotráfico y el crimen organizado. En su primer discurso tras la juramentación, prometió profundizar las reformas institucionales, continuar el proyecto político iniciado por el expresidente Rodrigo Chaves y avanzar con una transformación del Estado.
Ante miles de simpatizantes, representantes diplomáticos y líderes internacionales, la nueva mandataria aseguró que el país “abrió los ojos” y que no quiere regresar “al pasado”. Además, sostuvo que el oficialismo recibió en las urnas el respaldo necesario para continuar el rumbo político iniciado hace cuatro años.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
“Costa Rica abrió los ojos. Somos un pueblo espabilado, informado, exigente. Un pueblo que ya no come cuento”, afirmó Fernández durante el acto oficial.

La ceremonia contó con la presencia de figuras internacionales como Felipe VI, Luis Abinader, Bernardo Arévalo, José Raúl Mulino y Isaac Herzog.
“No me temblará el pulso”: el eje de seguridad del nuevo gobierno
Uno de los momentos más fuertes del discurso estuvo centrado en la inseguridad y el avance del narcotráfico. Fernández advirtió que las instituciones costarricenses están siendo penetradas por el crimen organizado y prometió una respuesta contundente desde el Estado.
“No me temblará el pulso para enfrentar al crimen organizado”, aseguró la flamante presidenta.
La “bukelización” de Costa Rica: del efecto Trump a la seguridad como eje político
La mandataria anunció la construcción de una “megacárcel” y la puesta en marcha de uno de los centros de vigilancia policial “más modernos del mundo”. También cuestionó al Poder Judicial al señalar que las políticas de seguridad no tendrán efecto “si los jueces siguen soltando delincuentes peligrosos”.
Además, prometió acompañar a las comunidades golpeadas por la violencia y reforzar la presencia estatal en las zonas más afectadas por la criminalidad.
Continuidad política y defensa de una “tercera república”
Fernández se definió como “la heredera” del cambio político impulsado por la administración de Chaves y defendió una nueva etapa institucional basada en la transparencia, la eficiencia y la modernización.
“Soy la heredera de una forma de hacer política distinta. La política que mide metas, mide resultados y rinde cuentas”, expresó.

Durante su discurso también lanzó críticas al “clientelismo”, el “amiguismo” y las prácticas tradicionales de la política costarricense. En ese sentido, insistió en avanzar hacia una “tercera república”, concepto que utilizó para describir un Estado más moderno y menos burocrático.
Reforma del Estado y obras de infraestructura
La nueva presidenta cuestionó el funcionamiento de más de 300 instituciones públicas y aseguró que muchas “perdieron el norte”. Según explicó, buscará reducir estructuras innecesarias y mejorar la calidad de los servicios estatales.
“Las que permanezcan darán servicios de calidad a los ciudadanos”, afirmó.

En materia de infraestructura, Fernández prometió acelerar proyectos históricos como el tren rápido de pasajeros, la carretera a San Carlos, la finalización de la ruta 32 y el tramo Limonal-Barranca.
También mencionó iniciativas estratégicas como Ciudad Gobierno, la Marina de Limón y soluciones para la problemática minera y ambiental de Crucitas.
Un gobierno “en la calle”
La mandataria aseguró que encabezará un “gobierno en la calle” y no una administración encerrada en oficinas. Según sostuvo, recorrerá comunidades y mantendrá contacto directo con los ciudadanos.
En uno de los pasajes más personales de su intervención, recordó sus orígenes en Puntarenas y destacó que proviene de una familia de clase media.
“No vengo de los apellidos esculpidos en las vitrinas del poder. Soy la prueba fiel de que las oportunidades se conquistan trabajando”, expresó.
Política exterior y cierre del discurso
En política internacional, Fernández afirmó que Costa Rica mantendrá una postura de defensa de la democracia, los derechos humanos y la apertura comercial. También prometió fortalecer alianzas internacionales y ampliar mercados para los productores locales.
Sobre el cierre de su discurso, llamó a la unidad nacional y aseguró que trabajará para construir “un país pujante, igualitario, eficiente y lleno de oportunidades”.

“Lo que está en juego no es un gobierno, es el rumbo de nuestra amada Costa Rica”, concluyó la nueva presidenta.
El discurso marcó el inicio formal de una nueva administración que buscará consolidar la continuidad política del oficialismo, pero también abrir una etapa de reformas profundas en medio de crecientes desafíos en seguridad, economía e institucionalidad democrática.
LB