Entrevista FM Show
El escenario económico en la ciudad de las Cataratas atraviesa una transformación profunda. Rodrigo Blanco, presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Iguazú, analizó la actualidad del sector y marcó una distinción drástica entre la efervescencia del polo gastronómico y la crítica situación que vive el comercio minorista tradicional.
Según explicó el dirigente, el movimiento que se percibe en las calles céntricas y en la renovada Avenida Brasil responde a un nicho específico, pero no refleja la realidad del resto de los rubros. El sector de alimentos y productos básicos sufre hoy el impacto de una brecha cambiaria que ya no favorece a la Argentina.
“Hay una realidad: los brasileños y paraguayos no vienen más a buscar comestibles como antes, que era algo que daba trabajo a mucha gente acá en Puerto Iguazú. Eso se cortó, obviamente por la diferencia cambiaria. Y aparte, el iguazuense también consume ahora productos brasileños, que antes no lo hacía. Los que somos un poco más grandes recordamos lo que era Encarnación y el posadeño yendo allá; hoy Puerto Iguazú está así”.
Blanco precisó que, si bien el turismo extranjero mantiene una presencia constante, su perfil de gasto viró hacia la austeridad. El visitante actual prioriza el servicio de alojamiento y la visita al Parque Nacional, pero restringe sus consumos en la ciudad.
“El turismo extranjero siempre fue low cost, porque el extranjero no viene a instalarse y comer como el argentino. El argentino sí era de consumir, y eso también se notó. Tuvimos un nivel de ocupación de entre el 65% y el 70% este fin de semana, pero el turista es gasolero. No es como en años anteriores que salía y gastaba. Los rubros de comestibles y consumo general están muy bajos”.
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Respecto a las quejas por los elevados precios en las góndolas locales en comparación con otros puntos de la provincia, el titular de la Cámara de Comercio deslindó de responsabilidad a los propietarios de los negocios y apuntó a factores estructurales y de logística que encarecen la mercadería antes de llegar al mostrador.
“Nosotros somos el punto más lejano del país. Hoy el costo de los fletes es muy significativo. A Iguazú cuesta llegar no solo por la distancia; si uno está en Posadas, hay camiones que pasan, en cambio para venir aquí hay que hacer un viaje exclusivo. Hay marcas que no llegan porque no tienen forma logística de hacerlo. El comerciante, que es el último eslabón, pone el precio según lo que le llega. Si fuera un gran negocio, las grandes cadenas de hipermercados que están en Posadas ya se hubieran instalado aquí, pero Iguazú tiene complicaciones que la gente no conoce”.