El conflicto significó el absurdo enfrentamiento de una desprestigiada dictadura cívico-militar, con la máxima potencia militar del mundo: la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), liderada por los Estados Unidos (EE.UU.). Dos días antes del 2 de abril de 1982, el presidente Ronald Reagan telefónicamente le advirtió a Galtieri: “No lo hagan”.
1. Los británicos emplearon simultáneamente una estrategia de desgaste y estrangulamiento. Entre el 7 y el 30 de abril de 1982, consistió en una amenaza marítima, sanciones económicas junto con sus aliados de la OTAN, gestiones diplomáticas inconducentes y un efectivo empleo de la acción psicológica. El 1° de mayo se inició la guerra que tuvo dos fases: del 1° al 20 de mayo aeronaval, y del 21 de mayo al 14 de junio predominantemente terrestre.
2. Los generales Menéndez y Jofre, en Puerto Argentino, aseguraban “que enfrentamiento no iba a haber, quizás un duelo a primera sangre, pues rápidamente intervendrán los organismos internacionales para detener las acciones”. La Junta Militar pensaba los mismo. Me consta, porque Jofre reiteradamente se opuso a mi pedido de traer cañones pesados, y me expresó.” ¿Para qué los quiere? Hablemos en serio y no de ciencia ficción”. El ministro de Defensa (Amadeo Frugoli) y el jefe del Estado Mayor Conjunto (vicealmirante Leopoldo Suárez del Cerro) fueron instancias decorativas. Comparto con el estadounidense Patrick Rothfuss: “Que el poder y la estupidez juntos son peligrosos”.
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3. La conducción superior de las Fuerzas Armadas marginó también elementales conceptos estratégicos, que condicionan el nivel táctico. Jean Guitton expresó que “la estrategia implica disponer libremente de todas las fuerzas, en amplio dominio de espacio-tiempo, con miras a un fin lejano que es precisamente una situación táctica. La táctica, por su parte, presupone que las tropas están en contacto, en una situación definida en el espacio y en el tiempo”; Antoine-HenriJomini la define como “el arte de pelear en el terreno donde se efectúa el choque”.¿Un ejemplo? Cuando San Martín concibió su genial Plan Continental era un estratega, pero cuando conducía la batalla de Chacabuco era un táctico. Los altos mandos en el continente y Menéndez, Jofre y Parada en las islas no fueron ni lo uno ni lo otro.
4. Al finalizar el mes de abril, todas las imprevisiones y la improvisación de la conducción estratégica afloraron en el campo táctico, donde mueren las palabras y se libra el combate, siendo el Ejército el más perjudicado por el número de efectivos, carencia de medios aéreos propios con el continente y dificultades logísticas de todo tipo, entre otros factores. No pocos aseguran, y no estánerrados, que cada Fuerza libró su propia guerra.
5. Es difícil valorar el esfuerzo de las tropas que permanecieron desde su arribo en pozos de zorro, refugios improvisados, trincheras, emplazamientos de piezas de artillería, difíciles condiciones meteorológicas, la turba impregnada de agua, restricciones en el equipo individual para recambio y de víveres, combustible, munición y repuestos, entre otros efectos. Todo lo expresado resalta el valor, entrega y sacrificio de soldados, suboficiales y oficiales, durante 44 días de combate. El saldo fue de 649 muertos y más de mil heridos.
No puedo omitir referirme al emblemático crucero ARA General Belgrano, hundido el 2 de mayo. Había sido botado en los EE.UU. en 1938 bajo el nombre de USS Phoenix. Participó en la Segunda Guerra Mundial, incluido el ataque japonés a la base aeronaval de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Al ser incorporado a nuestra Armada en 1951, fue bautizado ARA 17 de octubre. En septiembre de 1955 se lo rebautizó como ARA General Belgrano.
6. El 23 de abril el general Jofreme comunicó –en mi carácter de coordinador de los fuegos terrestres– que dispondríamos del crucero fondeado en Puerto Argentino. Fue una buena noticia porque permitía incrementar significadamente el apoyo de fuego, dada la cantidad y alcance de sus cañones. Era el buque más poderoso de nuestra Armada. Pero al día siguiente se confirmó que el crucero recibió la orden del jefe de la Armada (almirante Anaya) de regresar al continente. El control total aeromarítimo era británico (cuatro submarinos nucleares, dos portaviones y más de cien buques)
7. El 2 de mayo en horas de la tarde el crucero –por orden de la primera ministra Margaret Thatcher– fue alcanzado y hundido por dos torpedos lanzados por el submarino Conqueror. Estaba fuera de la zona de exclusión declarada unilateralmente por el enemigo, pero en aguas internacionales. El secretario de Defensa de los EE.UU., Caspar Weinberger, aseguró haber proporcionado su exacta detección al Reino Unido.
8. La señora Thatcher también autorizó a la flota la portación de armas nucleares, pero no se emplearon.
9. Se trató de un hecho de guerra y no de un crimen de guerra. Estaba amparado en el Capítulo 7/ Inciso 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Comparto lo expresado por el vicealmirante Juan J. Lombardo: “En circunstancias similares, yo hubiera ordenado el hundimiento de un hipotético crucero General Belgrano de la flota británica, simplemente porque era una guerra”.
10. El viejo crucero yace con 323 de sus tripulantes en las gélidas aguas del Atlántico Sur y su ubicación ha sido, con justicia, declarada: “Lugar histórico nacional y tumba de guerra, por Ley Nacional 25554/2001”.
En Malvinas no hubo crímenes de guerra. Argentinos y británicos combatimos con notable respeto a los usos y leyes de la guerra. Así lo ha manifestado el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) con sede en la ciudad de Ginebra (Suiza).
* Exjefe del Ejército Argentino. Veterano de la guerra de Malvinas y exembajador en Colombia y Costa Rica.