La estructura de seguridad de Asia-Pacífico también está viviendo una transformación geopolítica. China decidió dejar de lado la desnuclearización de la península de Corea, que defendió hasta ahora, y comenzó a respaldar de manera implícita el desarrollo nuclear de Norcorea.
La medida se produce en un escenario marcado por la agudización de la rivalidad estratégica con Estados Unidos y el histórico rearme de Japón, país que ha duplicado su presupuesto militar en el marco de crecientes tensiones territoriales y geopolíticas.
Durante más de dos décadas, el compromiso formal de lograr una península libre de armas atómicas constituyó uno de los escasos terrenos de consenso diplomático entre China y Estados Unidos. De hecho, Beijing llegó a apoyar severas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra el programa nuclear norcoreano.
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No obstante, el paulatino colapso de los canales multilaterales y la consolidación del bloque trilateral compuesto por Estados Unidos, Japón y Corea del Sur alteraron radicalmente los cálculos del presidente chino Xi Jinping.
Para la cúpula política y militar china, el arsenal nuclear y balístico desarrollado por el régimen de Kim Jong Un ya no es evaluado como una amenaza descontrolada en sus fronteras, sino como un útil escudo de disuasión que absorbe recursos y atención militar de las fuerzas estadounidenses desplegadas en el Indo-Pacífico.
Ante el fortalecimiento del paraguas de seguridad norteamericano y la intensificación de las maniobras conjuntas en la región, Beijing encuentra en la firmeza armamentística de Corea del Norte una fuerza complementaria para contener la hegemonía occidental.
Al parecer, el acelerado gasto militar de Japón ejerció como detonante determinante. El anuncio de Tokio de incrementar sus capacidades bélicas y dotarse de misiles de largo alcance es visto por el liderazgo chino como una seria amenaza al equilibrio militar del noreste de Asia.
En respuesta, China no solo ha sacado músculo militar exhibiendo por primera vez la plena operatividad de su propia tríada nuclear –marítima, terrestre y aérea–, sino que ha dejado de objetar las continuas pruebas de misiles tácticos dirigidas por Corea del Norte.