Los agentes de las fuerzas de seguridad y los trabajadores de asistencia humanitaria en Ceuta enfrentan horas críticas ante una avalancha migratoria sin precedentes. En lo que va de la semana, cerca de 2.000 personas cruzaron a nado desde Marruecos hacia la ciudad autónoma española, lo que desbordó por completo los controles fronterizos y los centros de alojamiento. La presión disminuyó momentáneamente al mediodía tras varias cargas policiales en la frontera, pero por la tarde miles de ciudadanos marroquíes volvieron a ingresar de forma irregular tras rodear el espigón del Tarajal.
La magnitud de la crisis obligó a los referentes políticos locales a unificar posiciones. El presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, se comunicó con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, para exigir medidas drásticas ante un flujo que ya representa el 2% de la población ceutí. En paralelo, la Junta de Portavoces de la Asamblea, que integra a casi todo el arco político local, reclamó formalmente la declaración de emergencia nacional y el despliegue de las fuerzas armadas en la zona limítrofe.
El drama humanitario se agrava con el paso de las horas en el litoral. El propio Vivas advirtió sobre la peligrosidad de la ruta marítima que utilizan quienes intentan llegar a España: “Sesenta personas murieron en el último mes intentando llegar a nado”. A pesar de los riesgos, el flujo no se detiene. Según explicaron fuentes del Ministerio del Interior, las redes de trata de personas están utilizando un fallo del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente para difundir mensajes falsos y convencer a los migrantes de que no serán expulsados si logran tocar tierra en Ceuta.
Cruces políticos y el pedido de intervención militar
La tensión se trasladó rápidamente al escenario político de Madrid, donde la oposición apuntó de forma directa contra la gestión de la crisis. El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, calificó el panorama como una situación “desesperada” y exigió la aplicación inmediata del artículo 23 de la Ley de Seguridad Nacional. Para el líder opositor, el Ejecutivo nacional debe declarar la emergencia, cerrar los pasos fronterizos y “movilizar al Ejército en la zona” de manera urgente.
Desde la vereda de Vox, las críticas fueron todavía más duras. Santiago Abascal acusó al Gobierno de provocar una “invasión” en la frontera y apuntó contra el líder del PSOE al afirmar que el jefe del Ejecutivo actúa “como un enemigo de los españoles”. Según el dirigente de derecha, la actual crisis en la ciudad autónoma representa una “emergencia nacional” que solo se resolverá con la salida de Sánchez del poder.
Por su parte, el oficialismo buscó llevar calma y prometió acciones rápidas para contener el desborde. Sánchez utilizó sus redes sociales para asegurar que la administración central está abocada a resolver el conflicto de forma urgente: “El Gobierno de España está volcado en dar una respuesta inmediata a la situación en Ceuta”. El mandatario nacional añadió que ya están “movilizando todos los recursos necesarios” junto a las autoridades marroquíes e internacionales.
La jornada del viernes será clave para definir el rumbo de la contención en el territorio. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajará a la ciudad autónoma para evaluar el escenario junto a las autoridades locales. En las últimas horas, España y Marruecos acordaron agilizar los trámites de devolución de los migrantes que ingresaron de forma ilegal, en un intento por descomprimir la saturación de una frontera que permanece bajo máxima alerta.