Análisis semanal | Sacrificios en el altar del superávit fiscal y una roforma para Misiones

Rafael Cortes
18 Min Read
Análisis semanal | Sacrificios en el altar del superávit fiscal y una roforma para Misiones

A dos años del mayor ajuste de la historia, el gobierno de Milei se vio obligado a accionar nuevamente la motosierra a plena potencia para sostener el superávit fiscal. El desequilibrio financiero se resuelve a costa de profundizar un desequilibrio estructural que está desangrando a la economía real. El Excel cierra, las empresas también. El efecto Adorni le rompe la agenda al Gobierno nacional y las encuestas envalentonan a la alicaída oposición. En Misiones avanza una reforma política con limitación a la ley de lemas. El oficialismo se reconfigura bajo la estructura de Encuentro Misionero y apuesta a la presencia territorial, mientras que la oposición busca acomodarse al nuevo escenario.

Lo que muchos econochantas venían advirtiendo se está convirtiendo en realidad cada vez más palpable. La combinación de ajuste fiscal, aspiradora de pesos y ancla cambiaria sin ninguna política para la industria y la producción resultó efectiva para estabilizar la macro, pero está destruyendo a sectores enteros. Las recaudaciones caen y el mandato del orden fiscal exige nuevos recortes en una espiral que amenaza con eternizarse.

La semana inició con la noticia de un recorte presupuestario de casi tres billones de pesos que afecta áreas tan sensibles como salud, educación y lo poco que quedaba de obra pública. La medida se publicó en el Boletín Oficial un día antes de la multitudinaria marcha en reclamo del cumplimiento de la ley de financiamiento a las universidades, lo que evidencia una colisión entre los reclamos de un sector de la sociedad que exige mayor financiamiento del Estado y un Gobierno nacional dispuesto a ofrecer sacrificios cada vez más grandes en el altar del equilibrio fiscal.

Que el Gobierno tenga que recurrir a otro ajustazo dos años después de haber aplicado lo que el propio Milei celebró como “el ajuste más grande de la historia”, sugiere que probablemente no todo esté ocurriendo de acuerdo al plan.

No está todo mal. La estabilización de la macroeconomía es un logro relevante, la inflación bajó, el tipo de cambio se mantiene estable y con una brecha mínima y el Central está sumando reservas. Pero el desinterés del Gobierno, más ideológico que práctico, por generar algo parecido a una política de desarrollo o al menos de control de daños en sectores estratégicos, amenaza la sostenibilidad de todo el programa.

La economía marcha a dos velocidades, con la particularidad de que lo que anda bien no genera empleo ni encadenamientos que son los mecanismos en los que se “distribuye” la riqueza en una economía de mercado y todos los sectores que sí generan ese efecto distributivo están colapsando.

Los resultados se ven reflejados en datos oficiales tomados de la SRT y el SIPA: desde que asumió Milei hasta febrero de este año, la cantidad total de empresas en actividad en todo el país se redujo en más de 24.000 y se perdieron casi 220 mil empleos formales en el sector privado.

Con menos empresas y menos trabajadores, la recaudación se achica. Según un reciente informe del IARAF, la recaudación de IVA hilvanó en abril su sexta caída consecutiva interanual, en ese mes el rojo fue de 3,3%, pero en enero había sido de 12,1% y en febrero de 13,1%.

El retroceso en la recaudación disminuye el ingreso de recursos fiscales, lo que obliga al Estado a volver a recortar el gasto para sostener el equilibrio fiscal. Si la dinámica se sostiene en el tiempo, se terminaría destruyendo no solamente el aparato industrial y productivo, sino también el equilibrio macro que tanto esfuerzo costó a la mayor parte de los argentinos.

Milei puso a un trader a manejar la economía y el resultado, para sorpresa de nadie, es un programa que cierra de acuerdo a los parámetros que interesan a un financista: se eliminó el financiamiento del déficit con emisión monetaria, el Central puede comprar dólares al sector privado para incrementar reservas, se generaron mecanismos de intervención estatal (en contra de toda la biblioteca libertaria) para atraer inversiones y el ingreso de dólares permite planchar el tipo de cambio para anclar la inflación.

Pero muchos de los mecanismos que resultaron eficientes para equilibrar el Excel, tienen efecto opuesto en el aparato productivo. El ancla cambiaria destruye la competitividad manufacturera local frente a los importados y la de los exportadores, especialmente de las economías regionales, el ajuste monetario achica el consumo interno y la ausencia de obra pública no solo afecta al empleo, sino que además está generando un problema de infraestructura que perjudica a cada vez más actividades.

Hasta ahora, el Gobierno de Milei demostró eficiencia en resolver los aspectos que consideró prioritarios, pero las soluciones que instrumentó profundizaron otros problemas que si no son atendidos a tiempo podrían desembocar en una nueva crisis mucho más grande que la que vino a resolver el libertario.

Efecto Adorni

A pesar del Gobierno, la agenda política nacional sigue dominada por la seguidilla de tropiezos del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el otrora paladín del combate contra la casta devenido en corto tiempo en el arquetipo del nuevo rico financiado por el Estado.

La decisión de los hermanos al poder, Javier y Karina, de obligar al mundillo libertario a cerrar filas en defensa del cuestionado funcionario de la pileta con cascada no solamente está deteriorando la imagen pública de todo el gobierno, sino que además le está impidiendo imponer su propia agenda.

En un intento infructuoso por reposicionar a su hombre de mayor confianza dentro del propio gabinete, Milei puso a Adorni al frente de los anuncios con los que pretendía recuperar el manejo de la agenda, como el lanzamiento del nuevo RIGI o la presentación de una nueva inversión de YPF en Vaca Muerta. El resultado fue que la presencia del deslomado exvocero desvió la atención y la materia de los anuncios pasó desapercibida.

De acuerdo con todas las encuestas, Adorni es hoy la figura que más rechazo genera en todo el arco político nacional, su imagen negativa supera el 70%. Al contrario de la lógica política que indica que es el funcionario quien debe oficiar de fusible para preservar la figura del presidente, en este caso el fusible no salta y la corriente está llegando a la cabeza del gobierno.

El desgaste del “caso Adorni” sacude con fuerza al Gobierno libertario porque llega en un momento en el que el deterioro de la economía de las familias genera cada vez más dudas respecto al rumbo del programa de Milei y Caputo.

Por primera vez desde que asumió el libertario, hay bastante más gente dispuesta a votar a una opción opositora antes que al oficialismo. Lo cual no implica ni por asomo que el proyecto reeleccionista de Milei sea una causa perdida, porque entre las filas opositoras no aparece nadie con la capacidad de aglutinar dentro de la amplia franja del voto no libertario.

Milei está lejos de ser un pato rengo, pero perdió el halo de imbatibilidad que parecía protegerlo y eso entusiasma no solo a los opositores, también aviva la interna entre los que se animan a disputar alguna cuota del inmenso poder que tiene Karina.

Como la camaleónica Patricia Bullrich, siempre hábil para colarse entre las grietas del poder. Con un par de declaraciones quirúrgicas, La Piba logró despegarse de la figura de Adorni sin romper abiertamente con el aparato karinista. La caída en desgracia del jefe de Gabinete dejó una vacante apetecible en la candidatura de jefe de gobierno porteño por LLA y si la ola termina arrastrando a Milei, el premio podría ser mayor.

Otro que se frota las manos es el expresidente Mauricio Macri, quien pretende erigirse en una suerte de Milei con buenos modales. Los continuos desaires presidenciales al PRO -el más reciente fue darle a Sebastián Pareja el cargo al frente de la bicameral de inteligencia que le habían prometido a Cristián Ritondo- alimentan los proyectos de reconstrucción del partido amarillo y eso contribuye a las aspiraciones del esforzado jugador de bridge.

Pero el proyecto de un segundo tiempo macrista enfrenta dos escollos que parecen insalvables: el primero es el recuerdo de su fallida presidencia y el segundo pasa por las contradicciones conceptuales que le impiden adoptar un posicionamiento consistente frente al fenómeno libertario.

Macri dice que quiere la continuidad del actual modelo pero aplicando correcciones que se parecen mucho al esquema gradualista que lo llevó al fracaso en su mandato. Si bien se mira, la propuesta de “continuidad con cambios” es una contradicción en sí misma, que no es otra cosa que el reflejo de las dificultades que encuentra Macri para definirse como partidario u opositor a Milei.

En la vereda peronista también hay ambiciones presidenciales alimentadas por encuestas. Pero también hay internas y la pesada mochila de un gobierno fallido, el de Alberto, y otros con aspectos discutibles.

La tarea más urgente en ese espacio es ordenar la tropa. La única figura con posibilidades reales de disputar el sillón de Rivadavia en 2027 es Axel Kicillof, siempre que la volátil provincia de Buenos Aires no le estalle en las manos, y mientras el kirchnerismo siga sin entenderlo no habrá chances.

En ese contexto, la precandidatura del gobernador sanjuanino Sergio Uñac, lanzada esta semana por el propio interesado, sumó más ruido a una interna que, con inminente derogación de las PASO, parece inevitable.

Reforma para Misiones

Con la apertura del período de sesiones ordinarias, “la previa” de los jueves volvió a ser escenario de definiciones políticas para el espacio oficialista ahora estructurado bajo el amplio paraguas de Encuentro Misionero.

La previa a la última sesión dejó mucha tela para cortar: se anunció una reforma política que incluye lista única por partido y una versión acotada de la ley de lemas, se bajó línea a la propia tropa haciendo énfasis en la presencia territorial, se anticipó la incorporación de caras nuevas (no necesariamente jóvenes) de distintos ámbitos y hubo guiños inequívocos que centraron la atención en la figura del intendente posadeño Leonardo Stelatto.

Otra novedad fue la rápida instrumentación de los narcotests a los funcionarios públicos dispuesta por el Gobernador Hugo Passalacqua, quien estuvo entre los primeros en someterse a dicho procedimiento. “La función pública exige responsabilidad transparencia y dar el ejemplo todos los días”, señaló el mandatario.

La novedad más relevante fue el anuncio por parte del diputado Carlos Rovira, de la presentación de un proyecto de reforma política provincial que incluirá boleta única por partido y le pondrá un límite máximo de cuatro sublemas municipales a cada uno de esos partidos.

Es decir que cada lema (sea partido o frente) podrá presentar una fórmula de gobernador y vice y hasta cuatro candidatos a intendente con sus respectivas listas de concejales en cada municipio.

Es decir que el ciudadano ya no se encontrará con un cuarto oscuro con tantas boletas como sublemas haya en su municipio, sino que habrá una boleta por cada candidato a gobernador (que serán cinco o seis si se toma como referencia las elecciones recientes) y dentro de cada una de esas boletas se encontrará con un máximo de cuatro listas municipales entre las que podrá seleccionar una.

“Menos fragmentación, menos caos electoral y más construcción ordenada dentro de cada espacio político. El planteo busca mantener representación interna, pero evitando la atomización extrema que terminó deteriorando la experiencia electoral del votante. La idea de una sola boleta por espacio político, con fórmula provincial y hasta cuatro candidatos municipales, intenta modernizar el sistema sin romper completamente la lógica territorial que históricamente caracterizó a Misiones”, sostuvieron desde el oficialismo provincial.

A la hora de las definiciones conceptuales, Rovira se refirió al armado de Encuentro Misionero como una plataforma política adaptada a un nuevo tiempo histórico marcado por la revolución de las inteligencias artificiales, la centralidad de la economía del conocimiento y el desarrollo de nuevas formas de comunicación política.

Insistió en que aún frente a un contexto tan diferente hay un elemento que no debería cambiar en la política, el contacto directo con la gente, la atención a los aspectos más cotidianos de la vida en comunidad y la presencia activa en todo el territorio.

Para profundizar esa territorialidad que la política nacional dejó de lado, Encuentro Misionero pretende convocar a profesionales, referentes barriales, emprendedores y militantes digitales, muchos de los cuales estuvieron presentes en la reunión del jueves y dejaron sus testimonios.

“En las próximas semanas comenzará a verse con mucha más claridad cómo distintos sectores políticos, dirigentes sociales, empresarios, referentes jóvenes e incluso dirigentes provenientes de otros espacios empiezan a confluir en el nuevo esquema político de Encuentro Misionero”, aseguraron desde ese espacio. Habrá que estar atentos a las novedades.

Desde ese espacio se planteó la búsqueda de un esquema que valore el equilibrio fiscal con la misma importancia que lo hace el Gobierno nacional, pero que lo haga sin descuidar el apoyo a los sectores productivos, el respaldo a las actividades que generan empleo y sin renunciar a la construcción de un Estado con presencia activa en salud pública, en educación gratuita y en seguridad.

Además de las definiciones conceptuales, en Misiones ya comenzó silenciosamente la etapa del armado territorial de listas municipales, que incluye la búsqueda de candidatos locales y la reorganización de poder en cada pueblo y cada ciudad.

Capacidad de gestión y cercanía territorial serán requisitos fundamentales en esa búsqueda. En esa lógica, aparece una expectativa creciente alrededor de la figura del intendente posadeño Leonardo Stelatto, que empieza a consolidarse como uno de los dirigentes con mejor imagen de gestión de la provincia y “con capacidad de sintetizar parte de esa nueva etapa política más moderada, ejecutiva y vinculada a la gestión cotidiana”, valoran desde el oficialismo provincial.

El discurso de Rovira en la previa también tuvo una fuerte carga federalista. La crítica al esquema de coparticipación, la referencia a Brasil y Paraguay como modelos competitivos y la insistencia en defender recursos propios muestran que Misiones busca profundizar una identidad política autónoma frente al centralismo nacional.

“La verdadera pelea política ya no pasa solamente por quién encabeza una boleta. Pasa por quién logra interpretar antes que nadie las nuevas demandas sociales de una ciudadanía cansada del ruido permanente y cada vez más interesada en soluciones concretas”, destacó.

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