Las pintadas en diferentes colegios del país, que en Misiones alcanzaron a diversas instituciones de Posadas, generaron una fuerte alerta entre los padres.Esta preocupación de las familias coincide con la advertencia de los profesionales del área de salud mental.
Ante la circulación de este tipo de desafíos en redes, la especialista Silvana Spaciuk remarcó que “no todo reto es inocente” y señaló que estas prácticas afectan la salud física y emocional de los jóvenes. La profesional instó a los adultos a no naturalizar conductas como el aislamiento o el enojo constante, sino a fortalecer la escucha activa y el control de las plataformas digitales para prevenir riesgos mayores.
Ante la creciente preocupación por los retos virales en plataformas como TikTok que impulsan a los jóvenes a cometer actos imprudentes o ilícitos, la psicóloga Silvana Spaciuk puso el foco en la responsabilidad de los adultos. La especialista remarcó la importancia de generar un diálogo abierto con los adolescentes para identificar a tiempo las señales de alerta y evitar situaciones de riesgo.
Spaciuk puso énfasis en que no todos los desafíos que circulan en internet son inofensivos. “No todo reto es inocente”, afirmó y puntualizó: “Muchas veces implica un juego que es una conducta que afecta la salud física y emocional del adolescente”. La profesional instó a los padres a mantener un control activo sobre las interacciones digitales de sus hijos, lo que consideró una responsabilidad ineludible en el contexto actual.
“Tenemos que hablar más con ellos, prestarle atención y controlar sus redes”, explicó Spaciuk. Además, aclaró que tomar estas medidas no representa una “invasión” a la privacidad, sino un deber parental.
Por otro lado, la psicóloga identificó varias señales de alarma: “Si ellos se aíslan o continuamente están enojados o ven alguna lesión, ahí es acercarnos y no naturalizar, sino que prestarle atención y escucharlos y preguntarles”. Completó que la reacción inicial de muchos padres es el enojo o la prohibición, pero insistió en que el camino correcto es la escucha activa y la construcción de confianza.
En cuanto a la psicología detrás de estos comportamientos, Spaciuk distinguió entre dos grupos de adolescentes: los asustados y los que se sienten poderosos. “Muchos están asustados y otros se sienten poderosos”, describió y completó que estos últimos, a menudo, son los “líderes entre comillas” con una autoestima frágil. “Lo que tienen es una autoestima que realmente hay que trabajar y darle seguridad, hacen rivalidades como, por ejemplo, hacer algo para entrar en ese grupo”, sostuvo la psicóloga, y así explicó cómo surgen los peligrosos retos.
Señales invisibles y el rol de la tecnología
Spaciuk advirtió que los adolescentes siempre manifiestan algún tipo de llamado de atención, incluso cuando los padres creen que todo está bien. “El adolescente sí o sí tiene algo que llama la atención”, aseguró. Mencionó comportamientos como el aislamiento, la sensación de soledad, el enojo constante o la falta de comunicación. “Le preguntás cómo está, ¿todo bien?, o sea, tampoco responde. Nosotros tenemos que generar esa confianza”, comentó.
La especialista atribuyó parte de este distanciamiento a la tecnología. “Hay demasiada tecnología y esa tecnología lo que hace es que el adolescente, esa personita, se aleje del adulto. No hay empatía”, indicó. Frente a esta realidad, Spaciuk puso énfasis en que los adultos deben asumir la tarea de enseñar y acompañar. “Tenemos que enseñarle lo que es la autoestima, la seguridad, trabajar con ellos, escucharlos y acompañarlos”, precisó. Remarcó que la prevención de caer en tentaciones pasa por el acompañamiento constante, incluso si no hay señales evidentes de problemas.
Respecto al momento adecuado para buscar asistencia psicológica, Silvana Spaciuk recomendó no esperar a que la situación sea crítica. “Sería genial que ya directamente abra ese camino, esa puerta de invitarlos si quiere ir a hablar con un profesional”, expresó. Si bien no siempre existe esa posibilidad, la psicóloga sugirió prestar atención a cambios en el comportamiento como una baja en el rendimiento escolar o deportivo, la falta de interés por actividades que antes disfrutaban, o el encierro prolongado.
“Si vemos que nuestros hijos están pasando una situación incómoda, no tienen ganas de hacer deporte, no les gusta hacer nada, están todo el día encerrados, salen mal en las actividades, no tienen ganas de estudiar, les invito y trato de hablar con mi adolescente, con mis hijos y ahí les digo, vamos, te acompaño para que te puedas comunicar con una profesional”, detalló Spaciuk.
Además, subrayó la necesidad de paciencia, dado que a los adolescentes les cuesta abrirse a un extraño. “Tengamos paciencia y amor sobre todas las cosas. Amor con paciencia nosotros podemos lograr que nuestros chicos salgan de donde están y si realmente molesta algo que se animen a contarnos, que se animen a acercarse a un adulto para pedir ayuda”, aseveró.
La psicóloga explicó que muchas veces los jóvenes reprimen emociones y la única forma de expresarlas es con ira, enojo o uniéndose a grupos con conductas negativas. “Hay que marcar lo que es sano y lo que no es sano, lo que está bien y lo que no está bien”, concluyó.
De este modo, Spaciuk hizo un llamado a la empatía y la responsabilidad colectiva. “Pedimos que todos los adultos seamos responsables”, manifestó. Instó a reflexionar sobre cómo reaccionan los mayores y cómo tratan a los demás. “Mirémonos más a los ojos, más amor para nosotros mismos y sobre todas las cosas para esos chicos que realmente están aprendiendo”, finalizó la especialista, quien también sugirió moderar el uso de la tecnología y establecer límites claros para fomentar un desarrollo saludable en los jóvenes.