Desde el Pabellón Argentino en la 61ª Bienal de Venecia llegaron importantes noticias, después de que la coleccionista Amalia Amoedo anunciara la adquisición de “Monitor Yin Yang” de Matías Duville, quien representa a nuestro país bajo la curaduría de Josefina Barcia. La ambiciosa obra participativa del artista criado en Mar del Plata y reconocido hace años por sus dibujos e instalaciones, ha dado un salto más allá, uniendo sus técnicas predilectas en una puesta que ha sido celebrada por tener todos los elementos para que una obra impacte en un evento de esta envergadura. Astucia en el uso de los materiales, un tamaño monumental y, por sobre todo, porque pone al público en un lugar protagónico.

Desde Venecia, Amoedo compartió en conversación con Clarín Cultura que esta compra es un hito importantísimo. “Haber adquirido una instalación participativa, transitable, de grandes dimensiones, con materiales orgánicos como la sal y el carbón es un desafío, y a su vez un paso adelante en el compromiso con el arte argentino. Además, la adquisición ocurre en un momento muy significativo que tiene que ver con el 30° aniversario de mi colección.”
Amoedo también expresa con alegría que la instalación de Duville reflexiona sobre el tiempo, la memoria y los recursos naturales, donde el artista llevó su dibujo, siempre tan expresivo, a otra escala, cambiando el lápiz por el carbón y el papel por una superficie de sal por la que se puede caminar. “Este trabajo propone una relación distinta con quien entra a verla, ya que es necesario transitarla para descubrir sus detalles. El sonido es fundamental y, estando allí dentro, le da una atmósfera única.”

El desafío y compromiso que conlleva sumar una obra de esta complejidad es un reflejo del espíritu de la Colección Ama Amoedo, una de las más importantes del continente. En cuanto a esto, ella comparte: “Tenemos un interés genuino por el arte contemporáneo y por incluir obras importantes del presente. Considero que es crucial seguir la carrera de los artistas y darles un apoyo de confianza sostenido en el tiempo. La colección hoy tiene 800 obras, con un foco en lo local y latinoamericano. Cada adquisición implica un proceso de cuidado a largo plazo, que va desde la conservación, la guarda y el traslado hasta la investigación. Pensamos en cada paso y cómo podemos contribuir.”
Cuando finalmente pudo ver la obra en persona (recordemos que Amoedo formó parte del Comité de Selecciones del envío oficial por parte de Argentina), confiesa que fue impactante. “Más allá de la nacionalidad, es un pabellón que demuestra un trabajo muy sólido y por eso es ejemplo de la capacidad de los artistas de expandir su práctica cuando reciben oportunidades importantes en plataformas internacionales. Pienso que “Monitor Yin Yang” integra muchos elementos de la producción del artista: el mar, la música, el paisaje y el trazo del dibujo. Cuando estuve frente a ella, sentí que esta obra consolida un lenguaje propio que Duville viene trabajando hace décadas.”

Gracias a esta decisión anunciada desde Venecia hacia el mundo, es posible que comience a escribirse un nuevo capítulo para el artista, como sucedió con otros argentinos que participaron de ediciones anteriores de la Bienal de Venecia, desde Adrián Villar Rojas hasta Gabriel Chaile o la Chola Poblete, por mencionar apenas a un puñado. La adquisición es una decisión de impulsar a Duville hacia el futuro. “Que pase a formar parte de mi colección es un honor y también un compromiso a apoyar que esta instalación se vuelva a mostrar en museos e instituciones del mundo y ojalá en el país” aclara corgullosa.
Como mencionó antes, el 2026 es un aniversario importante para la coleccionista, que celebra tres décadas de consolidación. “Comencé a adquirir obras a los 19 años, cuando mi hermano, Alejandro Bengolea, me regaló una pintura de Gachi Hasper. Desde ese momento fui conociendo la escena e involucrándome con artistas que hoy forman parte de mi colección y que, sin duda, moldearon mi sensibilidad.” En relación a este acontecimiento, participó de uno de los conversatorios del Hope Forum, uno de los eventos más importantes de la semana de la Bienal, que reúne voces y personalidades destacadas de la cultura global. “Es fundamental que se generen este tipo de conexiones e intercambios, que también nos da la posibilidad de generar nuevas redes. Venecia es un lugar muy particular, donde lo histórico y lo nuevo coexisten de manera armoniosa. Fue un honor que me hayan invitado, ya que fue una oportunidad para dar visibilidad al arte argentino y de la región, además de escuchar voces de personas que admiro, como el artista Yinka Shonibare o los curadores Hans Ulrich Obrist y Nancy Spector.”

Por último, dio su visión acerca de esta edición de la Bienal tan particular. “En claves menores fue producida bajo la visión de una curadora que falleció durante el proceso de trabajo y esa ausencia se hace muy presente al recorrerla. Más allá de eso, estar acá es una oportunidad para conocer en persona a muchos artistas y encontrarme con otras miradas. Siento que en los pabellones de Latinoamérica está sucediendo algo potente, así como me da mucha alegría ver a artistas que han participado de la residencia FAARA de Fundación Ama Amoedo, o que recibieron nuestras Becas, formar parte de esta muestra tan relevante, como nuestros residentes Noé Martínez de México y Sofía Gallisá Murient de Puerto Rico. Es una gran satisfacción verlos crecer y desarrollarse a nivel global.” concluye