En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, la periodista Paula Bistagnino analizó el avance de los sistemas de vigilancia con inteligencia artificial implementados en Berlín y advirtió sobre el alcance que puede tener esta tecnología en el control policial, la privacidad y las manifestaciones públicas. El sistema comenzó a desplegarse en una zona de la capital alemana con fuerte presencia migrante y actividad de organizaciones sociales y políticas.
Berlín comenzó a instalar cámaras de vigilancia automática con inteligencia artificial, con un proyecto que contempla 30 dispositivos. Bistagnino explicó cómo funciona el sistema, qué movimientos puede detectar y cuáles son los interrogantes que genera su utilización para la seguridad y el seguimiento de personas en espacios públicos.
Cámaras, inteligencia artificial y control policial
La primera cámara fue colocada en Kotbusser Tor, una zona con fuerte presencia migrante y actividad de organizaciones sociales y políticas. “La Ciudad de Berlín funciona como un experimento”, explicó Bistagnino, al describir el despliegue inicial del sistema.
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La periodista señaló que los dispositivos cuentan con cámaras de alta resolución, visión nocturna y cobertura de 180 grados, conectadas a un software capaz de identificar determinados movimientos considerados sospechosos. “Lo más importante es un software que tiene inteligencia artificial, que lo que hace es detectar movimientos que pueden ser peligrosos de alguna manera”, sostuvo Bistagnino.
Según explicó, el sistema fue entrenado para reconocer cerca de un centenar de comportamientos considerados anómalos: personas que corren detrás de otras, grupos que se reúnen, individuos con el rostro cubierto o situaciones en las que se producen golpes o patadas.
El sistema también puede conectarse con otras herramientas y permitir el seguimiento de personas a través de distintas cámaras. “Puede hacer un seguimiento en vivo por los distintos lugares de la ciudad”, afirmó Bistagnino.
La periodista remarcó que el objetivo es que, ante una conducta considerada sospechosa, la información llegue a la policía y pueda desencadenarse un operativo. “Puede seguir al mismo grupo de gente a través de múltiples cámaras”, señaló.
El avance tecnológico genera interrogantes sobre los criterios utilizados para determinar qué comportamiento resulta peligroso y sobre las consecuencias de posibles errores. “Hay muchas alertas respecto de esto y qué se va a hacer y cómo se va a cruzar esa información”, advirtió.
Bistagnino también destacó que Berlín mantenía restricciones históricas respecto de las cámaras instaladas en espacios públicos por parte de particulares, por lo que la incorporación de este sistema representa un cambio significativo.
El debate por la privacidad y la vigilancia
La periodista vinculó el nuevo sistema con una discusión más amplia sobre el uso de herramientas tecnológicas para controlar a la población. “Acá tenemos una gran pregunta”, planteó, al advertir sobre la posibilidad de que estas tecnologías se extiendan a otros espacios considerados conflictivos.
“Claramente es una vigilancia con determinados fines”, sostuvo Bistagnino, quien también alertó sobre el potencial cruce de información y la expansión de las capacidades de control estatal.
En ese sentido, recordó la referencia a La Nueva Stasi y al universo distópico de George Orwell para explicar los temores asociados a una vigilancia cada vez más sofisticada. “Todo eso hoy bajo control en la ciudad de Berlín”, afirmó al describir el alcance del nuevo sistema.
Por ahora, la primera cámara ya está instalada y el proyecto contempla llegar a 30 dispositivos. Para Bistagnino, el escenario plantea una pregunta central sobre los límites de la tecnología aplicada a la seguridad: “Muy lindo, el futuro ya llegó”.