La morosidad se convirtió en uno de los principales indicadores para medir el impacto que tuvo el proceso de recomposición económica sobre los hogares argentinos. Un análisis realizado sobre la totalidad de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), cruzada con información del padrón de ARCA, permite dimensionar el fenómeno desde otra perspectiva: no sólo cuánto dinero está en situación irregular, sino también quiénes son los deudores, cuánto deben y dónde está concentrada esa deuda.
El trabajo, realizado por el analista Matías Fernández, que utiliza datos de junio de 2026, muestra un fuerte incremento de la cantidad de personas que registran algún incumplimiento. La proporción pasó de 13,6% en octubre de 2024 a 27,8% en junio de 2026. Es decir, prácticamente se duplicó en menos de dos años.
Sin embargo, el dato requiere una segunda lectura. La cantidad de personas en mora no necesariamente se traduce en una crisis generalizada del crédito. De hecho, el análisis destaca que alrededor de 15 millones de personas tienen actualmente algún crédito y lo pagan mes a mes.
Una mora que creció, pero está muy concentrada
Uno de los principales hallazgos aparece cuando se observa la distribución de los montos adeudados. La mayoría de las personas que están en mora tiene deudas relativamente pequeñas.
El 17% de los morosos debe menos de $100.000, mientras que casi el 25% tiene obligaciones inferiores a $150.000. A su vez, cerca del 40% registra una deuda menor a un salario mínimo vital y móvil, que el análisis ubica en $376.600. En el otro extremo aparece una concentración muy marcada: el 14,5% de los morosos que más debe concentra el 73% del dinero en situación irregular.
Con 12 cuotas y lugares más chicos: Cómo hace Palazzo para seguir haciendo shows masivos
La diferencia también se observa al analizar las curvas de distribución. El monto donde se concentra la mayor cantidad de personas en mora ronda los $513.000, mientras que el punto de mayor concentración del dinero se ubica en torno a los $13,4 millones.
El cruce de ambas distribuciones se produce alrededor de los $3,5 millones. Por debajo de ese nivel hay muchas personas y relativamente poco dinero; por encima, ocurre lo contrario: pocos deudores concentran una proporción muy significativa de la deuda.
Bancos versus fintech: dónde está el dinero y dónde están las personas
El mapa de la morosidad también cambia sustancialmente según el tipo de entidad. Los bancos tradicionales, tanto públicos como privados, concentran aproximadamente el 65% del monto total de la mora. Dentro de ese universo, los bancos privados explican el 45,1% del dinero en situación irregular, mientras que los bancos públicos representan otro 19,4%.

En cantidad de personas, en cambio, adquieren mayor protagonismo las fintech y billeteras digitales. El segmento reúne unos 7,85 millones de clientes registrados en la Central y 1,72 millones de personas en mora. Su tasa de mora alcanza 21,9% y representa 6,2% del monto total en situación irregular.
El caso más representativo es Mercado Pago. Según el análisis, concentra 19% de las personas morosas, pero sólo 2,9% del monto total de la mora. La mediana de deuda en mora en este segmento ronda los $181.000.
Esto marca una diferencia importante respecto del sistema bancario: las fintech reúnen a una gran cantidad de personas con deudas relativamente pequeñas, mientras que los bancos concentran una porción mucho mayor del dinero comprometido.
El crédito rápido, uno de los segmentos más expuestos
El escenario cambia de manera significativa cuando se analiza el denominado crédito rápido no bancario. El segmento reúne 68 entidades, alrededor de 2,5 millones de personas y 1,3 millones de morosos. La tasa de personas en mora llega al 52,1%, muy por encima del promedio general.
La mediana de la deuda en mora se ubica en $468.000 y la tasa medida en términos de dinero alcanza 52,4%. Dentro de este universo aparecen entidades como Credil, CFN, Credicuotas, Moni y otras compañías especializadas en préstamos de acceso rápido. En algunos casos particulares, las tasas de personas en mora superan el 60%.
El dato resulta relevante porque muestra que no toda la expansión del crédito tiene el mismo perfil de riesgo. La mora se concentra con mayor intensidad en aquellos segmentos que ofrecen financiamiento de acceso rápido y, en muchos casos, a personas con menor acceso al sistema bancario tradicional.
Tarjetas y consumo: otro foco de presión
Las tarjetas de crédito no bancarias también presentan niveles relevantes de incumplimiento. El segmento registra casi 4,8 millones de personas y más de 1,2 millones de morosos, con una tasa de mora de 25,4%. La mediana de la deuda irregular ronda los $687.000. Dentro de este grupo, Naranja concentra la mayor parte del universo analizado, con más de un millón de personas en mora.
Algo similar ocurre en el financiamiento destinado al consumo de bienes durables. El segmento de electrodomésticos y artículos para el hogar presenta una tasa de mora de 41,7%, mientras que la mediana de deuda irregular se ubica en $672.000. Las tarjetas asociadas a supermercados también muestran una tasa elevada: 30,8% de las personas registradas en ese segmento presenta algún incumplimiento.
El contraste más evidente aparece en el financiamiento automotor. El segmento de automotrices y maquinaria vinculada a marcas registra una tasa de mora de apenas 4,6% de las personas, considerablemente inferior a la observada en tarjetas, fintech y crédito rápido.
Pero los montos son sustancialmente mayores. La mediana de la deuda en mora alcanza $4,3 millones y la deuda total mediana de quienes integran el segmento llega a $8 millones.
El fenómeno permite observar una de las características centrales del actual mapa de endeudamiento argentino: la cantidad de personas afectadas y el volumen económico de la mora no necesariamente se mueven en la misma dirección.

El problema detrás de los números
El análisis advierte que el aumento de la mora no debería interpretarse únicamente como una señal de deterioro del sistema financiero. Argentina continúa teniendo un nivel de crédito muy bajo en relación con otros países de la región. El crédito hipotecario representa menos del 1% del PBI, frente al 10% de Brasil y el 28% de Chile, según los datos recopilados en el estudio.
En ese contexto, la expansión reciente del crédito implica también que más familias y empresas accedieron a financiamiento. El problema aparece cuando una parte de esos nuevos deudores no logra sostener el pago de sus obligaciones.
El trabajo plantea que detrás del aumento de la mora confluyen distintos factores: la inflación, la evolución de los salarios, la educación financiera, las tasas de interés y los cambios en las condiciones monetarias y financieras.
Por eso, el desafío no pasa simplemente por reducir la cantidad de morosos. Una política que cierre el acceso al crédito para evitar nuevos incumplimientos podría terminar afectando también a quienes sí pueden pagar y utilizan el financiamiento para consumir, invertir o producir.

La fotografía que surge de los datos es, en definitiva, más compleja que la de una economía con una mora generalizada. Hay más personas con algún incumplimiento, pero la mayor parte de la deuda está concentrada en una minoría; mientras que los segmentos con mayor cantidad de deudores no necesariamente son los que concentran el mayor volumen de dinero.
La discusión sobre la mora, así, vuelve a poner en el centro una pregunta más amplia para el sistema financiero argentino: cómo ampliar el acceso al crédito sin que el financiamiento termine convirtiéndose en una nueva fuente de fragilidad para los hogares.