Una salida al mileísmo

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Una salida al mileísmo

Progresismo, levantate y anda, de Hernán Vanoli propone una operación a la vez irónica y programática. La referencia evangélica menemista sugiere que el progresismo no ha muerto, sino que atraviesa un estado de postración del que podría salir. El libro intenta explicar esa parálisis a partir de una serie de ensayos que leen el ascenso de Milei como síntoma de una crisis política y cultural.

Vanoli no se suma al coro antiprogresista, sino que intenta comprender cómo una tradición asociada con la ampliación de derechos, el pluralismo democrático y cierta sensibilidad igualitaria perdió capacidad de interpelación. Su diagnóstico resulta agudo cuando analiza las mutaciones de la esfera pública y la producción contemporánea de subjetividades. Sin embargo, el libro encuentra rápidamente sus propios límites. La noción de progresismo termina funcionando como un concepto demasiado elástico, capaz de reunir experiencias políticas, tradiciones intelectuales y estilos culturales. Esa amplitud le resta potencia analítica: lo que debía convertirse en objeto de crítica termina siendo un significante difuso sobre el que se proyectan múltiples frustraciones sin distinguir sus determinaciones históricas.

A medida que avanzan los ensayos, el progresismo tiende a aparecer más como una sensibilidad de las clases medias medianamente ilustradas que como una forma específica de articulación política. El conflicto social queda desplazado por el de consumos culturales y climas de época. La consecuencia es una crítica que ilumina síntomas importantes, pero que rara vez consigue identificar las condiciones materiales que hicieron posible tanto la consolidación del progresismo como su agotamiento.

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La comparación con Fascismo cosplay, de Luis Ignacio García, resulta inevitable. Ambos textos buscan comprender las nuevas derechas sin reducirlas a una anomalía pasajera. Pero mientras Vanoli permanece cerca del ensayo de intervención, García arriesga una hipótesis filosófica mucho más ambiciosa sobre las transformaciones del autoritarismo, las nuevas formas de subjetivación y la lógica espectacular del capitalismo contemporáneo.

¿Hasta qué punto sigue siendo el progresismo el nombre adecuado para pensar la crisis argentina? Quizá el problema ya no consista en rehabilitar esa tradición ni en corregir sus déficits comunicacionales. Si el progresismo fue una modalidad específica de administración democrática del capitalismo, su crisis difícilmente pueda resolverse mediante una renovación de su lenguaje.

Más que discutir el progresismo, habría que pensar las relaciones entre capital y trabajo, la concentración de la riqueza, las formas actuales de explotación y la posibilidad de reconstruir sujetos políticos capaces de disputar esas condiciones. En ese desplazamiento reaparece una categoría que el debate actual suele dejar de lado: la lucha de clases. Es allí, donde probablemente se juegue la posibilidad de imaginar una salida al mileísmo.

Progresismo, levántate y anda. Ocho ensayos de interpretación nacional para superar la parálisis y arriesgar otro futuro

Autor: Hernán Vanoli

Género: ensayo

Otras obras del autor: El amor por la literatura en tiempos de los algoritmos; Arte Folk Americano; Pinamar; Cataratas

Editorial: Siglo XXI, $ 23.900

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