Sin acuerdo de unidad, el oficialismo y la oposición radical llegan a las urnas con Matías “el Ruso” Gvozdenovich (Generación X) y Juan Jure (Más Radicalismo) como candidatos al Comité Provincia. Ambos reivindican que la UCR de Córdoba debe volver a ser una opción de poder en 2027, pero difieren sobre la reconstrucción partidaria, el vínculo con Javier Milei y chocan por la denuncia deloredista por la intromisión del PJ llaryorista. El 20-S se convirtió en una suerte de plebiscito interno sobre el rumbo del radicalismo cordobés.
Uno de los principales puntos de quiebre fue la conformación del nuevo Congreso partidario. Desde el oficialismo, Gvozdenovich responsabilizó a Más Radicalismo por romper la negociación al reclamar una representación mayor a la que le correspondía: “Más Radicalismo pedía más congresistas de lo que se considera que corresponde porque se le iba a dar más de lo que tiene ahora. Decidieron abandonar la negociación y se fueron”, sostuvo.
Jure, en cambio, planteó que la discusión no pasaba por cargos, sino por el poder futuro dentro del partido. La oposición propuso distribuir la representación entre los distintos sectores —en un juego de peso y contrapeso— para evitar que uno solo tuviera mayoría y capacidad de definir las futuras alianzas.
Así, mientras el candidato alineado con De Loredo presenta la interna como consecuencia de la ruptura de un sector opositor que buscó forzar una mayor representación, Jure la reivindica como la instancia democrática necesaria para que los afiliados definan qué radicalismo quieren. El contrapunto anticipa la discusión de fondo que atravesará al partido después del 20-S: no sólo quién conducirá la UCR, sino con qué identidad, qué estrategia y qué alianzas sellará para recuperar el poder en Córdoba en 2027.
Abrir el partido o “desperonizarlo”.
La discusión sobre qué radicalismo construir tiene dos diagnósticos. Gvozdenovich habla de “desperonizar” el partido y recuperar su autonomía frente a lo que denuncia como una intromisión del PJ en la interna, con ministros, intendentes y dirigentes peronistas participando en el armado de listas de Más Radicalismo. Pero su planteo también apunta a la reconstrucción partidaria: “El partido va a tener la casa abierta y el comité va a funcionar en todo el interior y en cada una de las seccionales de la Capital”, prometió. Y agregó: “Quiero un partido de mucho diálogo y que funcione el Tribunal de Disciplina como corresponde”.
La apuesta del jefe del bloque UCR en la Unicameral es construir un Comité Provincia “activo y representativo” de los afiliados, con una estructura territorial preparada para competir en 2027. “Vamos a estar preparados con una acción concreta para las próximas elecciones”, afirmó, planteando una primera etapa de trabajo rápido y luego una construcción territorial sostenida.
Su contrincante, en cambio, pone el foco en recuperar la participación interna y cuestiona directamente a la actual conducción. “Hace dos años que el oficialismo se ha encargado de cerrar cada uno de los comités de cada pueblo, de cada ciudad y de cada departamento”, dijo Jure. Por eso, sostiene que la reconstrucción debe comenzar por “abrir cada uno de esos candados” y recuperar el debate interno.
Dos diagnósticos, en definitiva, para un mismo objetivo: reconstruir un radicalismo competitivo rumbo a 2027, aunque con distintas prioridades y concepciones sobre cómo hacerlo.
Factor Milei

El capítulo donde las diferencias se vuelven más profundas es el vínculo con Javier Milei y La Libertad Avanza (LLA). Gvozdenovich reafirmó que quiere a De Loredo como candidato a gobernador y apostó a construir un frente amplio con quienes quieran disputar el poder al peronismo. “En Córdoba, con Rodrigo de Loredo candidato, más los que se quieran sumar al proyecto”, resaltó.
Sin embargo, ante la consulta por LLA, marca distancia personal: “No tengo relación con La Libertad Avanza, no hablo con ellos. Hablo con los correligionarios”. Su preferencia, en cambio, está asociada a una reedición del espacio que en su momento confluyó en Juntos por el Cambio en Córdoba.
“Me gustaría armar un Juntos por el Cambio”, sostuvo, aunque aclaró que él no representa por sí solo al partido y que cualquier definición deberá discutirse orgánicamente.
Desde el frente opositor, Jure plantea una frontera mucho más marcada. “No somos ni Milei ni (Martín) Llaryora”, aseguró. El candidato opositor cuestiona tanto al Gobierno nacional como al provincial y advierte que esa distancia ideológica condiciona cualquier eventual alianza con el poder libertario.
Su crítica apunta al modelo “de pulverizar al Estado” que atribuye a Milei. Y confrontó esa mirada con las banderas históricas del radicalismo: educación pública, salud pública y defensa de sectores vulnerables. También marcó diferencias con las políticas de gestión del peronismo cordobés.
Opción de poder, pero estrategias distintas
El radicalismo comparte el objetivo de volver a ser opción de gobierno en Córdoba, aunque con estrategias diferentes. “Vamos a volver a gobernar Córdoba. Eso es lo que tenemos que hacer”, afirmó Gvozdenovich, quien reivindicó el despliegue territorial de intendentes, legisladores y dirigentes como base para recuperar el poder provincial. Su propuesta combina institucionalidad con una agenda de gestión: “Necesitamos un Estado eficiente y más chico, porque no podemos pagar tantos impuestos los cordobeses”.
Por su parte, el candidato apoyado por Mestre también plantea al radicalismo como alternativa de poder, pero cuestiona que la discusión se reduzca a candidaturas o encuestas. “Lo que no podemos hacer es transformar al radicalismo en una consultora de opinión pública”, sostuvo. Primero, planteó, debe existir un proyecto colectivo que incorpore a actores por fuera de la política partidaria.
En medio del fuego cruzado, el candidato de Generación X volvió a denunciar la injerencia del PJ en la interna: “Me escupieron la cara. Nos faltaron el respeto”, dijo al referirse al armado de listas en Marcos Juárez. Del otro lado, Jure rechazó que la oposición interna le haga el juego al peronismo y cuestionó una supuesta actitud entreguista con LLA. “La discusión es mucho más profunda que la que se puede dar en el sillón de una peluquería”, contragolpeó.
De este modo, la interna del 20 de septiembre excede a una pulseada por la renovación de autoridades partidarias. La disputa por la conducción anticipa la discusión que atravesará al radicalismo cordobés rumbo a 2027.