Una investigación de la Justicia y la SEC de Estados Unidos sobre el imperio financiero de Mark Walter, dueño de los Dodgers de Los Ángeles de la liga de béisbol y hasta hace pocos días también de los Lakers de la NBA, tiene una conexión con empresarios argentinos que se remonta al menos a una década.
El vínculo aparece a través de ABS Capital, una de las cuatro firmas que, según reflejó el diario Wall Street Journal, están bajo análisis de los fiscales federales y la Comisión de Valores norteamericana.
El nombre argentino que aparece directamente en las operaciones que ahora investiga Estados Unidos es Federico Hermida, uno de los principales ejecutivos de ABS Capital. Según documentos corporativos citados por el WSJ, diez compañías creadas por Hermida recibieron este año US$ 500 millones en préstamos de EquiTrust, una aseguradora vinculada al imperio de Walter. Entre las sociedades figuran Harborcrest, Alder Ridge y Cedarpoint.
La investigación busca determinar si Walter utilizó una red de empresas intermediarias para canalizar préstamos de las aseguradoras que controla hacia otros negocios relacionados con su propio grupo, sin informar adecuadamente esos vínculos a los reguladores. Delaware Life y Clear Spring, dos aseguradoras de Walter, otorgaron préstamos a sociedades relacionadas con distintas firmas que ahora aparecen bajo la lupa.
El punto central, según la publicación norteamericana, es la relación entre esas compañías. Las aseguradoras pueden realizar determinados préstamos a empresas vinculadas con su propietario, pero deben declararlos y respetar límites regulatorios. Según el Wall Street Journal, una revisión interna detectó unos US$ 20.000 millones en operaciones con empresas afiliadas que no habían sido informadas a los reguladores de Delaware.
La pesquisa comenzó a partir de una denuncia interna sobre posibles irregularidades contables en una operación financiera vinculada con Medio Oriente. A partir de allí, los investigadores siguieron el recorrido de determinados pagos y llegaron a ABS Capital, Amistad Financial, Bradford Allen y Hudson Trading.
El diario norteamericano reconstruyó cómo esas compañías aparecen como intermediarias entre las aseguradoras y otros negocios vinculados con Walter, que figura según la base de datos de Bloomberg en el puesto 166° entre los hombres más ricos del mundo.
El antecedente argentino
La conexión de Mark Walter con empresarios argentinos tiene un capítulo anterior. En 2017, Bloomberg informó que la SEC analizaba los vínculos entre Guggenheim Partners y Diego Ball, cuyas entidades habían realizado alrededor de US$998 millones en operaciones con Guggenheim.
Ball tenía además vínculos con Walter a través de un exafiliado de Guggenheim, mientras que su hermano Juan Ball había trabajado durante años en la compañía. Ninguno de los involucrados fue acusado de irregularidades. Juan Ball es señalado como el dueño de la mansión que compró en Buenos Aires el fundador del gigante tecnológico Palantir, Peter Thiel.
Entre las operaciones que reportó Bloomberg figuraba un préstamo de US$100 millones aprobado en diciembre de 2015 para una entidad indirectamente controlada por Diego Ball. El crédito estaba respaldado por participaciones en 17 sociedades, muchas de ellas creadas pocos días antes de solicitar el financiamiento. El área de compliance de Guggenheim revisó la operación y determinó que no existía un beneficio económico directo o indirecto para personas vinculadas con la compañía.
El nombre de Juan Ball aparece además ligado a ABS Capital. Según aquel cable de Bloomberg, la firma estaba vinculada con Juan Ball y Pablo Stalman y había participado junto con Walter en la compra de una propiedad de US$85 millones en Malibú, perteneciente al productor David Geffen.
Así, ABS Capital funciona como el principal punto de contacto entre ambos episodios. En 2017 apareció en el contexto de los vínculos entre Walter y los Ball; casi una década después, vuelve a estar en el centro de una investigación federal sobre la estructura financiera del empresario estadounidense.
Eso no implica que los hermanos Ball sean actualmente investigados ni que Hermida haya sido acusado de un delito. El Wall Street Journal señala que Walter y sus empresas tampoco enfrentan por ahora cargos penales ni sanciones civiles por esta investigación. El grupo de Walter sostiene que actuó de buena fe y niega haber intentado ocultar sus obligaciones regulatorias.
El caso, de todos modos, ya tuvo consecuencias: Walter acordó vender la propiedad de los Lakers, la franquicia de Los Ángeles que participa de la NBA, por US$ 12.500 millones y sus aseguradoras trabajan para desprenderse de una parte de las inversiones vinculadas con su propio grupo para esquivar eventuales rebajas en sus calificaciones crediticias.