La búsqueda de un espacio de desarrollo personal y la necesidad de adaptarse a las nuevas etapas de la vida familiar movilizaron a un grupo de mujeres misioneras a volcarse al coaching ontológico. Lejos de las estructuras corporativas tradicionales, las protagonistas encontraron en esta disciplina un camino para fortalecer su autoestima y redefinir sus roles una vez que los hijos comienzan a independizarse y a transitar la adultez.
Miriam, una de las estudiantes que se sumó a esta formación, explicó que su llegada al espacio se debió a un proceso de introspección: “A mí la primera idea que me llevó al Coaching Ontológico fue que yo buscaba una transformación personal”. Para la entrevistada, el ingreso a este ámbito significó el descubrimiento de herramientas que impactaron de forma directa en su vida cotidiana y en su entorno. “Entré y para mí fue un mundo impresionante porque encontré no solamente trabajar en mí, sino también en el segundo año nos enseñan a servir a los demás. Entonces eso fue un antes y un después para mí”, detalló en Permiso Para Brillar, programa del stream de Misiones Online y Radio Libertad.
La reinvención personal ante el crecimiento de los hijos
El paso del tiempo y la independencia de los hijos suelen marcar un punto de inflexión para muchas madres, quienes experimentan la necesidad de reencontrarse con sus propios proyectos. Miriam relató que se encontraba en una etapa de transición familiar muy marcada y que su objetivo principal era claro: “Quería trabajar en mí, en mi autoestima, en conocerme a mí misma”. La decisión maduró en un contexto donde el nido empezaba a vaciarse, lo que la llevó a plantearse nuevos interrogantes sobre su futuro.
La estudiante describió ese momento de quiebre en su rutina diaria y cómo el coaching le abrió un panorama diferente: “Los hijos crecen, se independizan y uno se queda en la casa. También que me quedó todavía un hijo de 18 años, está mi esposo, pero es como que ¿y ahora qué?”. Frente a esa pregunta, la formación le brindó la oportunidad de enfocarse en sus propias capacidades. “Descubrirme a mí qué potenciales tenía yo y salir a un mundo nuevo de un montón de posibilidades fue espectacular”, remarcó.
Por su parte, otra de las integrantes del espacio, quien además de ser madre de una joven de 21 años se desempeña como comerciante, coincidió en la importancia de buscar un propósito que vaya más allá de las obligaciones laborales cotidianas. “Tengo mi negocio, todo, pero yo quiero ser alguien y sentía también que necesitaba a veces acercarme de otra manera también a mi hija, a mi familia, poder tener otros canales de comunicación con ellos”, puntualizó.
La comerciante reconoció que la falta de herramientas de diálogo la llevó a explorar esta alternativa educativa para resolver sus inquietudes afectivas. “Sentía que algo me faltaba para eso, así que bueno, investigando, viendo un poquito de todo, encontré la carrera”, señaló respecto al inicio de su cursada. El balance de su experiencia resultó sumamente positivo para la convivencia y el entendimiento con sus seres queridos. “Fue justo lo que me llevó ahí a todo lo que es comunicación, transformación, a poder relacionarme diferente con mi familia, con mi hija”, concluyó.