Los duques de Sussex sacudieron el escenario de la corona británica al definir su retorno a Europa. El príncipe Harry y Meghan Markle planean regresar al Reino Unido durante este año, una decisión que tomó por sorpresa al propio rey Carlos III, quien recién se enteró de la noticia el pasado fin de semana. Los preparativos para la mudanza ya están en marcha y los hijos de la pareja fueron matriculados en un colegio británico, lo que marca un quiebre en la dinámica que mantenían desde su ruidosa salida del país hace cuatro años.
A pesar del impacto de la noticia, los voceros oficiales aclararon que esta mudanza no significa un cambio en el estatus institucional de los duques. Según informó la BBC, la decisión no implica que el príncipe Harry o Meghan retomen sus funciones como miembros activos de la realeza. Cabe recordar que ambos dejaron esas responsabilidades en 2020, debido a su deseo de “preservar la privacidad familiar” frente a la fuerte presión y exposición mediática que Meghan sufría por parte de la prensa sensacionalista.
La relación entre los duques de Sussex y el resto de la familia real se mantuvo tensa desde que se radicaron en Montecito, una exclusiva zona de California. Sin embargo, los allegados al palacio indicaron que un viaje reciente que realizó el hijo menor de Diana de Gales para visitar a su padre resultó clave para destrabar el conflicto. Para los analistas de la corona, ese encuentro privado fue un “acontecimiento clave en su relación” que facilitó el terreno para este inesperado retorno.
La seguridad y el financiamiento de la familia
Uno de los mayores escollos para el regreso de la pareja a su tierra natal siempre fue la seguridad personal, un aspecto que el propio Harry judicializó tras perder el beneficio de la custodia oficial. El príncipe Harry reconoció públicamente que la seguridad fue una de las principales razones de su ausencia en los últimos años. El conflicto escaló luego de que el año pasado el duque perdiera una demanda contra el Ministerio del Interior, en la que solicitaba una mayor protección para su familia durante sus estadías en la isla británica.
Desde su alejamiento de la estructura real, la pareja tuvo que reconfigurar su sustento económico tras perder los ingresos públicos asociados a sus antiguos roles. Para mantener su estilo de vida, que incluyó la compra de una mansión de 14,8 millones de dólares en California, los duques diversificaron sus negocios en el sector privado. El matrimonio obtuvo ingresos a través de acuerdos con medios, proyectos de entretenimiento, publicaciones y conferencias, sumado a la herencia personal del príncipe y las regalías de la carrera actoral de Markle.
La última vez que se los vio juntos en suelo británico fue durante el verano europeo de 2022, en el marco de las ceremonias fúnebres por la muerte de la reina Isabel II. Tras dos años de distancia física y acusaciones cruzadas en la televisión estadounidense, la vuelta de los duques abre un nuevo capítulo de negociaciones y reacomodamientos en el Palacio de Buckingham.