Los profesionales de la salud infantil encendieron las alarmas ante el crecimiento exponencial del uso de cigarrillos electrónicos en menores de edad. Una revisión científica exhaustiva elaborada por el Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil (RCPCH) del Reino Unido determinó que el vapeo no es una alternativa inofensiva, sino que genera daños pulmonares directos, dependencia severa a la nicotina y funciona como puerta de entrada al consumo de tabaco convencional. El estudio analizó más de 14.000 artículos y sintetizó datos de 81 investigaciones para advertir sobre una problemática que ya afecta a uno de cada cinco jóvenes británicos de entre 11 y 17 años.
El neumonólogo y coautor del informe, Will Carroll, fue tajante al definir la situación y explicar que el vapeo no debe considerarse una parte inocente de la adolescencia: “El vapeo no debe considerarse una parte inofensiva del crecimiento”. Según el especialista, existen vínculos claros con síntomas respiratorios como tos, sibilancias, bronquitis y crisis asmáticas, además de la posterior transición hacia el cigarrillo común.
Los médicos y cardiólogos que participaron del relevamiento mostraron su preocupación por la exposición de millones de jóvenes a toxinas y sustancias carcinógenas. El daño, advierten, excede el sistema respiratorio y alcanza la salud bucal con inflamaciones y úlceras, además de provocar alteraciones en el sueño, alergias y cuadros de ansiedad o depresión.
Un panorama preocupante y el reclamo de regulaciones
El vicepresidente de políticas del RCPCH, Mike McKean, reconoció que todavía queda un camino largo por investigar debido a la novedad de estos dispositivos en el mercado: “Hay mucho que aún no sabemos sobre su impacto a largo plazo en niños y jóvenes”. Sin embargo, el pediatra aclaró que la evidencia actual ya es contundente y que “un panorama claro y preocupante está tomando forma”, por lo que la legislación vigente “no debe verse como una solución única y definitiva”.
Por su parte, los referentes de las organizaciones civiles apuntan de forma directa contra las estrategias de comercialización de las empresas fabricantes, que diseñan los dispositivos con colores llamativos y sabores atractivos para el público infantil. El director de asuntos externos de Asthma + Lung Reino Unido, Andrew McCracken, denunció que los pulmones de los chicos pagan el costo de estas campañas: “Se necesita acción urgente para detener la comercialización descarada de vaporizadores a niños”. El activista insistió en que los fabricantes buscan atraer a los menores utilizando estéticas similares a las de las golosinas.
Para frenar esta tendencia, los especialistas médicos urgieron a las autoridades a implementar de manera efectiva la Ley de Tabaco y Vaporizadores. Esta normativa contempla la aplicación de empaquetados genéricos, el retiro de los exhibidores en los comercios y restricciones severas en los nombres de los sabores para eliminar cualquier referencia a dulces, postres o bebidas alcohólicas.