La dudosa muerte del DJ napolitano Michele Noschese

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La dudosa muerte del DJ napolitano Michele Noschese

Michele Luca Noschese es conocido como DJ Godzi. Pasó de ser un jugador juvenil del Napoli a convertirse en un disc-jockey reconocido internacionalmente. Por el camino se graduó en Roma como licenciado en Economía y Comercio.

La noche del 18 de julio del año pasado se encontraba trabajando en una discoteca, en Ibiza, donde además tenía su residencia desde hace más de diez años. Al terminar su trabajo volvió a su casa con una amiga argentina. Unos cuatro amigos se encontraban en el living conversando y pasando música y Michele se fue a su habitación junto con su amiga. Aparentemente, la queja de un vecino derivó en un llamado a la policía, que acudió rápidamente y, a partir de su ingreso al complejo de viviendas, la situación pegó un giro definitivo.

Según la reconstrucción que pudo hacer la familia, confirmada por testigos, los amigos de Michele fueron obligados a abandonar la casa y los policías de la Guardia Civil isleña se presentaron en su habitación amenazantes, ante lo cual el joven napolitano advirtió que no se trataba de un procedimiento policial de rutina y se sintió amenazado. En consecuencia, escapó a través de un balcón que conducía a la casa de su vecino, donde finalmente fue capturado y, según la hipótesis de la familia, que es también una de las hipótesis de la justicia italiana, fue presuntamente asesinado a golpes. La apurada autopsia lanzó el resultado de “insuficiencia cardiorrespiratoria aguda”.

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Ocurre que el padre de Michele, Giuseppe Noschese, conocido como “Pino”, es un médico cirujano reconocido, uno de los mayores expertos en politraumatismos, que fue Director del Trauma Center del Hospital Cardarelli de Napoli, posteriormente responsable del Trauma Center del Hospital del Mare y director del Covid Center del mismo hospital durante la emergencia sanitaria; es decir, que se trata de alguien con reconocimiento y vínculos institucionales, gracias a lo cual logró intervenir con rapidez. Gianmarco Noschese, hermano de Michele, no deja de manifestar su perplejidad: “Si le hubiera sucedido a una persona con menos recursos o posibilidades, la impunidad sería total”. En ese sentido, genera escozor pensar en la indefensión de cualquier ciudadano de a pie frente a un hecho, cuanto menos, turbio que involucra a un poder del Estado.

Ese 19 de julio Giuseppe Noschese viajó a Ibiza, con el propósito de conocer inmediatamente lo sucedido y colaborar con las autoridades. Pino volvió esa noche a la casa vacía de su hijo y advirtió presencias amenazantes, incluso cuenta que lo siguieron para atemorizarlo. Sospecha que Michele podría haber sabido algo lo comprometía. Por su parte, algunos periodistas son más propensos a creer que los agentes infligieron un castigo injustificable al napolitano y se excedieron al punto de matarlo. ¿Se sentían tan impunes?

En Argentina tenemos cierto olfato respecto de la propensión de las fuerzas de seguridad a cometer delitos de máxima gravedad, sea por su involucramiento directo con el crimen organizado, o por su impunidad avalada por gobiernos reaccionarios. Por ejemplo, la investigación llevada adelante por Bruno Napoli y Sergio Maldonado sobre desapariciones en democracia perpetradas por distintas fuerzas policiales arroja patrones de comportamiento, formas de encubrimiento y pactos mafiosos; el libro de Adriana Meyer Desaparecer en democracia, va en el mismo sentido; la CORREPI habla de más de 10.000 personas asesinadas por fuerzas de seguridad, en su mayoría jóvenes, desde la vuelta de la democracia y el propio CELS e innumerables investigaciones periodísticas y judiciales lo acreditan.

El relato de la Guardia Civil habla de ruidos molestos, de jóvenes bajo el efecto de estupefacientes, de una supuesta amenaza de Michele con un cuchillo a un vecino, la enajenación y “peligrosidad” del joven… ¿Luego lo inmovilizaron y “por causas naturales” falleció ante sus ojos? Resulta que el cuchillo nunca apareció y que el vecino, de muy buen vínculo con Michele, desmintió los dichos de los policías. Además, según figura en el expediente, a las 8:49 del sábado Michele envió un mensaje de texto desde su habitación a sus amigos pidiéndoles que cesaran los ruidos para no molestar a los vecinos, pero resulta que veinticinco minutos después ya estaba muerto.

No hace falta una mirada especialmente suspicaz para advertir una posible gestualidad encubridora: la ausencia de fotos del cuerpo, el rápido archivo de la causa y el intento de cremación del cuerpo previo a su repatriación que, finalmente, el padre de Michele, con ayuda del Consulado italiano en Barcelona, logró detener.

El discurso es repetido: abundan estereotipos y prejuicios como el del joven que se droga o es encontrado en estado de exaltación, peligroso para sí mismo y para los demás. Aunque, si así hubiera sido, la ley indica que ni el consumo de drogas, ni los estados nerviosos de las personas justifican torturas, ni mucho menos un homicidio por parte de quienes, en realidad, deberían bregar por la seguridad, en ese caso, tanto de Michele como del vecino.

No conocemos aún la verdad, pero sabemos que cuando el Estado comete un crimen, como nos enseñó Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, línea fundadora, se trata de un “crimen de crímenes”.

El Centro de Defensa de Derechos Humanos Español Irídia es una de las organizaciones que señalan el déficit en materia de control civil de las fuerzas de seguridad en ese país. Irene Urango, referente de Irídia, presenta un mapa que arroja lineamientos para “la investigación diligente y efectiva de casos que implican una vulneración grave de derechos por parte de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley”, en el contexto del lanzamiento de un “Plan de acción para la creación de un mecanismo independiente de control de la policía”.

Es que en distintos países ocurre que es el propio organismo de seguridad el encargado de recolectar y proveer de la información de los casos que comprometen a sus miembros; lo que puede llevar a una parcialidad evidente. Ante actuaciones sospechosas por parte de la policía, los periodistas que pretenden informar son presionados, las víctimas son desalentadas y, de hecho, cuando las denuncias avanzan, las fuerzas pueden contar con estudios de abogados costosos y muy preparados, dejando a las víctimas en condiciones temerariamente desiguales. El comportamiento corporativo y la complicidad política y mediática llevan al periodista Baraza Curtichs a hablar de “corporativismo total”.

Más allá de la versión de los acusados, la ley europea indica que en un caso de presunto homicidio adquiere peso el origen de la víctima, por encima del lugar de los hechos, de modo que el rol de la Justicia italiana resulta preponderante.

Antes de cumplirse un mes de la muerte de Michele, la “Procura di Roma” (fiscalía romana), competente para casos que involucran a italianos fallecidos en el extranjero, había dictado la incautación del cuerpo a los fines de llevar adelante su propia investigación. Es que, tras la autopsia realizada en Ibiza, el padre de Michele había solicitado una tomografía computarizada del cuerpo entero y una resonancia magnética de cuerpo entero. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de las Islas Baleares calificó inicialmente el fallecimiento como un paro cardiorrespiratorio. Posteriormente, en Italia, la nueva autopsia y la reinterpretación de los estudios realizados en España, revelaron un cuadro completamente diferente: Michele presentaba 29 lesiones traumáticas, tres de ellas mortales.

Además, de haber existido una situación crítica en el estado de Michele previo a su captura (probablemente, como efecto de la propia persecución), de ningún modo se debería haber procedido a su completa inmovilización, ni mantenido su cuerpo con presión de brazos y rodillas (cuyas marcas la autopsia también verifican), ya que la combinación entre el aumento de la demanda metabólica de oxígeno y la reducción mecánica de la capacidad ventilatoria suponen riesgo de muerte.

Por su parte, los testimonios recogidos, tanto de Raffaele Rocco, el peluquero de Michele, como del vecino, confirman el estado lastimoso del cuerpo de Michele y el modo en que fue maniatado. También quedó claro que no hubo asistencia alguna y que, en lugar de socorrerlo sanitariamente, su cuerpo fue llevado directamente a la morgue. Por su parte, la chica argentina que se encontraba con él en la habitación, quien vive en España, prefiere no hacer declaraciones públicas.

Dados los síntomas de una brutal golpiza que habría recibido Michele, su padre habla de tortura. El caso puede recordar a la muerte del joven topógrafo Stefano Cucchi en 2009 mientras se encontraba bajo custodia policial.

El caso adquirió una notoriedad que excede la capacidad del entramado conservador para tapar el sol con la mano. Hasta el Papa León XIV recibió en mano una carta del padre de Michele y el propio primer mandatario de España, Pedro Sánchez, está al tanto. De hecho, el embajador español en Italia y el embajador italiano en España cuentan con un informe detallado de la causa, que podría oficiar como elemento común para la colaboración entre los países.

Por su parte, cuando le pedimos una reflexión a Pino Noschese, amigo del “Profe” Signorini, con quien frecuentaba a Maradona en la época del Napoli, sus palabras fueron elocuentes: “Pienso que lo que le ocurrió a mi hijo no puede quedar sin una respuesta clara, completa y transparente. Quiero que la justicia esclarezca plenamente los hechos, con independencia y rigor, determinando todas las responsabilidades y respetando la dignidad de Michele Luca y su memoria”.

*Doctor en Ciencias Sociales (UBA), docente e investigador (UNPAZ, UNA), integrante del IEF CTA A y del Grupo de Estudio de Problemas Sociales y Filosóficos (IIGG-UBA), codirector de Red Editorial, autor de varios libros y artículos.

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