Milei y la economía atados a un mástil y a la deriva de los vientos

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Milei y la economía atados a un mástil y a la deriva de los vientos

Vaya paradoja. El impacto de la incertidumbre en la economía fue formalizado hace casi cien años por el autor que más critica este gobierno, John Maynard Keynes, y que curiosamente hoy Javier Milei sufre en carne propia: la falta de certeza de su reelección genera estrés en los parámetros de la economía elevando el riesgo país, llevando al mercado a preguntarse ¿se revertirán los lineamientos del actual modelo después de 2027 si La Libertada Avanza no resulta electa, o se mejorará el modelo actual?

El índice que elabora JP Morgan no bajó en las últimas semanas y ahora está más cerca de los 500 puntos básicos que de perforar los 400 como parecía días atrás, y luego de que el Gobierno presentara el programa financiero, recibiera a Kristalina Georgieva en casa y se asegurara el cumplimiento de la meta de acumulación de reservas comprando más dólares. Aquello que la calificadora Moody’s dijo tras la suba de la deuda argentina, de que la sociedad argentina apoyaba las reformas (el comunicado habló de una “creciente aceptación social de la disciplina fiscal y un apoyo político cada vez más amplio de la estabilidad macroeconómica”), podría no ser tan así como se desprende de la caída en casi 5 puntos de las expectativas sobre la economía para los próximos doce meses de la Universidad Di Tella.

“Si en un par de meses todo sigue igual va a haber cada vez más dudas sobre la reelección y se le va a complicar. Será clave que el ciudadano de a pie empiece a percibir una mejora”, dice el politólogo Ignacio Labaqui.

Milei no va a cambiar. Como economista reduce su análisis de las decisiones de ahorro e inversión de personas y empresas a cuestiones mecanicistas en lo técnico, y a implicancias de la planificación sobre la libertad desde el plano político. La moral, para Milei, pasa por brindarle oportunidades a las personas para tomar sus propias decisiones, asumiendo su responsabilidad frente a las restricciones y de sus actos por sí mismos, sin ser subyugadas por el Estado. Un planteo también de hace casi cien años pero no de Keynes, sino del austríaco Friedrich Hayek.

De ese modo, Milei se ató al mástil de su convicción que transformó en un barco a la deriva de los vientos de las expectativas del mercado, la economía mundial y las decisiones individuales de las personas.

La economía es una embarcación más robusta que cuando Milei la abordó. La inflación en la zona de 2% mensual permite avizorar desde la cofa un horizonte más extenso que cuando era de dos dígitos al mes y solo se hablaba del dólar y la actualización de los precios. Además hay más reservas.

Milei dio una señal clara: no propagará ningún impulso a la nave y menos por parte de su tripulación. Diego Santilli, jefe de Gabinete, no tiene fondos. Adrián Ravier, vocero presidencial, dijo ayer que “acá no hay Plan Platita” para atender la deuda de los morosos. Luis Caputo, ministro de Economía, no hizo (por el momento) ninguna colocación en el mercado como muchos economistas recomendaban para dar un golpe expansivo a la demanda. Y Santiago Bausili, presidente del Banco Central, sigue como espectador el dólar en $ 1.500 (hay quienes creen que subirlo a la zona de $ 1.600 generaría un efecto expansivo porque los argentinos guardan buena parte de su riqueza en dólares) y además dijo que no hacía falta bajar encajes. Conclusión: Milei no reparte plata, no sale a pedir prestado ni subirá el dólar para que la economía gane impulso.

Una pregunta que se escucha cada vez más recurrentemente es qué puede entonces hacer el Gobierno para no depender de los vientos, sin desobedecer las instrucciones que cumplen a bordo Santilli, Caputo o Bausili.

El ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel dice que “una alternativa que casi no aparece en la discusión es el uso del FGS, los fondos de la ANSeS, para financiar obra pública o para darle mayor volumen al crédito hipotecario. Esta opción no tiene costo fiscal ni implica emisión monetaria, pero el Gobierno por alguna razón difícil de entender no avanza en destrabarla”.

Otra opción es seguir con la agenda de la desregulación. El CEO de Adecoagro, Mariano Bosch, admitió ayer en el ciclo Democracia y Desarrollo, de Clarín, que la caída de la Ley de Tierras impactará sus planes de inversión. “Con la actual legislación ningún extranjero puede comprar más de 1.000 hectáreas en la zona del núcleo productivo del país”, dijo en referencia a Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Una participación mayoritaria de esta firma es Tether, una empresa dueña de una stablecoin.

El mayor riesgo para el Gobierno de la permanencia en el tiempo de esta coyuntura por lo tanto es que salgan a flote distorsiones que ya existen debajo de la superficie. Un trabajo del economista Miguel Angel Broda calculó que la caída del salario real de las personas después de pagar los gastos fijos (servicios, básicamente) fue 9,7% entre noviembre de 2023 y mayo de este año. Y casi de 18% si se ajusta el cálculo del IPC del Indec por la actualización de las canastas de 2017 y 2018. Si se tiene en cuenta que el 70% del producto bruto lo explica el consumo y que las exportaciones, el rubro que más crece, tiene un aporte mínimo en términos de actividad y empleo, más que nunca la nave parece a la deriva de los vientos. “Los primeros datos de actividad de julio sugieren una continuidad del panorama mixto”, dice el economista Fernando Marull para quien la clave será, al igual que con Cristina Kirchner en 2011 y Mauricio Macri en 2019, la evolución del salario real en el año previo a votar: con Cristina subió y con Macri cayó. Milei encara ese trayecto atado a un mástil como nadie provocando incertidumbre.

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