“Mi viejo estuvo siempre al lado mío. Vivimos muchas cosas feas. Por ahí yo me encerraba a llorar solo en la pieza, o él lo mismo, sin que lo viera. Hacíamos que estábamos bien los dos, pero estábamos mal”, relató en 2007 Leo Messi en Fútbol y algo más, programa del entonces Cablevisión Rosario. “Mi viejo me preguntó: ‘¿Querés seguir (en Barcelona) o nos volvemos?’ Yo quise seguir y él se quedó conmigo”.
Con la noticia de la muerte de Jorge Messi, reaparecen relatos sobre la relación entre Lionel y su padre registrados en años donde él ya era famoso, reservado –como toda su familia– pero directo en sus respuestas. En la mencionada entrevista y para sorpresa del jugador, su padre también habló y dijo:
“Vos sabés muy bien que hemos pasado muchos momentos buenos y no tan buenos. Sobre esos momentos no tan buenos vos sabés que siempre salimos reforzados y pretendemos que esto continúe así porque esto nos ayuda a ser más fuertes ante la vida y a vos te ayuda a ser lo que sos, porque yo creo que por encima de ser un buen jugador de fútbol sos una excelente persona”.
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Mientras se suman mensajes de todo el mundo para abrazar a Messi y su familia, cobra un nuevo interés la historia vivida entre padre e hijo y que derivó en la firma del primer contrato del jugador con el Barça, el 14 de diciembre de 2000. En el comunicado, ese club “agradece el compromiso de Jorge Messi con nuestro Club por confiarle los inicios y los años de máximo esplendor de la carrera futbolística de su hijo Leo”.
Familia. Crítico y exigente con su hijo, pero también su pilar, Jorge acompañó a su hijo desde las humildes canchas de Rosario hasta la cima del fútbol mundial.
Hasta que se recibió de técnico químico e ingreso como tal a la fábrica Acindar –en Villa Constitución, aunos 50 kilómetros de Rosario–, Jorge, rosarino de nacimiento, fue albañil como su padre, cobrador en una empresa de salud, y metalúrgico. En junio de 1978 se casa con Celia María Cuccittini –el otro pilar fundamental del clan Messi–, y juntos tienen cuatro hijos: Rodrigo, Matías, Lionel y María Sol.
Decisión. “Tenían un Renault 12 que estaba medio hecho pedazos” y a veces Jorge decía que ignoraba si al día siguiente volvería “porque no tenía para la nafta”, contó a AFP Adrián Coria, que dirigió a Messi en su paso por Newell’s Old Boys. La situación se volvió complicada cuando al pequeño Lionel le descubrieron un problema de crecimiento que requería un tratamiento costoso. Con la promesa de resolver ese problema de crecimiento, Messi –de 13 años– llega al Barça con su padre; éste había renunciado a su trabajo.
Más que papá. Después de desacuerdos con los representantes iniciales, Jorge fue quien negoció con dirigentes, editoriales y marcas, y construyó alrededor de Messi una estructura empresarial que lo acompañó también en el Paris Saint-Germain y en el Inter Miami. En ese rol no estuvo libre de polémicas: en 2013, padre e hijo fueron acusados en España de eludir impuestos sobre los derechos de imagen del futbolista a través de sociedades en el exterior, causa que fue cerrada con multas y sin prisión.
En lo personal, Jorge era a quien Messi elegía para analizar su rendimiento después de cada partido. “Mi viejo me ayudó muchísimo. Es muy crítico conmigo. Eso hizo que siempre yo quiera superarme”, dijo en 2022. De perfil bajo, Jorge casi no dio entrevistas en su vida. La última – casual y breve– fue , en marzo último, y en la tribuna de un partido entre Central Córdoba y Leones FC, el club rosarino que preside su hijo Matías Messi. De su salud, Leo había dado indicios en el Mundial, después del partido debut de Argentina. Ayer, Messi llegó a Rosario desde Miami para despedir a su padre.