La universidad pública vuelve al centro de la conflictividad gremial. Docentes y no docentes de todo el país pararán este miércoles 12 de agosto, en una medida que reúne a gremios y federaciones bajo la consigna “En defensa de la universidad pública: por nuestro presente, por nuestro futuro”.
El reclamo se apoya en tres frentes que, según los sindicatos, el Gobierno viene ignorando desde hace meses. El primero es la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso hace casi 300 días y todavía sin aplicación efectiva. El segundo es una medida cautelar confirmada por la Corte Suprema que obliga al Estado a recomponer los salarios universitarios tomando como referencia los valores de noviembre de 2023, un fallo que las organizaciones sindicales denuncian como incumplido. El tercero involucra los fondos comprometidos para el funcionamiento de los hospitales universitarios, entre ellos el Clínicas, con una partida extraordinaria de 50.000 millones de pesos que tampoco se habría girado.
Emiliano Cagnacci, al frente de la Asociación Docente de la UBA, fue uno de los que planteó el reclamo con mayor dureza: acusó al Ejecutivo de actuar con “total indiferencia” ante los planteos del sector y de creerse con la potestad de decidir qué leyes cumple y cuáles no.
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Desde el Ministerio de Capital Humano, que conduce Sandra Pettovello, salieron a cuestionar la medida y la calificaron de prematura. El argumento oficial es que ya se recompuso más de un 20% de lo adeudado, lo que llevaría al 55% la recomposición acumulada desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Los gremios responden que esos números están muy por debajo de lo pactado y que resta actualizar cerca del 30% restante. El paro se suma a una seguidilla de protestas: ya hubo cuatro grandes movilizaciones en defensa de la universidad pública desde que arrancó el conflicto. Las organizaciones remarcan que su intención no es parar por parar, sino volver cuanto antes a las aulas, los laboratorios y los hospitales, algo que —afirman— el propio Gobierno viene demorando al no resolver un conflicto que ya lleva casi un año sin solución de fondo.
Agencias