Yo, Milei

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Yo, Milei

Antes de estar rotos, antes de aceptar entregarle la responsabilidad de conducir el país a un polemista de TV fuera de sí, capaz de gritar e insultar a cualquiera que piense distinto.

Antes de suscribir un acuerdo tácito para hacer de cuenta de que todo esto es normal, en este esfuerzo colectivo de silenciar lo que nunca antes hubiéramos callado.

Antes de que los republicanos del macrismo, del radicalismo y del peronismo se transformaran en aliados y hasta en funcionarios de primera línea de un gobierno antirrepublicano.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

Antes de todo esto, ¿cómo hubiéramos reaccionado frente a un jefe de Estado que todas las semanas protagoniza nuevos exabruptos internacionales, nuevos ataques internos y nuevos destratos hacia los que más sufren las consecuencias del ajuste?

Antes de que creyéramos que no podíamos estar peor de lo que estábamos, ¿qué hubiera pasado si escucháramos un discurso como el que sigue?

Así habla el responsable de inspirar confianza, tranquilidad y equilibrio emocional. Así habla quien habla por nosotros.

No es ficción, no es humor. Es una reconstrucción literal a partir de los propios dichos de Javier Milei:

100 x 100 Milei. Soy el político que con más coherencia convirtió en hechos las promesas de campaña. No mentí. Prometí el mayor ajuste de la historia de la humanidad y lo estoy cumpliendo.

También prometí destruir al Estado, que es como un pedófilo en un jardín de infantes con los nenes encadenados y bañados en vaselina, como le dije a Luis Novaresio cuando todavía no era “Ensobraresio”.

Ahora algunos imbéciles se ofenden porque le recordé a Lula que es ladrón y corrupto, una basura socialista. Hasta los periodistas que me entrevistan (el 5% de no ensobrados) me preguntan si no debería pedir disculpas. Jamás voy a disculparme por decir la verdad. Solo un par de veces pedí perdón.

Una fue al querido papa Francisco y se lo dije personalmente: fue un error haberlo llamado zurdo asqueroso, imbécil y enviado del Maligno en la Tierra. La otra fue a Patricia Bullrich, cuando la acusé de terrorista por haber puesto bombas en jardines de infantes. El que tiene boca se equivoca.

Volviendo a Lula: el presidiario aportó el 25% de los recursos para financiar la campaña anti-Argentina que vengo denunciando. Que también financiaron México y el Partido Demócrata de los Estados Unidos. O sea, los que no quieren que las ideas de la libertad funcionen. Como el bandido de Pedro Sánchez, otro personaje nefasto.

Me cuestionan porque me meto con nuestro principal socio comercial o con quienes tenemos vínculos históricos, y que genero conflictos internacionales donde no los hay. Pero qué mierda me importa, si son ellos los que atacan a nuestra nación.

Es cierto que, para un anarcocapitalista como yo, el nacionalismo es un oxímoron (alguna vez dije que para mí la bandera y esas cosas son como un muro, no me dicen nada), pero ningún zurdo tiene derecho a meterse con nosotros.

Como nosotros tampoco nos metemos con lo que acuerdan los privados. Otra pavada que me plantearon estos días, que como había seis millones de personas en mora con los créditos que tomaron, el Estado tenía que mediar en el asunto. ¡Que se las arreglen, nadie les puso una pistola en la cabeza para que se endeudaran!

Además, si fuera verdad que la gente no puede pagar la tarjeta de crédito y esa pelotudez de que no llegan a fin de mes, entonces las calles estarían llenas de cadáveres. Lo que les molesta a los periodistas roñosos, a los que no odiamos lo suficiente, es que la gente sea libre para tomar sus decisiones.

Esto me hace acordar a cuando Fontevecchia (yo lo respetaba, pero resultó el peor de todos) me juntó con el zurdo de Grabois y yo le dije que las personas pueden elegir en libertad morirse de hambre. También dije que las personas eran libres para vender partes de sus cuerpos. Búsquenlo en YouTube, tiene más de un millón de reproducciones, vean cómo lo domé.

Por algo me convertí en el mayor abanderado de la libertad en el mundo y en uno de los dos políticos más relevantes del planeta, junto con Trump. Soy el presidente más premiado de la historia, ya recibí 23 condecoraciones, récord total. Desde el Premio León de la Libertad hasta la Medalla de las tres i, que en portugués significa “irrompible, inmortal e incogible”. Me la otorgó mi amigo Jair Bolsonaro, al que no pude visitar por culpa de la basura calva del juez.

Hoy Argentina es el faro de Occidente. Vinimos a exterminar a los que siempre vivieron de la teta del Estado, como los “empresauros” Paolo “Chatarrín” Rocca y “gomita alumínica” Madanes Quintanilla.

Después están los empresarios que para mí son héroes, como los evasores que lo único que hicieron fue no pagar los impuestos que el Estado ladrón les exigía.

Por eso sigo diciendo que Manuel Adorni es un ciudadano honesto al que le fue bien en la vida con dinero en negro y sin pagar impuestos, como él mismo dijo.

Se la agarraron con él para pegarme a mí y ya están desesperados para encontrar a uno que me pueda vencer en las elecciones.

Ojalá le permitan competir a la chorra presa, así la aplasto como a las cucarachas kukas. Como ese enano soviético de Kicillof que quiere despegarse de la jefa de la banda, un burro eunuco pichón de Stalin.

Esta semana también escuché que un mentiroso como Hernán Lacunza quiere ser presidente. ¿Cómo piensa que me va a ganar el ministro fracasado de un gobierno fracasado como el de Macri? Y que me disculpe Mauricio, pero él sabe que es un tibio sin el coraje que nosotros demostramos. Por eso le pido que no haga el papelón de querer ser él mismo candidato.

De repente todos quieren ser presidentes, hasta el “econochanta” de Melconian. Dale “Chantanian”, ya te dije, sos un resentido, un cuatro de copas. Hasta los ñoños republicanos quieren competir. ¡Déjense de joder!

Después se molestan cuando los trato de soretes que robaron el país. Como le dije el otro día en la cara a ese ladrón de De Mendiguren. Por atrás son muy guapos, pero de frente nadie se animó a defenderlo. Y eso que estaba el presidente de La Rural al lado mío.

De ese nido de ratas que es el Congreso, salió otra que quiere ser presidente. Mi vice, una opositora intrascendente que se atreve a poner en tela de juicio mi salud mental. Ya lo dijo el Colo Santilli: “Desestabilizar es hablar de las facultades mentales del Presidente”. O sea, digamos, de las mías.

Como la campaña anti-Argentina, esta es una campaña que hace tiempo inició la revista Noticias, ese pasquín de Tinturelli que contó que mis perros me asesoran en distintas disciplinas.

Yo sé quién les pasó los chats en los que explico en qué consiste el asesoramiento que me brindan cada uno de mis hijitos de cuatro patas, los mejores asesores que se pueda tener. Fíjense adónde llegué.

Son las mismas basuras ensobradas que me quieren convencer de que mi adorado Conan murió en 2017, cuando todos saben que sigue vivo aunque no lo vean. Yo sí lo veo gracias a Karina, que como siempre digo es la reencarnación de Moisés (yo soy la de su hermano Aarón) y me comunica con Conan y con el Uno.

Un día, Mirtha Legrand me preguntó si estaba loco y yo le dije que la diferencia entre un loco y un genio es el éxito. Ella, que ya está grande, me dijo que no, que la diferencia es la cordura.

Me pregunto si Mirtha también es una desestabilizadora. Tomá nota, Colo.

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