Organizaciones de derechos humanos alertaron este viernes que los cientos de menores no acompañados que siguen durmiendo a la intemperie en las calles de Ceuta corren el riesgo de sufrir abusos y explotación, tras la crisis migratoria desatada hace una semana en este enclave español en el norte de África.
Si bien la gran mayoría de los marroquíes regresaron a su país, hay cientos aún deambulando por la ciudad autónoma española. Entre ellos se encuentran decenas de menores, que no pueden ser expulsados de forma inmediata y a los cuales las autoridades no han conseguido dar asistencia.
De acuerdo con José Miguel Morales, director de Fundación Sur Acoge (organización que defiende y asiste a migrantes), algunos fueron agredidos o golpeados en las calles. “Cada día que pasa sin que se solucione esta situación y sin que se busque un espacio digno de acogida, lo que estamos haciendo es dejar que estos niños, y sobre todo las chicas, puedan ser víctimas de todo tipo de abusos”, alertó en la televisión pública española.
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“Hablamos de verdaderos niños y niñas, chiquillos de 10 años e incluso menos. Los menores de 14 años son muchísimos”, agregó.
En la calle. La ONG Save theChildren, por su parte, exigió esfuerzos urgentes para localizar, identificar y acompañar a estos menores, alertando de la “especial vulnerabilidad de las niñas y adolescentes migrantes”.
En los días que siguieron a la entrada masiva, se pudo ver a menores no acompañados con escaso acceso a comida, agua, alojamiento o medidas higiénicas en las calles de Ceuta.
Ayer, todavía se veían grupos de jóvenes migrantes, muchos de ellos procedentes del África subsahariana, reunidos en zonas boscosas o en una playa de la ciudad autónoma. Un pequeño grupo jugaba al fútbol cerca de un vehículo policial bajo la mirada de los agentes, mientras otros rezaban en la arena. Algunos dormían la siesta en la playa protegiéndose el rostro del sol, y otros usaban mochilas como almohadas, rodeados de sus objetos personales, a falta de alojamiento en este pequeño territorio con sus instituciones saturadas.
Las autoridades locales de Ceuta afirmaron que estaban tratando de atender a unos 1.100 menores que sobrepasaban con creces su capacidad de asistencia, normalmente para 90 plazas. “Nuestras capacidades están totalmente rebasadas”, aseguró Alejandro Ramírez vicepresidente de Ceuta, a la cadena La Sexta, donde calificó la situación de “insostenible”.
Hasta el momento, muchos de los niños en la calle dependían de la ayuda de las ONG y de los vecinos de Ceuta para recibir comida o servicios básicos. La organización benéfica Luna Blanca, con sede en Ceuta, afirmó que repartió entre 3.500 y 4.000 comidas al día desde el inicio de la crisis.
“Los primeros tres días fueron muy difíciles. Ni comida, ni bebida, nada. Empezó a mejorar un poco ayer”, contó Reda Saed, un migrante egipcio.