La NASA completó con éxito una serie de ensayos clave sobre una antena de radar ultraligera diseñada para la futura flotilla de helicópteros SkyFall, cuyo objetivo principal será buscar depósitos de agua congelada en Marte. Las pruebas, desarrolladas en el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) en el sur de California, confirmaron que el prototipo puede soportar las extremas exigencias del entorno marciano sin comprometer su precisión científica.
El sistema de radar de penetración terrestre operará en un rango de frecuencias ultraancho de 500 a 2.500 megahercios, lo que le permitirá mapear el subsuelo marciano a profundidades de hasta cinco metros. Esta franja somera de regolito resulta fundamental para las futuras misiones tripuladas, ya que allí se concentran los recursos más accesibles para la obtención de agua, oxígeno y combustible.
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Las aeronaves deberán volar a baja altura y velocidad para analizar la superficie. Conforme a los datos publicados por el blog oficial de ciencia de la NASA, esta aproximación cercana es la única técnica capaz de resolver la fina estratificación donde la tierra seca da paso al hielo aprovechable.
Para resolver el desafío de espacio bajo el fuselaje, los ingenieros adoptaron una antena de tipo Vivaldi. Esta estructura curva, llamada así por su parecido visual con las líneas de un violín, fue confeccionada con tejidos metalizados flexibles para poder doblarse durante los aterrizajes y desplegarse nuevamente al despegar.
“Teníamos que garantizar que la antena soportara flexiones repetidas sin perder su geometría funcional”, explicó la investigadora Christine Gebara, responsable mecánica del instrumento en el JPL. Para lograrlo, el equipo recubrió el dispositivo con capas de poliéster y Vectran, el mismo material de alta resistencia empleado en las bolsas de aire de aterrizaje de los rovers Spirit y Opportunity.
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El conjunto final posee un peso mínimo de apenas 150 gramos y cuenta con tensores de fibra de vidrio integrados a un soporte de magnesio. Durante los ensayos ambientales, la estructura soportó fluctuaciones térmicas de hasta 94 grados Celsius, simulando los drásticos cambios de temperatura entre el día y la noche marcianos.
Los resultados superaron las exigencias iniciales tras someter al prototipo a la simulación de 200 aterrizajes en Marte, más del doble del requisito mínimo estipulado para la misión. El científico principal del radar, Adrian Tang, destacó que el hardware funcionó exactamente según lo previsto y superó los principales interrogantes técnicos antes de su integración final.
La misión SkyFall, integrada por tres aeronaves herederas del helicóptero Ingenuity, tiene previsto su lanzamiento hacia fines de 2028 a bordo del cohete Space Reactor-1 Freedom. Los próximos pasos del equipo incluirán ensayos de vibración y pruebas de vuelo real en el terreno de simulación marciana del JPL.